Sporting
De Burgos Bengoetxea amonesta el domingo a Fontás.
De Burgos Bengoetxea amonesta el domingo a Fontás. / P. CITOULA

El Sporting 'pasa' de los regalos a los árbitros

  • El club gijonés es una de las pocas excepciones de la categoría al no entregar obsequios a los colegiados de los partidos

La polémica arbitral del Villarreal-Madrid, con Gil Manzano en el epicentro de la tormenta, ha sacudido los cimientos de la Liga. El temporal se desató con el penalti señalado por el colegiado después de un disparo de Kroos que, tras tocar en un defensa, salió salpicado hacia el brazo de Bruno. Marcaba Cristiano la pena máxima y el partido se ponía 2-2, aunque terminaría remontando el conjunto 'merengue'. El mosqueo del Villarreal fue mayúsculo. Tanto que Fernando Roig, presidente del Villarreal, llegó a denunciar que «los árbitros han salido del estadio con bolsas del Madrid... y eso no está bien».

Se refería el dirigente del 'submarino amarillo' a que Gil Manzano y sus auxiliares habían abandonado El Madrigal llevando en esas bolsas algunos obsequios del Madrid, cortesía del club 'merengue', un controvertido detalle que, según desveló el diario madrileño 'Marca', tienen la mayoría de los clubes de la categoría cada fin de semana con los árbitros. Todos ofrecen algún detalle salvo el Sporting. El club gijonés confirmó a EL COMERCIO que nunca obsequia a los colegiados que pasan por El Molinón, ni tampoco cuando viaja a otros puntos de la geografía futbolística, como sí hacen otros equipos. Como mucho, explicaban ayer desde Mareo, suelen enviar la foto del posado con los capitanes vía email. Nada más.

Bombones y camisetas

Esta forma de proceder de los clubes ha generado una gran controversia por el papel del colectivo de juez de la competición. Vasos, bombones, camisetas, banderines, pins, objetos de cerámica, incluso en algunos momentos relojes y cava, en el caso del Barcelona, según estas informaciones, forman parte de los regalos que suelen recibir los clubes. Hay equipos, como el propio Barcelona, Real Madrid y Espanyol, que obsequian a los árbitros en sus campos y también cuando se desplazan a otros campos. Unos lo entienden como cordialidad. Otros, como Roig, deslizan un trato de favor, aunque el 'submarino amarillo' también fuera detallista en el pasado. No así el Sporting.