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David Barral, en un partido con el APOEL de Nicosia.
David Barral, en un partido con el APOEL de Nicosia. / E. C.

«Nunca desearé nada malo para el Sporting»

  • David Barral. Futbolista del APOEL y exfutbolista del Sporting y del Granada

  • «Quiero que se salve porque lo llevo tatuado y porque allí viví los seis mejores años de mi vida personal y deportiva»

David Barral Torres (San Fernando, 1983), se encuentra en Chipre defendiendo los colores del APOEL de Nicosia. El delantero andaluz rescindió su compromiso con el Granada el pasado mes de enero, saliendo por la puerta de atrás del club andaluz (fue expedientado por una discusión con un compañero) y se ha tenido que ir fuera de España para proseguir su carrera deportiva. Después de varios meses en un segundo plano, el gaditano ha vuelto a sonreír en un equipo que apeó de la Liga Europa al Athletic en dieciseisavos de final. Barral, que es el único futbolista en activo junto a Babin que ha defendido los colores de Sporting y Granada en Primera División, analiza para EL COMERCIO un duelo vital en la pelea por la salvación.

-Por el contexto en el que se encuentran los dos equipos, el partido del domingo será una auténtico final. ¿Cómo ve el choque?

-Sé que es una final para los dos. En realidad es una de tantas que les quedan por delante tanto al Sporting como al Granada. No cabe duda de que es un partido especial porque es un momento muy importante para no dejar puntos en el camino. Creo que una derrota será muy difícil de digerir, las distancia con la salvación, sobre todo para el Sporting, sería enorme.

-¿En Chipre se sigue la Liga española?

-Sin duda es la competición extranjera que más espectadores tiene. Los partidos de los equipos grandes son muy seguidos aquí. La Liga española es la referencia de todas las demás.

-¿Sigue de cerca las evoluciones de los que fueron sus equipos?

-Tengo la costumbre de estar al día de aquellos equipos en los que jugué. Siempre les deseo lo mejor, sobre todo por mis compañeros de vestuario con los que tan buenos momentos compartí.

-En Gijón aún quedan jugadores con los que coincidió en el Sporting.

-Sí. Cuéllar, Lora, Nacho Cases, Canella... Recuerdo que Sergio Álvarez también comenzaba a dar sus primeros pasos con el primer equipo. También coincidí con Babin en el Granada. Es una gran persona y muy buen compañero, seguro que encaja a la perfección en el vestuario del Sporting.

-¿Mantiene el contacto con alguno de ellos?

-Si le soy sincero, no. Han pasado muchos años desde que estuve allí. En el mundo del fútbol se hacen poco amigos, tan solo son relaciones profesionales. A la hora de la verdad, amigos quedan pocos.

-¿Y cómo está viendo al Sporting en la presente temporada?

-De los equipos de abajo es el que más y mejor juega. Han recuperado ese espíritu que tantas tardes de gloria dio en el Molinón. El fútbol es más dinámico, más alegre y ofrece más alternativas al ataque. Quiero que el Sporting se salve porque lo llevo tatuado y porque en Gijón viví los seis años más importantes de mi vida, tanto en lo personal como en lo deportivo. Nunca desearé nada malo ni para el Sporting ni para su afición.

-Ha jugado medio año en el Granada y conoce de primera mano cómo es esta Liga. ¿Le extraña que los equipos de abajo puntúen tan poco?

-Es cierto que está siendo una competición un tanto extraña. A los equipos más humildes les cuesta mucho ganar partidos y eso que este año han recibido más apoyo económico por parte de las televisiones a la hora de confeccionar sus plantillas.

-No ha tenido mucha fortuna en el conjunto nazarí y se ha tenido que ir de España en busca de más protagonismo.

-Me ha cambiado la vida por completo en cuestión de semanas. He pasado de estar en un segundo plano en el Granada a estar disputando la Liga Europa. Una vez más -jugó antes en Turquía y en Emiratos Árabes- me toca disfrutar del fútbol en el extranjero. Estoy en Chipre y además en el mejor equipo del país.

-¿Y con quién va en el partido del domingo en El Molinón?

-Estuve en los dos equipos y siempre soy muy agradecido con los clubes que contaron conmigo. Pero creo que tengo que diferenciar tanto los años como la experiencias vividas en Gijón y en Granada.

-¿Le tira más el Sporting entonces?

-(Sonríe) Podríamos decir que sí. En el Granada estuve un año en total dividido en dos temporadas. Si pienso en el Sporting, hablo de seis años muy importantes. Es el equipo que más dentro llevo de mi corazón.

-Usted ha vivido muchos encuentros como el del próximo domingo en El Molinón. ¿Qué recuerda de aquellos partidos en los que al Sporting solo le valía ganar?

-Estuve toda la vida luchando con la camiseta del Sporting. El primer año sufrimos para no bajar a Segunda División B. Al año siguiente luchamos por subir a Primera y después llegaron cuatro años en los que estuvimos al borde del descenso a Segunda División.

-Parece que el Sporting está siempre ligado al sufrimiento...

-Es la verdad. Yo jugaba con el corazón más que con la cabeza. El Molinón siempre está con el equipo y creo que es lo que mejor ayuda a los futbolistas. Eso sí, de vez en cuando hay que tener la cabeza fría para tomar las mejores decisiones sobre el campo.

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