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Lacina Traoré se queda corto

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Lacina Traoré se queda corto

  • En los tres últimos encuentros en El Molinón estrelló dos balones al poste y tuvo en sus botas el empate ante el Dépor

  • El alto delantero del Sporting, con un gol en cinco partidos y un rendimiento bastante irregular, no termina de despegar en la Liga

Aunque resulte un contrasentido, a Lacina Traoré sus 2,03 metros de altura no le hacen grande en el fútbol del Sporting. Ni tampoco decisivo. Al menos hasta este momento. Avanza peligrosamente la Liga y el delantero de Costa de Marfil, que juega en Gijón a préstamo por el Mónaco hasta el final de la temporada, no termina de despegar. Y el equipo necesita que resuelva situaciones de forma inmediata en un momento delicado del curso, confirmando las buenas referencias que habían llegado hasta la dirección deportiva de este enorme futbolista, oscurecido por una trayectoria muy irregular, aunque breve.

Guiado por el criterio de Nico Rodríguez, el club realizó una inversión fuerte por este delantero en el pasado mes de enero, llegando incluso a apurar hasta el último día del mercado para convencer a este futbolista, que el domingo no tuvo su mejor día con el remate a quemarropa ante Lux que podría haber significado el empate, si bien es cierto que también fue víctima de un claro penalti por un agarrón en la primera mitad de Fernando Navarro, que ya había jugado con fuego en una acción anterior.

«No le he visto mucho, aunque sí que he podido ver algún encuentro», avisa el avilesino Emilio Gutiérrez, miembro del equipo de ojeadores del Barcelona y habitual en El Molinón. «Es un jugador físicamente muy alto, referencia, aunque lleva tiempo sin jugar y el ritmo se nota. Es correcto técnicamente, pero este tipo de jugadores me generan dudas para un equipo como el Sporting», concluye el exfutbolista. Sobre todo, aclara, por la alternativa que hay en la casa: «Teniendo un jugador como Carlos Castro, que es un chico de calidad, de casa, con gol, y que podría ser un jugador franquicia en un futuro para el club... Traoré es una apuesta un poco arriesgada y me genera dudas, pero esperemos que dé resultado».

Los entrenadores rivales confiesan cierta incomodidad a la hora de preparar el dispositivo de vigilancia sobre el futbolista más alto de la Liga, aunque cada vez menos porque el componente de la sorpresa se desvanece, lo que denota temor hacia todas las incógnitas que debe generar un futbolista con esas características físicas y que cuenta además con el pedigrí de su experiencia en competición europea. Pero, de todos modos, la estadística con el Sporting del delantero de Costa de Marfil, presentado como un fichaje de un nivel superior al colectivo, está embadurnada de una pringosa discreción.

El '8' ha disputado cinco partidos hasta el momento, cuatro como titular, coleccionando 351 minutos en competición. A partir de ahí, los parámetros descienden y se suman a la mediocridad que está mostrando el Sporting como colectivo. Su cuenta goleadora se ha quedado varada en el tanto frente al Alavés, en su estreno, aunque también es justo recordar que el palo ha escupido dos remates suyos ante el Atlético, con el pie, y el Celta, con la cabeza. Más allá de eso, Traoré muestra debilidad en los duelos individuales, aunque por otra parte se le penaliza mucho, ganando apenas el 28% de las disputas en el cuerpo a cuerpo y el 46% de las aéreas, que no parecen su fuerte, pese a su imponente estatura.

Como atenuante, Traoré llegó a Gijón en una situación complicada y confesó desde el inicio un déficit físico, motivado, principalmente, por la ausencia de competición en dos largos meses, con el parón de la competición rusa. Al delantero, con un físico especial, le ha costado subirse al tren en marcha y adaptarse al exigente ritmo de la Liga. «No está dando un buen rendimiento de momento, aunque también es cierto que lleva pocos partidos. Le ha faltado gol y ha estado bastante errático», razona el exfutbolista Iván Iglesias, quien observa que «está un poco lento en determinadas acciones y, si bien es cierto que recepciona bien ese primer balón que le llega, le cuesta en la segunda jugada y muchas veces se le anticipan. No tengo muchas referencias de él, porque no le conocía de antes de que llegara al Sporting. No sé si puede ser una cuestión física y él sea capaz de mostrar un mejor nivel con más partidos».

El fuera de juego

Uno de sus principales lunares está en las situaciones de fuera de juego, en las que queda atrapado permanentemente, desactivándose. Por el momento le han señalado 10, una cifra exagerada si se tiene en cuenta que entre Cop (5), Castro (0) y Viguera (2) no son capaces de alcanzar esos números. Pero en lo demás se ha quedado corto.