Sporting

Burgui llega a tiempo

Burgui, agachado tras un lance del partido, agarra un balón en presencia de Moi Gómez.
Burgui, agachado tras un lance del partido, agarra un balón en presencia de Moi Gómez. / CITOULA
  • Omnipresente durante el tiempo que estuvo en el campo, devolvió el esplendor a la banda izquierda con velocidad y criterio en sus acciones

  • Exhibición del extremeño que al fin demuestra su calidad y arroja ilusión para las próximas jornadas

Ha tardado pero parece que Burgui ya está aquí. El jugador extremeño, vilipendiado hace pocas semanas, ha elevado de forma sustancial su rendimiento en las últimas tres semanas. El empujón, quizás, fue su gol en Leganés. Desde entonces, sus prestaciones se han multiplicado. Ayer, ante el Celta, despachó sus mejores minutos como rojiblanco.

Estuvo omnipresente durante todo el partido, devolviendo el esplendor a la banda izquierda. Una luz que no se veía desde la marcha de Jony. La sombra del cangués es muy alargada y no ha sido extraño que el listón de exigencia para el canterano blanco le haya acomplejado. Él nunca se ha escondido. Sabía que su rendimiento no se correspondía con la expectativa que se había generado desde su incorporación. «No estoy jugando bien», reconoció en varias ocasiones el futbolista en sus comparecencias ante los medios. Nunca se ocultó por muy mal que lo pasara. El Molinón le señaló cuando el equipo caminaba sin rumbo al término de la primera vuelta.

El gol en Butarque y los destellos que dejó por el camino fueron un punto de partida para un jugador que necesita confianza para explotar sus cualidades. Antes el regate no salía. Ante el Celta, no solo mostró sus habilidades en el uno contra uno sino también en la velocidad de la que debe sacar punta un equipo como el Sporting. Tuvo en sus botas varias oportunidades que podían haber cambiado el signo del partido. A la media hora, solo él había generado media docena de ocasiones peligrosas. La falta de precisión, unas veces, o la precipitación en otras, impidieron al extremeño conseguir un gol que hubiera sido un justo premio a su tarea en el encuentro de ayer. El reconocimiento llegó en el minuto 72, cuando Rubi decidió cambiarlo, al verlo cansado. La misma grada que le había reprobado se levantó para aplaudirle y felicitarse de que llegue a tiempo para encarar las jornadas decisivas.