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SPORTING | Rubi: «Mi mentalidad es implicarme con el club y la ciudad para diez años»

Joan Francesc Ferrer Sicilia, Rubi, entrenador del Sporting.
Joan Francesc Ferrer Sicilia, Rubi, entrenador del Sporting. / Fotos: Paloma Ucha
  • EL COMERCIO realiza a Rubi su primera entrevista como entrenador del Sporting. «Firmar jugadores que puedes sacar de la cantera me parece un error muy grande», señala el catalán

Joan Francesc Ferrer Sicilia (Vilasar de Mar, 1970) tiene una de esas historias que engancha. Y una cercanía que resulta confortable en una charla. Futbolista amateur e hijo del dueño de una empresa de viajes, Rubi partió desde el banquillo más modesto del balompié hasta llega a ocupar espacio con Zidane, Mendilíbar y Simeone, que visita El Molinón este fin de semana. Entre medias obtuvo la licenciatura de Empresariales. “Era el típico niño que solo pensaba en fútbol. Estudiaba y sacaba las notas, pero por obligación. Pero si dijera que los estudios no me han aportado iría en contra de la realidad. Me han aportado y mucho”, asegura a EL COMERCIO.

-¿Quién le apodó 'Rubi'?

-El quién no lo sé. Recuerdo que me trasladé desde Barcelona a Vilasar de Mar cuando tenía seis años. Llegué a una clase en Primero de EGB. No había ningún rubio y parecía un niño extraño. Todos me empezaron a llamar 'Rubio' y por el camino se perdió la 'o'. Desde entonces ha sido imposible cambiarlo.

-¿Sus padres le llaman así?

-No. Mis padres no saben cómo llamarme. Saben que si me llaman Joan o Juan no voy a responder. No me llaman por el nombre. Me hablan directamente sin nombrarme (risas).

-Dicen que no pisó una discoteca hasta los 17 años...

-Tardé mucho. No sé si 16 ó 17, pero estaba un poco obsesionado con el fútbol. Me gustaba quedarme y chutar en el colegio. Cuando lo cerraban, saltaba la valla y me pasaba allí toda la tarde. Tardé bastante en ir a la discoteca. No tenía esa inquietud. Después de haber jugado, mis amigos se iban el sábado por la tarde a una discoteca conocida de allí. Me quedaba toda la tarde chutando.

-¿Ya tiene casa en Gijón?

-Llevo desde hace unos diez días en el barrio de Viesques.

-¿Es supersticioso?

-Nada, cero. De joven lo era, pero me di cuenta pronto de que era perder el tiempo. Respeto a los que lo sean, pero me di cuenta que no lleva a ningún lado. Pasé de serlo mucho a nada.

-Dice que no es un entrenador 'científico', pero sí se percibe eso por lo meticuloso que es con los detalles y un método de trabajo muy definido.

«Mi mentalidad es implicarme con el club diez años»

-Lo que no quiero es que se enfoque eso de entrenador 'científico' como un elogio. Me gusta trabajar muchos aspectos, tenerlo todo lo más controlado posible. Si a eso se le llama ser científico, esa será la palabra. Nos gusta ser meticulosos en el trabajo. Entiendo que estamos en un deporte muy difícil de controlar en muchos aspectos y si no estás encima de los detalles todo se vuelve demasiado imprevisto.

-¿Hasta el punto de mudarse al banquillo visitante?

-Lo importante es que cada entrenador sepa qué es lo que le va mejor. A mí me va mejor comunicarme con mi preparador físico estando cerca. Es un detalle. ¿Si es decisivo para algo? No, pero al final prefiero tenerlo controlado.

-Esto es suyo: «Quiero un equipo protagonista y que marque goles».

-De la gente que me conoce desde que empecé a entrenar, en 2001, muchos me decían que era un loco. El campo del Vilasar es muy estrechito. Jugábamos 3-2-3-2 y acabamos en Tercera, con 70 goles a favor y 69 en contra. Los partidos eran un espectáculo (risas). Y el segundo año igual. Variaría dos goles arriba, dos abajo. Con un presupuesto modesto quedamos octavos y peleando por las cuatro primeras plazas. Entiendo que el jugador disfruta más atacando que defendiendo, pero también intento inculcarle que también tiene que disfrutar defendiendo porque si no esto es imposible. Mi mentalidad es muy ofensiva, pero depende también de la situación. Como ahora. Estoy exigiendo jugar un poco, pero tampoco es fácil. La situación no permite que el jugador esté tranquilo para expresarse. Pero volviendo al principio estoy convencido de que el jugador prefiere que le dejes pasar, regatear, chutar y tener el balón que al contrario. Desde que eres pequeño disfrutas con eso, no corriendo detrás del balón.

