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Kosolapov y Poyatos fueron presentados conjuntamente en la Escuela de Fútbol de Mareo.
Kosolapov y Poyatos fueron presentados conjuntamente en la Escuela de Fútbol de Mareo. / E. C.

La oferta valenciana

  • Poyatos llegó al Sporting tras difuminarse la posibilidad de fichar a Vlaovic, José Ignacio y Engonga en el verano de 1997

El Valencia afrontó una especie de liquidación en el verano de 1997. Jorge Valdano, que afrontaba la dirección del equipo, recomendó desprenderse de varios jugadores.

El Sporting fue el primero en recibir los ofrecimientos de Francisco Roig, entonces presidente valencianista, de los jugadores que estaban dispuestos a dejar marchar. Dos años antes, el Valencia le había arrebatado a los rojiblancos a Angulo, por un trámite de cambio de residencia, después de que no se llegase a un acuerdo con José Luis Tamargo, tras varias reuniones en Mareo, para la renovación del contrato del jugador. En aquella temporada, Angulo era un prometedor juvenil, que ya jugaba en el filial y entraba en los planes de Rezza para darle la ocasión de debutar en Primera, lo que no pudo llegar a consumarse.

Aquella operación originó una fuerte bronca telefónica entre José Fernández y Paco Roig, el día que se le notificó al Sporting la rescisión unilateral del contrato del delantero asturiano. La marcha de Angulo pilló por sorpresa al presidente rojiblanco cuando acababa de llegar a Córdoba procedente de Ecija, tras un partido copero, con poco humor para digerir malas noticias, porque el equipo había perdido ante un rival recién ascendido a Segunda División. En el Hotel Hesperia, en la capital cordobesa, se produjo la llamada al filo de las once de la noche. El resultado de aquella operación fue que a la semana siguiente, el Sporting aceptó las condiciones propuestas por Tamargo para que el defensa Sergio Fernández no siguiera los pasos de Angulo, para incorporarse también a los filiales de la entidad levantina, que también ofrecían puestos de trabajo para algún familiar de los jugadores.

El Valencia tenía una deuda pendiente, aunque sólo fuera de tipo moral. Aquel verano, el Sporting tuvo sobre la mesa los nombres del centrocampista riojano José Ignacio, que acabaría en el Zaragoza; del centrocampista Engonga, que se iría al Mallorca, y del delantero Vlaovic, que quedaría en la plantilla levantina, porque era una debilidad del presidente.

La pretemporada del Sporting fue atípica, con diferentes criterios en el cuerpo técnico. El director deportivo Ramiro Solís y el entrenador Miguel Montes no se pusieron de acuerdo en las prioridades de la plantilla, con alguna demora en los acuerdos. Había otros jugadores que el Valencia iba a dejarse ir, como Romero y Eskurza, que acabaron en el Mallorca, y Poyatos, que al final fue el elegido por los sportinguistas.

Fue la decisión más sorprendente, porque el centrocampista jerezano había tenido una participación muy discreta en la campaña anterior, aunque a los gijoneses ya les gustaba de su etapa en el Xerez. Uno de los motivos en el retraso para dar una contestación al Valencia es que surgieron unas negociaciones con el Barcelona para incorporar a Amor y Pizzi, que no pasaron de unos contactos entre los clubes, porque los jugadores no aceptaron ni negociar.

Con el paso de los partidos, en el consejo se lamentó no haber incorporado a Vlaovic, Engonga y José Ignacio, al considerar que el equipo hubiera sido más potente. La temporada fue traumática, con sólo trece puntos y dos victorias. Además de Poyatos, se incorporaron como refuerzos el centrocampista ruso Kosolapov, capitán del Lokomotiv de Moscú y el delantero polaco Kucharski, del Legia de Varsovia, quien confesó que hasta su llegada al Sporting había jugado de interior. También vino el lateral Mingo, formado en la cantera del Barcelona, más como una alternativa de futuro, aunque pronto se ganó la titularidad.

En el mercado de invierno llegó el trío de Bahía, formado por el portero Lekovic, el centrocampista Rodrigao y el delantero Popovic, cuando Kosolapov y Kucharski ya se habían ido en diciembre. La temporada resultó desastrosa, con cuatro entrenadores y 34 jugadores utilizados. Las visitas a Valencia siempre recuerdan aquella oferta que se difuminó. Posteriormente, Engonga jugó cuatro temporada a tope en el Mallorca, José Ignacio estuvo siete años entre el Zaragoza y Celta y Vlaovic siguió tres años más en Mestalla. Fue un episodio que al Sporting le salió mal.

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