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La cara 'b' del Sporting desentona

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La cara 'b' del Sporting desentona

  • Con evidente daño estético, el plan del técnico catalán le permitirá disponer de su once de gala el domingo

  • Las rotaciones de Rubi descubren la debilidad de un proyecto con un fondo de armario poco fiable

La cara 'b' del disco fue dantesca y tuvo un sonido sucio, que diría un músico. Confirmó el Sporting en el Camp Nou que está muy tierno para determinadas aventuras y que no digiere bien los experimentos. Hay pocos jugadores en forma cuando se abandona el plan inicial. Casi nadie -mención especial para el descaro de Burgui en un partido tan complicado y para Castro, siempre certero- se libró de la quema en un equipo que estuvo especialmente desafinado en su línea trasera, desenterrando las deficiencias de una cuestionable planificación, con muy pocas buenas noticias y escasas soluciones, sobre todo en un fondo de armario amplio por número, aunque menos rebosante de fiabilidad.

Lillo vivió una noche muy complicada. Posiblemente junto a Cop -está por ver el recorrido que tienen las incorporaciones invernales, aunque promete Vesga- sea el fichaje que mejor rendimiento haya ofrecido esta temporada. Regular como un reloj suizo, el miércoles se vio salpicado por los fallos groseros de toda la línea, mal en la búsqueda del fuera de juego y mal con el balón. Babin fue el futbolista más errático, con al menos dos fallos de calado que propiciaron un par de goles, y pagó su falta de ritmo. Su temporada, por el momento, se mantiene en un plano discreto. Y Juan Rodríguez, con buena pinta, fue absorbido por esa vorágine. Igual que Elderson, que comenzó con ganas de mostrarse, pero desapareció entre Messi, Luis Suárez, Alcácer, Neymar y Rakitic. Es de justicia reconocer, en cualquier caso, que entre estos cuatro jugadores sumaban 2.619 minutos. Por sí solo, Cuéllar lleva únicamente 549 menos.

Los asiduos al Camp Nou coincidían en la noche del miércoles en que el Barcelona no fue un equipo especialmente brillante, pero con estar al ralentí, matando el tiempo de la semana con un rato de fútbol, le llegó para meter 6 goles al Sporting. Y pudo ser alguno más. La profundidad del desgarro se concretaba en un abundante caudal ofensivo azulgrana: 10 saques de esquina, 25 disparos -10 de ellos al rectángulo que protege Cuéllar-, con un 74% de la posesión de balón, lo que se traduce en que el equipo rojiblanco apenas entró en contacto con el balón. En total, el equipo de Luis Enrique completó la friolera de 625 pases ante un rival que apenas le hizo cosquillas y dejó al aire sus vergüenzas, que parecían olvidadas.

Amorebieta y Meré

Con daño estético, las rotaciones de Rubi cumplieron su función más práctica. El entrenador catalán, que solo mantuvo a cuatro futbolistas en el once del pasado fin de semana, dispondrá de su equipo de cabecera, el que brindó una imagen excelsa ante el Celta, en su duelo ante el Deportivo de La Coruña, que ayer arañó un punto al Atlético. Amorebieta salió ileso del trámite desde la grada, aunque el técnico vinculó su ausencia a una sobrecarga, y Meré regresará limpio de polvo y paja después de cumplir un partido de sanción.

El rodaje de Burgui hasta le pudo venir bien para ampliar sus buenas sensaciones, aunque Mascherano le sometió a un peligroso castigo. El extremo se retiró con alguna contusión en el tobillo. Rubi expuso lo justo a Douglas y dio unos minutos a Vesga cuando había poca posibilidad de fricción. El resto se lo guardó para el momento de la verdad.

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