Sporting

Fe en la machada rojiblanca

Miembros de la Peña Sportinguista Quini de Barcelona animan al conjunto rojiblanco en su sede.
Miembros de la Peña Sportinguista Quini de Barcelona animan al conjunto rojiblanco en su sede. / E. C.
  • La Peña Sportinguista Quini de Barcelona aguarda la visita del conjunto gijonés al Camp Nou con esperanzas renovadas

En una ciudad en la que el fútbol va ligado al glamour de los títulos y la elevada exigencia de forjar un idilio semanal con el triunfo, una minoría orgullosa reivindica sus raíces a través de su amor al Sporting. Un sentimiento a prueba de reveses en el marcador y curtido a base de sufrimiento.

El 13 de febrero de 2013, con el Sporting a las órdenes de Manolo Sánchez Murias, los gijoneses sufrieron una dolorosa derrota (3-0) ante el Barcelona B y los rojiblancos presentes en las gradas del Miniestadi, lejos de caer en el abatimiento, se unieron en la adversidad. «La pequeña Mareona que estábamos allí nos conocimos e hicimos una peña», recuerda Daniel Fernández, al frente del núcleo sportinguista en la Ciudad Condal.

Ocho días más tarde de ese resultado amargo y tras recibir el visto bueno de 'El Brujo' para dar nombre a la agrupación, nació la Peña Sportinguista Enrique Castro Quini de Barcelona, que cada fin de semana se reúne en La Cuchara del Norte, su sede de la zona de El Ensanche, para vibrar desde la distancia con los encuentros de su idolatrado equipo. «Vivo el Sporting todavía más intensamente estando lejos de Gijón», confiesa su presidente, al que ni los más de 800 kilómetros que separan Asturias de Cataluña frenan el aumento de sus pulsaciones cada vez que el balón echa a rodar con el Sporting sobre el césped.

Pesimista respecto a las opciones de permanencia del conjunto que dirige Rubi hasta que se reconcilió con el triunfo en Butarque, la buena imagen ofrecida en los dos últimos encuentros en El Molinón alimenta las esperanzas de la colonia sportinguista en Barcelona de completar una machada mañana en un escenario de una exigencia mayúscula como el Camp Nou. «Está claro que jugar contra el Barça siempre es difícil, pero también era difícil ganar en el Bernabéu hace siete años y lo hicimos», indica optimista Daniel Fernández, que recuerda que hoy se cumplen tres décadas del contundente 0-4 cosechado por los gijoneses en el feudo azulgrana.

«No pido el mismo resultado, con una victoria me conformo», indica entre risas Daniel Fernández, que confía en resarcirse del agrio sabor de boca con el que abandonó la pasada temporada el estadio barcelonés, cuando el equipo dirigido por Abelardo. «Salimos goleados pero competimos», rememora el presidente de una peña que vivió «uno de los mejores días» con el triunfo que vivieron desde las gradas del feudo del Espanyol en el curso del regreso a la élite y cuenta con 40 socios, algunos por sus raíces asturianas y otros, catalanes, atraídos por la huella de Quini en el Barça y las semejanzas en la filosofía de Mareo y La Masía.

Afincados en Cataluña, no desaprovechan la posibilidad de arropar al Sporting en sus visitas a los estadios del Espanyol, Barcelona, Villarreal y Osasuna. «Ojalá no haya que volver a Pamplona el año que viene, sería buena señal», apostilla en referencia a la lucha por eludir el descenso en la que el conjunto navarro parte en clara desventaja. Antes de afrontar ese duelo directo, encararán mañana uno de distinto calibre y prometen dejarse la garganta para vencerla y disfrutar de «un triunfo histórico».