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Sporting | «El Molinón tiene que ser una olla a presión»

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Un momento del entrenamiento de este viernes. / Damián Arienza.

  • Rubi admite que el partido ante el Granada es «un duelo en el que no se puede fallar, hay que ganar como sea»

  • El entrenador rojiblanco asegura que no ve «ansiedad en el vestuario» y afirma que quiere «que la afición esté con nosotros»

La reacción del Sporting no se puede hacer esperar más. El Granada es el último vagón del tren de la permanencia. Ha pasado varias veces por la misma estación y los rojiblancos, con 18 puntos sumados en lo que va de competición, necesitan engancharse ya.

Hubo que aguardar ayer por el técnico del Sporting en la sala de presa. Finalizado el entrenamiento matinal en Mareo, el preparador tardó casi una hora en cruzar el umbral de la puerta para ofrecer su punto de vista sobre la visita de un rival directo en la salvación como es el Granada. Gran parte de las opciones que aún maneja el Sporting para lograr el objetivo de la permanencia el próximo 20 de mayo, día en el que finaliza la competición, pasa por el choque de mañana en El Molinón. El equipo del técnico catalán, que no es esconde al asegurar que «es un partido en el que no se puede fallar», necesita los tres puntos en juego.

Al titular del banquillo gijonés no le falta razón. Rubi explicó que necesita abandonar por fin El Molinón con la sensación de sumar tres puntos. Desde su llegada a Gijón, tan solo ha sumado una victoria y no fue en casa. Lo hizo en Butarque ante el Leganés. «Es un encuentro en el que no se puede fallar, tenemos que ganar como sea», hizo hincapié el técnico del Sporting dos días antes de la crucial cita ante el Granada. El duelo es vital para los intereses rojiblancos, y el cuerpo técnico y el vestuario se encuentran preparados para afrontar el duelo.

El entrenador del Sporting mostró su versión menos conservadora en la previa de un partido. La imagen ofrecida por el catalán, al menos hasta entonces, es la de un hombre que mide al milímetro sus palabras. Ayer, en Mareo, se 'desmelenó'.

«Quiero que la afición esté con nosotros y espero que el estadio que sea una olla a presión», solicitó. Y es que, aunque la palabra 'final' no haya salido de su boca, Rubi es consciente de que, si mañana su equipo pierde, tiene pie y medio en Segunda División. Por ello no dudó en hacer hincapié en que «tenemos que ganar como sea, los tres puntos se tienen que quedar en Gijón».

En este tipo de encuentros la parcela psicológica gana protagonismo. Ricardo Serrés charló ayer de nuevo con la plantilla, como viene siendo habitual, tras la comida. La charla tuvo lugar en Mareo, pero el 'coach', antes de reunirse con los jugadores, mantuvo una conversación con el cuerpo técnico. «He hablado con 'Richi' de cómo veo a mis jugadores. Están tranquilos. En realidad saben lo que viene mañana y tienen ganas de que llegue. Tampoco veo ansiedad en el vestuario», explicó Rubi.

Moi Gómez llega a tiempo

El regreso de Moi Gómez es el más esperado de la semana. La baja por sanción de Nacho Cases deja el centro del campo si un futbolista con carácter ofensivo. El alicantino, que fue sustituido ante el Deportivo hace quince días por un golpe en su tobillo derecho, recibirá esta mañana el alta médica. Todo un alivio para Rubi, que ayer admitió que «Moi arrastra molestias, pero cada día que pasa mejora. Contamos con él para el domingo, aunque mañana -por hoy- decidiremos».

La titularidad del alicantino parece asegurada, junto a Vesga y Sergio Álvarez. Los tres jugadores forman el centro del campo preferido por Rubi. El entrenador del Sporting tendrá que buscar dos sustitutos más para la alineación que utilizó el pasado sábado en Mestalla. Mariño será el encargado de defender la portería del sancionado Cuéllar, mientras que Castro o Traoré actuarán como referencia en el ataque rojiblanco ante la ausencia de Cop, también por acumulación de tarjetas: «Tanto Carlos Castro como Traoré se adaptan bien a este tipo de rival. Lo importante es que sepamos aprovechar las características del futbolista que vaya a jugar».

Al entrenador no le preocupa quiénes jugarán porque considera que las diferencias entre los futbolistas que integran la plantilla son escasas. Eso sí, Rubi dejó claro que «me preocupa que el que salga no esté convencido de lo que va a hacer. Las diferencias no son tan grandes, pero no pueden salir con dudas». Los jugadores han de dar la cara en El Molinón para seguir soñando con la permanencia.