-¿Pero su trayectoria le ha ido corrigiendo en esa idea?

-Creo que me tengo que adaptar más a la plantilla/situación. Con esta plantilla, si estuviéramos en la mitad de la tabla, se vería mucho mejor fútbol ofensivo. Hay gente para jugar y hacer cosas, pero la situación hace que seamos más prácticos. Pero quiero llegar ahí, por supuesto. Puedo adaptarme a lo que requiere el momento, pero mi idea está puesta en que llegue un momento en que la gente pueda ver fútbol, sin olvidarse de lo defensivo. Fíjese, desde que he empezado a entrenar, le he dedicado más horas a lo defensivo que a lo ofensivo. ¡Y mi mentalidad es ofensiva! Pero me conozco y sé que incito a jugar, a atacar, y eso lo corrijo con muchas horas de entrenamiento defensivo. ¿Si he ido modificando cosas? Evidentemente. En quince años uno intenta mejorar las cosas que hace peor.

-¿Quién le guía por el camino del fútbol de ataque?

-Cuando me decían que me expresara como futbolista, intentaba hacer cosas, no sacarme el balón de encima, ni preocuparme exclusivamente de marcar a un jugador. Disfrutaba más con lo otro. Era mi mentalidad y creo que la que tiene la mayoría. Jugábamos entonces con un 4-4-2. Yo solía ser el mediapunta o uno de los dos delanteros. Antes se jugaba mucho con el delantero alto y el bajo. Yo era el bajo (sonríe).

-¿Tiene alguna influencia Cruyff en su pensamiento?

-Respeto mucho lógicamente su trabajo y lo que llegó a hacer en Barcelona, pero sobre todo es mi vivencia propia. Cuando me han impedido hacer cosas, me daba cuenta de lo bonito que era hacerlas.

-¿Le preocupa jugar bien en el Sporting

-Lo primero que me preocupa siempre es ganar, pero soy de los que piensa que si tienes una idea y un método a la larga ganarás más si lo perfeccionas. En el corto plazo es muy complicado decir que voy a ganar con mi método. Con tiempo y trabajo creo que puedo ganar más que perder, pero ahora lo que me interesa es sacar el equipo de ahí abajo. Tengo que buscar el equilibrio de lo que me gustaría con lo que se puede hacer.

-¿En Leganés pesó más el miedo a perder o el estado del campo?

-Las dos cosas. Por un lado, la incertidumbre inicial de no conceder ni regalar nada, de no comenzar a remolque. Por el otro, el terreno de juego. Repasas el partido y ves el campo y que hay una dificultad añadida para hacer cosas. Pero quiero insistir en que ganamos una final en campo contrario y con una situación muy complicada. Para mí eso tapa todo lo que se pueda decir negativo en este partido. Era una final en campo contrario y la ganamos. El equipo estuvo concentrado y eso, dentro de que lógicamente no fuimos un rodillo, que no lo hemos sido nunca, es importante. El equipo superó una situación complicada.

-¿Este fin de semana es el momento de pegar un demarraje?

-Sabemos el rival que nos viene, la dificultad a nivel de presupuesto y de todo, pero nuestra mentalidad tiene que ser la de que este es el día. Siempre les digo a los jugadores que tenemos que encadenar dos o tres partidos ganando, no empatando, porque saldremos de ahí abajo. Tenemos una oportunidad porque venimos de ganar un partido. ¿Difícil? Obviamente, pero la mentalidad no tiene que ser la de salir cobarde.

-Se les presentan tres partidos complicados...

-Pienso que los podemos ganar todos, pero, por otra parte, le tengo respeto a todos. No veo ningún partido fácil. No veo que el cuarto vaya a serlo. El partido fácil se nos dará un día que salgamos muy bien y metamos las dos primeras ocasiones. Ese día se nos dará un partido fácil.

-Han dejado muy tocado al Leganés.

-Es un poco esta cultura latina que tenemos de anticiparnos a cosas que no son seguras. Pasamos de estar muy bien a que el equipo vaya a bajar seguro. Los profesionales tenemos que intentar ser regulares en nuestra forma de entender que el objetivo se puede conseguir. Si nos pasa a nosotros, no voy a dejar que el equipo baje los brazos. Ahora pasamos de cinco puntos a dos y parece que se ha borrado el tema de que ya no estamos en Segunda, pero seguimos ahí de momento porque estamos en descenso. Tampoco era lo otro, que parecía que ya no había nada que hacer. Sé que es difícil porque esto es un estado de ánimo, pero tengo que intentar que los estados de ánimo sean regulares en la plantilla. En el caso contrario, no habría cabeza que lo aguantara.

-¿Ha conseguido lo que se ha propuesto en el mes que ha transcurrido de su llegada?

