El Comercio
Sporting

Hasta el Rabo todo es toro

La imagen que el Sporting enseñó en el partido ante el Atlético fue muy satisfactoria, sobre todo en comparación con otras precedentes, como las vistas ante el Eibar, Alavés e, incluso, la de Leganés, pese a la victoria.

Frente al Atlético, uno de los cuatro rivales con rango de Champions, los gijoneses mostraron un cambio en todos los sentidos. El centro del campo tuvo más consistencia, aunque se siga echando de menos un organizador, y la delantera estuvo más incisiva. También la defensa ofreció otro aire más favorable, aunque hubo errores puntuales que se pagaron demasiado caros.

La sensación transmitida por el Sporting en el abominable horario chino del sábado fue buena y siembra cierta esperanza de futuro. Si el equipo de Rubi mantiene este tono de juego, la permanencia es accesible, pero es preciso mantener una continuidad en este aspecto. Una buena imagen se vio más veces. En el Bernabéu, entonces con Abelardo en el banquillo, los rojiblancos agradaron con su juego, así como en muchas fases del partido ante el Sevilla, por citar otro ejemplo.

Frente al Atlético, una derrota entraba dentro de la lógica. Las casas de apuestas valoraron más el triunfo gijonés que el de los 'colchoneros', aferrándose a lo que parecía más probable. Por eso se le da más estima a la buena imagen del equipo gijonés. Sin embargo, tal y como está la clasificación, es necesario ser realista. En esta situación, lo que vale es sumar. Es el primer objetivo. Suele resultar cierto que es más fácil ganar jugando bien, pero lo que se necesita, por encima de todo, son puntos para reducir al máximo las diferencias con los de más arriba, sin perderlas con los que vienen de abajo. En Leganés, la imagen del conjunto rojiblanco resultó decepcionante, pero, a partir del gol de Canella, valía todo, porque lo que imperaba era el marcador favorable.

Ante el Atlético se acusó el esfuerzo realizado, con apariencia de un desfondamiento en el último cuarto de hora, que coincidió con el relevo de Traoré. Ese cambio permitió cierta comodidad a los 'colchoneros' en la salida desde atrás, lo que aprovecharon muy bien en el área gijonesa, donde, por otro lado, los centrales dejaron de ser los del primer tiempo y gran parte del segundo. El marfileño tiene unas características especiales por su altura, lo que es una referencia para las defensas rivales, con influencia en su juego.

Los partidos duran 90 minutos y la concentración, la agresividad, la contundencia defensiva y la ambición del ataque son preciso mantenerlas hasta el pitido final. Se supone que Rubi analizará los motivos del bajón en la fase final, en la que se perdió un encuentro en el que un punto hubiera sido como un triunfo, pero sobraron once minutos.

El próximo domingo vendrá el Celta, que jugará el jueves en Rusia, aspecto que no debería servir de confianza, ni siquiera aunque salgan los reservas teóricos. La experiencia del Alavés está cercana. Sería mejor que actuaran los titulares, que tendrán poco tiempo de recuperación tras jugar el jueves en Ucrania.

En cualquier caso, el Sporting dependerá de sus propias fuerzas, de que los 'artistas' tengan una continuidad en su rendimiento y que el técnico acierte con los elegidos, tanto en los nombres como en la ubicación. La buena imagen deja satisfecho a todos, pero estos tiempos son de urgencias de puntos, por lo que la imagen en los partidos obliga a recordar que hasta el rabo todo es toro.

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