Sporting

Jaque mate de Simeone

Koke y Saúl persiguen a Douglas en una acción de la segunda parte.
Koke y Saúl persiguen a Douglas en una acción de la segunda parte. / P. UCHA
  • Apuntaló el centro del campo con dos sustituciones al objeto de contrarrestar el dominio de los gijoneses y cambió el signo del partido

Aquel aficionado que no haya visto el partido y juzgue el desarrollo en función del resultado cometerá un error seguro. El Sporting superó durante muchas fases del partido al Atlético de Madrid. Ofreció una gran riqueza táctica, minimizando el potencial de un conjunto con muchas cualidades pero que ha perdido por el camino parte de la fiabilidad que le ha llevado a competir con Real Madrid y Barcelona en las últimas campañas.

Una de las claves del choque hay que buscarla en el centro del campo. El conjunto rojiblanco se adueñó del juego, ahogando a los colchoneros con sus propias armas: presión y orden. Tenía claro Rubi que el equipo debía ser más atrevido con el balón. Los rojiblancos mostraron más osadía en el manejo del juego pero también porque hubo más movilidad de los futbolistas, ocupando los espacios libres por dentro, y una mayor solidaridad en los apoyos.

Dos futbolistas destacaron en esa función: Burgui y Douglas. Ambos entraron en contacto con el balón en zona de tres cuartos, dibujando diagonales y dejando las bandas libres para las entradas de los laterales. Faltó más convicción por parte de Lillo y Canella en esta tarea, aunque es cierto que su mayor preocupación era detener el caudal ofensivo del rival por los costados. No se trataba solo de frenar a Carrasco y Correa, sino también contrarrestar las incursiones de Filipe Luis y Vrsaljko, sustituto de Juanfran. Entendió el cuadro de Rubi que la mejor manera de atar en corto a los laterales del contrario era atacando, obligándoles a replegar.

Hasta bien entrada la segunda parte, el Sporting había ganado el pulso táctico a los madrileños. Sin embargo, Simeone tomó dos decisiones que fueron determinantes. Obviamente influyó la entrada de Gameiro, pero igual de importante fue la entrada en el campo de Saúl, primero, y Thomas. Con este movimiento, suplió la teórica inferioridad de futbolistas en la medular y despojó a los gijoneses del control del choque. Hasta entonces, Vesga y Sergio, con la ayuda de Moi Gómez, habían metido en cintura a Koke y Gabi, cortando las líneas de ataque con los delanteros, que cayeron una y otra vez en fuera de juego. Desde el centro creció el Atlético y su empuje echó por tierra de un plumazo el notable trabajo de los rojiblancos durante ochenta minutos.