Sporting
Carrasco cabecea un balón ante la vigilancia de Lillo y Vesga.
Carrasco cabecea un balón ante la vigilancia de Lillo y Vesga. / PALOMA UCHA

«Hay que estar orgullosos de lo que hizo el equipo»

  • Jorge Meré destaca a un Sporting «valiente, orgulloso y competitivo» que hizo sufrir al Atlético de Madrid

  • Sergio Álvarez señala el segundo tanto del Atlético como clave en el encuentro

No existe una derrota dulce. La expresión en la cara de los jugadores al salir de los vestuarios tras perder un partido reflejan a la perfección su estado anímico. Caer ante el Atlético de Madrid estaba en todas las quinielas, pero no de la manera en que se produjo en El Molinón

Lo de Gameiro fue un puñal por la espalda. Los futbolistas del Sporting abandonaron el estadio dolidos, pero no hundidos. En cada mensaje de los hombres de Rubi se escucharon palabras de esperanza de cara al futuro. «Se vio a un Sporting valiente, orgulloso y competitivo», recalcó Jorge Meré. El central erró en el tercer gol del Atlético y no se escondió al admitir que «me equivoqué a la hora de dar el pase y Gameiro supo aprovecharlo».

El defensa fue uno de los primeros en analizar la derrota, pero en su mente no había espacio para las lamentaciones porque la competición continúa y el Celta es el próximo rival a batir: «Durante ochenta minutos fuimos superiores al Atlético y nadie lo puede negar. Es con lo que tenemos que quedarnos del partido».

Simeone ganó la batalla desde el banquillo. La entrada de Gameiro fue clave en el duelo y todos los jugadores del Sporting coincidían en que el 1-2 fue «un palo muy duro para el equipo», tal y como explicó Sergio Álvarez. El centrocampista cuajó un gran choque en la nueva posición en la que le ha situado Rubi. La libertad que le genera Vesga la aprovechó para igualar la contienda. «Jugar con futbolistas con el nivel de Moi y Vesga facilita el trabajo», reconoció.

A Sergio le molesta perder. Le duele no poder responder el cariño que mostró la afición con una victoria, pero tampoco quiso encerrarse en la derrota. Y es que con la ayuda de El Molinón todo es posible. La afición volvió a vibrar con su equipo y Canella subrayó que, con poco que ofrezcan, el sportinguismo no cesará de animar: «Antes no éramos capaces de ofrecer algo a la gente; es normal que no engancháramos».

Esta vez el equipo volvió a conectar con la grada y Sergio Álvarez, como uno de los capitanes de la plantilla, se congratuló por el trabajo de los suyos, mostrándose «orgulloso» por la imagen ofrecida ante uno de los mejores equipos de la Liga.

Lo más positivo para el rojiblanco fue la rapidez con la que el Sporting se recuperó del primer gol de la jornada. A los dos minutos de que Carrasco batiera a Cuéllar, El Molinón vibró con el tanto de Sergio Álvarez. «Estamos trabajando todos los aspectos anímicos porque cuando estás tan abajo parece que los palos pesan más. Lo importante es estar tranquilos y no perder la disciplina en el campo», afirmó.

La figura de 'Richi' Serrés vuelve a servir de ayuda al vestuario. Además de trabajar con el grupo, el 'coach' también mantiene charlas individuales. Una de ellas, con Burgui. El extremo regresó a la titularidad en la banda izquierda y estuvo muy participativo. La parcela psicológica en el mundo del deporte adquiere cada vez mayor importancia y el futbolista extremeño es un claro ejemplo: «Ahora participo con más confianza y muestro más descaro en mi juego». El extremeño admitió haber pasado un mal momento personal, pero esperaba que su trayectoria, al igual que la del equipo, fuera ascendente.