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El Sporting recela de un Celta de saldo

Xavi Torres se lanza al suelo para intentar arrebatar un balón a Sergio Álvarez.
Xavi Torres se lanza al suelo para intentar arrebatar un balón a Sergio Álvarez. / DAMIÁN ARIENZA
  • Los gijoneses reciben hoy al equipo de Berizzo, que visita El Molinón en plena resaca de la Liga Europa

  • Rubi mantiene la duda sobre el regreso de Carmona, que puede condicionar la disposición en la banda derecha

Reconciliado el Sporting con El Molinón, el equipo de Rubi debe zanjar hoy mismo si lo suyo con el balón apunta a una relación duradera, que prometa largo noviazgo, o simplemente responde a un idilio fugaz, con el Atlético de Simeone como último notario, dentro de una temporada de desesperante irregularidad. La disyuntiva no es menor porque la imagen del sábado potencia la creencia en la supervivencia, aunque necesite diez minutos más de aguante. Cualquier experiencia que se aleje de esa impresión, sobre todo sin puntos que echarse a la boca, representa un campo abonado al escepticismo y la desconfianza. La visita del Celta, disfrazado de ocasión mayúscula por su empacho de kilómetros en la Liga Europa, anuncia una cita capital en el calendario de los rojiblancos. Ganó ayer el Leganés. Sube la apuesta.

El guión de la película de esta tarde, que se proyecta en El Molinón ante un público febril, no es de los que resultan especialmente atractivos para los entrenadores que se encuentran en el pellejo de Rubi, incómodo con el grupo de Berizzo, al que casi todo el mundo, menos el técnico catalán y sus jugadores, espera que comparezca al ralentí. El cuentakilómetros del Celta representa un equipo pasado de vueltas, vacío tras su épico pase a los octavos de final de la Liga Europa, resacoso y ojeroso después del éxito, y que dejó en Vigo a un puñado de jugadores que componen su estructura de base: Wass, Guidetti, Mallo y Cabral, héroe en Ucrania. Jonny, sancionado para la ocasión, también se apuntó a regañadientes a esa quedada céltica en Galicia. Son partidos como el de hoy, tan fáciles en apariencia y tan complejos dentro de su envoltorio, los que determinan la resurrección de un grupo.

Asumida la dentellada que el Leganés asestó ayer al Deportivo y la nueva configuración del tablero, el Sporting quiere salir disparado a la caza de la rueda del equipo 'pepinero', ampliando la nómina de implicados en la salvación, entre los que está metido hasta el cuello desde ayer el equipo de La Coruña. Arde la parte baja de la clasificación, aumentan las posibilidades del Sporting, al que se le ponen a tiro dos equipos si gana hoy, aunque deberá dormir una semana más en descenso. Justo el tiempo exacto de cocción del Sporting-Deportivo, que entrará en erupción del domingo. Para embellecer su situación previa tendrán los rojiblancos que bajar del cielo hoy a los vigueses, que, por otra parte, llevan conciliando desde el mes de enero una apretada agenda que contempla partidos entre semana y de fin de semana. Aun así han conseguido mantener una confortable posición en la Liga, llegar a semifinales de Copa y caminar hacia los octavos en la Liga Europa. El recelo de Rubi llega precisamente por ahí. Titulares y suplentes. El Celta está acostumbrado a jugar con dos velocidades.

Nunca antes había trabajado con tantos recursos humanos Rubi como esta semana. De ahí que la lista de descartes del técnico catalán diera para hacer más de la mitad de un equipo. Con la salvedad de Mariño, que cumplirá la última tarde de un exagerado castigo, las ausencias de Babin, Afif, Ndi, Viguera, Lora e Isma López respondieron a criterios técnicos. Las de los dos últimos, especialmente la del navarro, descartado por segunda semana consecutiva, tuvieron un extraño eco por su condición de hombres fuertes dentro del grupo y de ídolos de la grada.

La duda en el equipo

Sin ellos, la lista se extendió hasta los 19 jugadores, con la única novedad de Carmona, presentado como el futbolista inclasificable del domingo. El retorno del mallorquín, titular en todos los partidos de la era Rubi hasta la sanción, entra en contraste con la notable imagen que ofreció el colectivo durante ochenta minutos de buen fútbol frente al Atlético. En ese sentido, la única incógnita en la ecuación de Rubi se orienta hacia la inclusión o no en el once de Carmona, cuya presencia retrasaría a Douglas hacia el lateral derecho, con lo que Lillo se vería descabalgado de la titularidad. Otra alternativa sería que el técnico devolviera a Carmona al trivote, sacrificando a Moi Gómez, aunque parece menos probable. Y la tercera, la que se intuye, es que Rubi dé continuidad a la totalidad del once que se enfrentó al equipo de Simeone.

Independientemente de los nombres, el plan del entrenador de Vilasar pasa por genera una atmósfera asfixiante y exigente para un equipo que no ha tenido tregua desde el jueves. Berizzo únicamente ha podido instalar dos entrenamientos, uno de vocación regenerativa, entre la llegada del Celta a Vigo desde Ucrania y la subida ayer al autocar del equipo con destino a Gijón. La imagen de Aspas sentado en el banquillo visitante de El Molinón simbolizará el estado zen que atraviesa el equipo celeste en su paso por Gijón tras el clímax europeo.

Contra esa engañosa sensación de relajo, la adrenalina corre obligatoriamente por las venas de este Sporting, que esta tarde iniciará un serial de tres partidos cruciales en su residencia y que necesita de forma imperiosa noquear al Celta en el primero de ellos. La ocasión se pinta en celeste. El equipo de Rubi busca el despegue.