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«Fue un central, no George Best, el que me tiró el ojo abajo»

«Fue un central, no George Best,  el que me tiró el ojo abajo»
  • «A Messi, a lo mejor pierde y lo ves bailar, y, claro, te dan ganas de pegarle con algo. Nosotros perdíamos un partido y no salíamos ni de casa porque nos llamaban mangantes por las esquinas», relata Quini

¿Cómo digirió Gijón su fichaje por el Barcelona en 1980?

Pues muy mal, fatal. Imagínese que igual había una foto mía en una cafetería o cualquier establecimiento y me tapaban la cara con pegatinas de Mickey Mouse. A lo mejor entraba en un bar y la gente cogía y marchaba. ¡Si yo no quería irme! Salí porque el Sporting cogía 80 'kilos'. Pero la gente lo tomó de esa manera. Ahora en cambio vienen jugadores que estuvieron aquí, nos marcan goles y los aplaudimos. ¡Tócate las narices! (Risas). Fíjate el cambio que pegó la afición. Y a mí no me mataron de casualidad.

¿Nunca le tanteó el Real Madrid para ficharle?

Sí.

¿Sí? ¿Quién era el presidente?

No recuerdo, pero calcule que sería sobre 1972.

¿Y cómo fue?

(Risas). Eso vamos a dejarlo. Pero sí. Lo que pasa es que el Barcelona insistió e insistió. Desde los 22 hasta los 31 años, cuando me consiguió. Estuvo luchando mucho tiempo, pero de aquella el derecho de retención pesaba.

¿Cómo era Cruyff?

No coincidimos en el Barça, pero nos conocíamos. Sí que jugó el partido de homenaje que me hicieron en Barcelona con el equipo rival. Teníamos amistad. Lo llevo conmigo (enseña la parte trasera del móvil en la que aparece en una fotografía junto al holandés). Veía el fútbol distinto a mucha gente y tenía unas ideas muy claras. Era un hombre que daba espectáculo y que marcó una época. Nos ganaron 2-4 en su primer año en Barcelona, que se proclamó campeón de Liga.

¿Y Maradona?

Marcó una época dorada en el fútbol mundial. Era un compañero sensacional. Mejor imposible. Se hacía querer por todos. Era un tipo cojonudo. Tenía una izquierda que metía miedo. Se ponía sentado a dar toques y el balón no le caía. Daba igual que fuera una pelota, una manzana o una mandarina. Como si fuera con la mano, pero con el pie. Mirábamos para él y decíamos: «la madre que lo parió».

¿Y qué me dice de Messi

Si le sale un partido de los suyos, eso es un espectáculo. Igual que Neymar, que hace cosas fuera de lo normal. Intenta cosas, aunque mucha gente cree que se burla del contrario. Pero es que los brasileños son así. Es un fútbol espectáculo. A lo mejor pierde y lo ves bailar, y, claro, te dan ganas de pegarle con algo (risas). Es otra mentalidad. Nosotros perdíamos un partido y no salíamos ni de casa porque nos llamaban mangantes por las esquinas. Había que esperar una hora o dos para salir de El Molinón

Muchas crónicas de la época le achacaron a George Best el codazo que le fracturó el pómulo izquierdo en aquel partido con la selección en Inglaterra.

No fue Best. Fue un central. Se publicó que había sido él, pero no. Me rompió el pómulo por tres sitios. Fue un codazo. Ni me enteré. Un golpe seco. Salté por detrás de él y me enganchó. Sentí un estallido. Del golpe, me durmió. Tuve una fractura del pómulo por tres sitios. Aquí tengo un remache (señala al lado izquierdo de su ojo). Si me saca una radiografía se ve el alambre que tengo puesto. Me tiró el ojo abajo. Fue la lesión más grave que tuve.

Lo de 'El Brujo' salió por su talento para los pronósticos.

Alguno que acertaba. Fueron los compañeros, Cundi, Jiménez, Joaquín, Redondo y toda esta gente. Acerté alguna vez y me decían: «parece que es brujo, vamos a preguntarle». Empezó así de broma y luego me quedó el mote.

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