-Un entrenador necesita tiempo siempre. Con más tiempo estoy seguro que se verán mejores cosas del equipo. Propósito conseguido en cuanto a que estábamos a cinco y ahora a dos, pero lo digo con la boca pequeña, aunque creo que es importante. Cuando llegué a Gijón todo el mundo decía que era igual, que íbamos a bajar. Ahora parece que la gente empieza a creer en que nos podemos salvar.

-¿Con el equipo más serio atrás ahora tiene ganas de que dé un paso al frente en ataque?

-Sería lo ideal. Se está generando la base para que el equipo, desde la confianza defensiva, vaya creciendo para que los jugadores de talento nos den cada vez más.

-¿Se ve como un entrenador de tránsito?

-Estoy con el mismo discurso de los altibajos. Sé como funciona esto. Salen tres partidos malos y hoy estoy, pero mañana, no. Me limito a vivir el día a día. Mi mentalidad es implicarme con el club y la ciudad para diez años, pero sé que no me vais a querer (risas). También me preparo para cuando pase lo contrario no venirme abajo. Pero hay que entrar en gracia, que la gente respete cuando pierdas tres partidos seguidos, aunque es muy complicado. Haré todo lo que pueda, pero también sé que hay un final.

-Tiene la sensación de que es difícil ocupar el vacío del 'Pitu'.

-También estoy en Primera gracias a la gente que ha trabajado antes, que igual ha tenido una mala racha de resultados y por lo que sea el club decidió cambiar. Vengo a sumarme como uno más dentro del Sporting, no a hacer comparativas con lo anterior.

-¿Cómo fue su reunión con el 'Pitu'?

-Fue un encuentro normal entre dos personas que buscan lo mejor para el equipo. Me trasladó un poco de información. También lo hice en Valladolid. Intento reunirme con el entrenador saliente si él entiende que lo puede hacer porque igual prefiere estar al margen. No puedo saber lo mismo que el entrenador saliente por mucho que haya visto al equipo por la tele. Es buscar un poco eso para no cometer errores.

-¿Habla mucho con Javier Fernández?

-Se puede hablar conmigo siempre que se quiera. También me gusta que me dejen trabajar tranquilo. Creo que en el Sporting hay el equilibrio adecuado para salir todos beneficiados. Estoy encantado con la relación que tengo con la gente que me ha contratado. Tiene confianza en mí y me está dejando trabajar.

-¿Le queda tiempo para otra cosa que no sea fútbol?

-El problema es decir cuando paras. Pero sí, hay un momento que hay que decir basta. No me preocupa no tener tiempo para mí entre semana, pero sí que el día libre intento evadirme un poco mentalmente. A veces cuesta, pero si no lo hago me noto que empiezo demasiado cargado durante la semana. Rindo más si me despreocupo un poco el día libre, aunque es difícil porque hay que preparar los entrenamientos de la semana.

-¿Busca refugio en la música?

-Me gusta mucho. Escucho un poco todo. Música actual, Van Morrison, Rolling Stones, Dire Straits, hasta Eros Ramazzotti... Depende del momento, pero escucho hasta el concierto de año nuevo.

-¿Cómo fue su experiencia como mayorista de viajes?

-Estuve trabajando allí desde 1997, que jugaba y tenía 27 años, hasta cuando cogí el Girona en 2012. Me encargaba de las nóminas, seguros sociales, IRPF. Era un administrativo, pero de confianza porque la empresa era familiar. A la vez estaba conociendo el negocio por dentro y cómo funcionaba. Todo lo que sea hacer cosas fuera del fútbol también enriquece. La vida no es solo el fútbol.

-¿Le pide muchos consejos a sus padres en el fútbol?

-Casi nunca. Sabe que me intento reciclar, mejorar y cometer cada día menos errores. Pero no. Tanto mi padre como mi madre me ayudan en temas anímicos y cosas de estas.

-¿Cómo es Messi, con el que tuvo una relación bastante cercana durante su etapa como técnico en el Barcelona?

-Me trataron bien todos los jugadores. Tuve relación cercana con ellos dentro que era un técnico que ayudaba al cuerpo técnico y a los propios jugadores desde una distancia. Messi es lo que ustedes ven. Una persona tranquila y que tiene un papelón tremendo porque tener que lidiar con ser el mejor del mundo... No puede salir a la calle, ni ir a cenar tranquilamente. Cuando un día no marca parece que ya no es el mejor. Es muy complicado y tiene mucho mérito la cabeza que tiene y lo amueblado que está.

-Y su ídolo era Maradona, ¿cuestión de edad?

-(Risas). Es que cuando era pequeño no existía Messi, pero había muchos jugadores que me gustaban. Le diría Maradona, Laudrup, Butragueño, Futre, Schuster... Muchos me han servido de referencia a lo que veía, aunque no les llegaba ni a los tobillos. Sin embargo como entrenador no me ha pasado eso. Igual es por la edad. Cuando eres más joven idolatras. Después lo vas perdiendo.

