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Sporting | El volcán de El Molinón vuelve a estar activo

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Traoré y Douglas pelean por un balón, con Meré, Cop y Canella a sus espaldas. / ARIENZA

  • Las peñas solicitan el apoyo del sportinguismo porque «nos toca estar a la altura» este domingo

  • La Comisión Antiviolencia declara el partido entre los rojiblancos y los gallegos de alto riesgo

Aunque el partido del Camp Nou no cumplió ninguno de los tres objetivos que perseguía Rubi, con una imagen alarmante en el equipo de rotaciones que ideó el técnico catalán, el sportinguismo interpretó la situación con pragmatismo y masticó muy pronto. Una rebelde proclama ya colgaba a la espalda de una de las porterías del número 2 a modo de recibimiento de los futbolistas a primera hora de la tarde. El mensaje, claro: «La batalla que se pierde es la que se abandona. Juntos hasta el final».

El Molinón comienza ya a echar leña a su caldera. Desde La Coruña se intuye un desplazamiento notable, lo que llevó ayer a la Comisión Antiviolencia a declarar el partido de alto riesgo, pero el sportinguismo sabe que a su equipo le va el pellejo en este partido. «Ahora más que nunca el equipo y la afición deben ser uno y el sportinguismo tiene que estar más unido que nunca. La permanencia va a pasar por casa y esperemos que El Molinón sea el mismo de los dos últimos partidos este domingo», solicitaba Alejandro Murias, vicepresidente de la Federación de Peñas.

La pintura de guerra ha comenzado a extenderse en la piel de las filas rojiblancas. Ayer por la tarde, todavía con la resaca sobre lo sucedido en el Camp Nou, Unipes y la peña Ultra Boys fueron los primeros en levantarse tras el impacto. A la limón firmaron un comunicado para solicitar el respaldo del sportinguismo y subir la temperatura del domingo. «Jugamos una de las finales de las que los sportinguistas estamos acostumbrados y como no puede ser de otra manera, el domingo nos toca estar e la altura de las circunstancias y, por supuesto, estaremos», se podía leer en las primeras líneas de esta misiva. Ambas agrupaciones pedían hacer del campo «una caldera» ante el Deportivo, además de que «abarrotemos El Molinón y lo llenemos de bufandas y gargantas sportinguistas».

El público interpreta el calendario, plenamente consciente de que el Sporting se juega el domingo un partido de vida, con el Granada asomando un poco más adelante. «Nuestra guerra empieza el domingo. Tenemos que ir a jugárnosla con todos los efectivos contra el Deportivo», recordaba el portavoz de la Federación de Peñas. La resaca había dejado poca secuela en el sportinguismo.

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