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Todos con el Sporting

  • La afición y los componentes de Mareo se conjuran ante el trascendental duelo de esta tarde

  • Las repletas gradas de El Molinón empujarán al conjunto rojiblanco en una batalla por la permanencia que paralizará a la ciudad

  • El club, desde el benjamín hasta el primer equipo, se mantiene firme en su compromiso con la permanencia, ante el enfrentamiento contra el Granada, con una serie de mensajes a través de EL COMERCIO.

Cuando el autocar del Sporting atraviese la avenida que da acceso a El Molinón se producirá el primer terremoto de la tarde, preludio inequívoco de la erupción volcánica que se augura en el repleto estadio gijonés a las seis y media, cuando el balón eche a rodar en el duelo más importante de la temporada. La ciudad se paralizará con la vista puesta en el epicentro situado a orillas del Piles. «Espero que el estadio sea una olla a presión», anticipaba el viernes Rubi, que buscará su primera victoria como entrenador rojiblanco consciente de que se ha consumido el margen de error.

El pulso ante el Granada, el primer adversario que aparece en el horizonte clasificatorio del Sporting en la escalada que debe completar para eludir el descenso, es un doble o nada en el que los gijoneses contarán con el as en la manga del infalible aliento de sus seguidores. «La gente nunca se ha vuelto loca a pesar de que hubo momentos en los que no le estábamos dando nada y ahora que nos encontramos bien y estamos dando a la afición motivos para creer se genera una buena corriente que debemos aprovechar», expone Mariño, responsable de tapiar la portería sportinguista en la trascendental batalla por la permanencia y confiado en que el elemento hostigador de las gradas de El Molinón atrinchere y derribe la resistencia granadina.

«Todos juntos», le secunda Carlos Castro con la pizarra que le brinda EL COMERCIO para expresar su mensaje de cara al choque que definirá las opciones de conservar la plaza sportinguista entre los veinte mejores equipos del fútbol nacional. Para lograrlo se requiere un golpe de efecto en forma de similar a las remontadas ante el Atlético de Madrid y el Sevilla en el tramo final de la pasada temporada, donde el volcánico estadio gijonés abrasó al subcampeón de la Champions y al rey de la Liga Europa como hoy pretende hacer con el cuadro nazarí.

«Unidos podremos», subraya uno de los componentes más veteranos de la plantilla como Alberto Lora, consciente de la influencia de la afición en los éxitos recientes del equipo. En la misma línea arenga el zaguero del filial Juan Rodríguez, que se estrenó en Primera División contra el Granada en el encuentro disputado en Los Cármenes, que pide ir «todos a una» en la dura pugna que deberá acometer el equipo gijonés para recortar su desventaja de siete puntos en las once jornadas que faltan para la concluir el campeonato.

La proclama es unánime. «No bajamos», sostienen esperanzados en completar la remontada clasificatoria los jugadores y técnicos de todas las categorías que intentan potenciar sus trayectorias deportivas en Mareo. En plena cuenta atrás para que el conjunto dirigido por Rubi logre su primer impulso para salir a flote, en el vivero sportinguista afloran desde los más jóvenes valores como el esfuerzo y la ilusión para tratar de espolear a sus referentes hacia la victoria y engrosar de esa manera la lista de hazañas conquistadas sobre la bocina a la que se está acostumbrando el club gijonés, con el sufrimiento como ingrediente asiduo en su receta.

«Confiad, lo lograremos», asegura Burgui, que gracias a su juego sin complejos se ha erigido en el reciente líder de un tímido despertar del conjunto rojiblanco, obligado a desperezarse definitivamente esta tarde en su ruidoso feudo. El mismo que ha transformado los recelos hacia la figura del atacante extremeño en aplausos, los que, como señala el himno del club en una de sus estrofas, marcarán la llamada coral para acudir a la lucha.