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Sporting | «No sé dónde está mi límite»

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Burgui realiza carrera continua durante el entrenamiento de ayer. / DANIEL MORA

  • Burgui deja atrás las dudas que generó su juego y agradece el reconocimiento de la grada: «Me pusieron los pelos de punta»

Burgui es un hombre feliz. El extremo vive su mejor época con la camiseta del Sporting. El futbolista completa la mayoría de las jugadas que inicia en la banda izquierda. Su velocidad y desborde están mostrando el camino hacia la permanencia al Sporting. «No sé dónde está mi límite. Quiero seguir así y dar mucho más en el campo», comentó el extremo.

La plantilla se ha ganado un pequeño respiro después de sumar los tres puntos ante el Granada, pero Burgui recordó que «hemos recortado puntos, pero la situación sigue siendo límite. Tenemos que ir a Sevilla a ganar porque es posible. Nosotros siempre somos optimistas, pero nuestro entorno fue algo pesimista». Es el mensaje que dejó caer el extremeño dos días después de que el equipo regresara a la senda de la victoria.

«Es una semana alegre. El ambiente es bien diferente para todos. Necesitábamos ganar y creo que se nota», explicó el futbolista. Para Burgui no hay ningún partido imposible y, aunque aún quedan varios días para visitar el Sánchez Pizjuán, el rojiblanco explicó que «aquí no vale reservarse, no estamos para ello. En Sevilla tenemos que hacer lo mismo que ante el Granada: Dar la cara».

El camino que ha tenido que recorrer Burgui hasta llegar a ser la referencia rojiblanca no ha sido fácil. Así lo recordó ayer: «Estoy contento, pero he sufrido para llegar hasta aquí. Lo mejor que he podido hacer es olvidar el sufrimiento, espero que todo siga así». El domingo, El Molinón le despidió entre aplausos, algo que no olvidará porque «se me pusieron los pelos de punta. Creo que todo el mundo se emocionó con ese momento».

Cedió el penalti a Traoré

Estrada Fernández señaló el punto de penalti cuando Burgui fue derribado en el área del Granada. Nada más que el colegiado hizo sonar su silbato, Douglas y Traoré comenzaron a 'negociar' quién debía lanzar la pena máxima. Fue entonces cuando el estadio cantó al unísono el nombre del extremeño. «Yo estaba muy cansado de la jugada», dijo entre risas. «No me quise ni acercar a tirarlo. Traoré había pasado una mala semana y lo necesitaba más que nadie», aseguró.

Un gesto que describe a la perfección cómo es Burgui. Desde el principio de la temporada se ganó al vestuario. Siete meses después, también ha logrado cambiar los silbidos por aplausos con su fútbol.

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