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El Sporting busca otro día histórico

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Rubi, en el centro de la imagen, se dirige a sus futbolistas, en presencia de su cuerpo técnico, antes del último entrenamiento de la semana en Mareo, previo al desplazamiento del equipo hasta Barcelona. / PURIFICACIÓN CITOULA

  • El equipo rojiblanco visita al Barça treinta años después de su último triunfo en el Camp Nou

  • Rubi persigue el equilibrio con las rotaciones para sumar ante el grupo de Luis Enrique, con la gran duda en Amorebieta, al filo de la sanción

Otorgó una nueva dimensión Joaquín Caparrós en 2013, con todo el arte y la gracia de Utrera, al significado de competir en el Camp Nou. «Hemos salido del dentista y ahora que pase el siguiente», asumió el entrenador sevillano con un 7-0 a la espalda. La consulta que el Barça tiene montada en la calle Aristides Maillol es legendaria por su falta de sensibilidad con sus nerviosos pacientes, a los que sienta en el sillón sin anestesia y con una mueca de dolor que se va exagerando según van pasando la sonda o el torno por la dentadura. Muelas, molares y demás piezas dentales van volando a balonazos. Pero ocurre que, de cuando en cuando, el nervio del visitante se despierta, la mano del profesional se relaja y la boca se cierra procurando un inesperado mordisco, como sucedió con el Alavés y el Málaga. Es entonces cuando los nervios y el dolor pasan al dentista. En su última cita con un paciente, la dentellada del Leganés no llegó a tocar piel y solo alcanzó el látex del guante.

Lanzado por dos partidos notables y una penalización exagerada en los errores propios, el Sporting quiere ser ese paciente incómodo en una consulta en la que casi nadie se atreve a rechistar. Desata sonrisas el equipo de Rubi en este tramo de la temporada, pese a que no termina de despojarse del estigma del descenso. La tierra prometida está a dos puntos, los que tiene de margen el Deportivo con un partido menos -mañana recibe al Atlético-, y la cita del Camp Nou representa un control mayúsculo para un proyecto en clara evolución.

No se espera esta noche un Sporting chato, porque partió hacia Cataluña con vocación de cenicienta, pese a los intimidantes focos de la Ciudad Condal y a la dimensión del equipo que lidera Luis Enrique, corazón de león rojiblanco. Rubi y sus jugadores ven más allá y, aunque suene a herejía, olfatean una oportunidad para sumar que no entra en los planes de los rivales directos. En su excelencia, el Barcelona atraviesa un pequeño desinfle en este kilómetro del año, originado en la bofetada de París y con eco por un ambiente enrarecido, aunque en condiciones normales le baste con el sesenta por ciento de su capacidad para sacar cualquier partido ante los terrenales de la categoría sin descamisarse demasiado.

En Mareo, en ese sentido, se ha reflexionado largo y tendido en las últimas horas sobre el mensaje que puede lanzar este partido que se anuncia de transición hacia el Deportivo en los foros populares. El entrenador de Vilasar de Mar quiere alcanzar esa final de El Molinón asustando. Y no hay mejor escenario para eso que el Camp Nou. La imagen lo es todo, sobre todo en plena ganancia de crédito. Con apenas dos entrenamientos de preparación, a lo que se sumará esta mañana una charla matutina en el refugio de Martorell -las arterias de Barcelona están colapsadas por el Congreso Mundial del Móvil-, Rubi ejercerá de funambulista sobre el fino alambre del Camp Nou.

Persigue esta noche el entrenador del Sporting el equilibrio justo para combatir al coloso azulgrana, evitando denigrarse en su baile con el Barcelona a pesar de los elementos de refresco, y no hipotecarse para el fin de semana en el intento. El once gijonés anuncia rotaciones en varias posiciones, manteniendo intacta la esencia del dibujo, aunque el técnico insinuase antes de subirse al autocar que siempre se reserva alguna sorpresa ante los dos grandes de la Liga.

Debut de Elderson

Ese pensamiento en voz alta no parece orientarse, en todo caso, hacia este partido por la cercanía con la cita de El Molinón y el riesgo a desorientar al jugador. La política del refresco se anticipó en una convocatoria de veinte futbolistas, sin Canella, Carmona y Moi Gómez, además del sancionado Jorge Meré, y con tres descartes de naturaleza más técnica: Dani Ndi, Afif y Borja Viguera, cada vez más relegados en este momento de la temporada. Las combinaciones son variadas, pero siempre sobre una premisa principal: Rubi no quiere poner en riesgo la imagen de los dos últimos partidos, por lo que se intuye una mixtura de hipotéticos titulares con teóricos suplentes en el once. Elderson debutará y jugadores como Xavi Torres, Nacho Cases e Isma López pisarán el verde desde la titularidad.

La duda reconocida se sitúa sobre la larga figura de Amorebieta, al límite de cumplir su tercer ciclo por exceso de tarjetas amarillas. Si viera una más en esta tarde-noche se quedaría en fuera de juego para el domingo. Y no sería una cuestión menor en el momento creciente de forma que atraviesa el hispanovenezolano, más cómodo y eficaz que antaño. Además, los precedentes no son buenos porque fue expulsado en dos ocasiones en Barcelona. La alternativa más directa pasaría por juntar a Juan Rodríguez con Babin, que regresaría a la competición tras estar varias semanas en el dique seco por otra rotura muscular. En cualquier caso, no parece una solución del todo convincente por la falta de ritmo del francés y el escaso bagaje del gallego en Primera. Tampoco sería descabellado pensar en Lillo como central, con Lora como lateral derecho. Arriba, en ataque, la lógica invita a pensar en el descanso de Traoré, cargado de minutos tras dos meses sin competir, y en la disyuntiva entre Castro y Cop.

La percepción que sale de la Ciudad Condal es que el Sporting se cuela en la apretada agenda del Barcelona como un mosquito a una semana del partido contra el París Saint Germain. Comulgará Luis Enrique con la misma política de refresco de Rubi, salvo por sus tres tenores, que tienen abono para todos los espectáculos del curso, especialmente Messi, decisivo nuevamente el pasado fin de semana ante el Atlético. Mathieu y Aleix Vidal son los jugadores que asoman como bajas para el choque, mientras que Arda y Mascherano esperan el alta esta mañana, cuando se descubra la convocatoria, con posibilidades incluso de entrar en el once. Todos ellos participan de esa odontología deportiva de la que quiere salir incólume el Sporting, que aspira a disfrazarse de David ante una ocasión especial: treinta años se cumplieron ayer de la única victoria rojiblanca en ese escenario.