-¿A Guardiola lo conoce personalmente?

-Sí. Me gustaba mucho como jugador. Como entrenador ha hecho cosas muy importantes.

-Es cierto que lleva muy poco tiempo, pero ¿siente que tiene una cuenta pendiente con la cantera? El equipo ha perdido mucha esencia de Mareo.

-Si miramos en el primer equipo hay bastantes jugadores que han salido de Mareo y nuestra intención es trabajar con los de abajo, que se lo ganen y puedan sacar la cabeza. Ahora estamos dando prioridad a salir de la situación. Si se ha perdido algo me lo diría mejor usted, porque yo no estaba aquí. Sí puedo decirle que desde fuera da la impresión de que se trabaja muy bien la cantera y ahora lo estoy viviendo porque me quedo a ver entrenamientos por las tardes. Todo tiene un sentido y se ponen los medios para que los chicos puedan sacar la cabeza. Pero esa presión de que tienen que salir cinco, tres o dos cada año, depende de la continuidad del entrenador del primer equipo, la coordinación del fútbol base y las hornadas cómo vayan saliendo. Es indiscutible contar con la cantera. Hoy en día es fundamental. Firmar jugadores que podemos sacar de aquí me parece un error muy grande.

-Ha tomado una serie de decisiones desde su llegada, como el cambio de banquillo o no dejar que nadie entre en el vestuario media hora antes de los partidos. ¿Teme que se le pueda percibir en el exterior como un entrenador lejano?

-No. Entiendo que estoy buscando lo mejor para el club. Si me van conociendo verán que no soy una persona alejada. Estamos haciendo ahora una entrevista y estoy encantado. Me paro con la gente y hablo con todo el mundo. Lo que se hable de uno a veces es real y otras tantas, no. Soy un tío normal.

-¿Conocía a Traoré?

-Le conocía, porque había jugado la Liga Europa contra el Tottenham. Había visto cosas suyas, pero lógicamente no puedo conocer jugadores de Primera, Segunda, de algunos grupos de Segunda B, de División de Honor, quién juega en Rusia, en Bélgica... Es imposible. Tengo que dedicarme a entrenar y sacar rendimiento. Cuando se decidió el fichaje me interesé en mirar y en llamar a gente que lo ha tenido.

-¿Traoré va a determinar el fútbol de este Sporting?

-Voy a intentar que no. Si juega Traoré, porque no me gusta decir que lo va a hacer él y no los otros, creo que es mejor cuando recibe el balón en los pies que solo si le vamos buscando por arriba. Pero no teníamos un jugadores específico de esas características. Cuando lancemos un balón arriba creo que nos viene bien que no nos vuelva corriendo para defender. Mi intención es que haya fútbol por abajo y cuando no se pueda por arriba. Pero que haya mucho fútbol por abajo.

-¿El trivote es lo que menos claro tiene?

-Intentando decidir en función del último partido que se ha jugado, la semana de entrenamiento, cómo vemos a los jugadores y lo que podemos creer que necesita ese partido. De esas tres variables intentamos acertar con eso. Sí que es cierto que Xavi Torres no está jugando ahora, pero el partido que hizo en el Villamarín fue más que correcto y el rato que estuvo de pivote en San Mamés. Puede haber cambios en esas posiciones si entendemos que es lo mejor. Sé que hay la idea muy clasista de que el once tiene que ser siempre el mismo. Yo entiendo que a veces sí y a veces no. Tenemos un grupo muy bueno, pero muy igualado. Pretendo que todos sepan lo que tienen que hacer juegue quien juegue.

-¿Es más humano el Atlético de esta temporada?

-No lo sé. Demuestra la competitividad de la Liga. Me parece, dicho desde fuera, que tienen incluso más posibilidades que el año anterior con Gameiro y, por poner otro ejemplo, con Correa, que tiene un año más. Creo que es un equipo muy peligroso. Si tuviera tres o cuatro puntos más, no estaríamos diciendo eso. Para mí es un rival igual de temible que el año pasado o más.

-¿Tiene opinión en las decisiones del proyecto de futuro, como la renovación de Castro?

-Entiendo que es un poco prematuro. Hay que ver si el equipo va continuar en Primera o no. Estoy convencido de que sí, pero bastante trabajo tengo. Esta parcela es más de la dirección deportiva. Cuando quieran tener mi opinión, siempre la tendrán. Es pronto y si hay un caso concreto lo están mirando ellos. Yo con Castro cuento. Me parece un jugador excepcional, pero luego hay unos parámetros económicos, voluntades de las dos partes. Eso no puedo controlarlo.

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