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Sporting | Amorebieta acelera hacia Sevilla

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Amorebieta, durante un entrenamiento en Mareo.

  • El defensa, que todavía no se entrena con el grupo, redobla sus esfuerzos para llegar a tiempo

  • El futbolista realiza ya carrera continua y entre mañana y pasado confía en regresar al grupo para probarse

Comenzó la semana Rubi con el ceño fruncido, entre inquieto y preocupado por Fernando Amorebieta, cuya recuperación ocupa el pensamiento del cuerpo técnico y la literatura previa al partido del domingo ante el Sevilla (Sánchez Pizjuán, 12 horas). Con Jorge Meré sancionado por un encuentro, el defensa hispanovenezolano inició ayer la semana de trabajo lejos de sus compañeros, aunque se trabaja a marchas forzadas, especialmente el propio implicado, con un gran ascendiente dentro del colectivo, para propiciar su subida al avión del sábado.

Técnicamente, Amorebieta sufre una lesión muscular post-traumática abdominal, por la que se está sometiendo a tratamiento y fisioterapia con un cuidado extremo y la premisa de no forzar su regreso si existe riesgo, aunque todos los esfuerzos están orientados al domingo. Ayer, de hecho, volvió a realizar por tercer día carrera continua junto a César Castaño, aunque se mantuvo alejado de la pelota, que no olisquea desde hace tiempo. Su baja, propiciada por un golpe en el entrenamiento del pasado 3 de marzo, le ha dejado fuera de las citas ante Valencia y Granada.

El dolor es intenso en una zona muy delicada del cuerpo, sobre todo por los movimientos constantes que se hacen con el torso para orientar el cuerpo hacia el balón y los importantes esfuerzos que exige el fútbol de competición, con muchos de ellos sustentándose en la faja abdominal. En ese sentido, los servicios médicos quieren exprimir la semana hasta lo que consideran un límite razonable dentro de la preparación de este partido. Tanto el cuerpo técnico como los facultativos están poniendo todos los medios para que Amorebieta alcance la disponibilidad, siempre que no implique un coste físico.

El jugador ya no muestra mayor problema para correr, pero preocupan, especialmente, los golpes que pueda recibir en competición, sobre todo en un partido de alta tensión como el que se anuncia en el Ramón Sánchez Pizjuán. Tampoco se oculta temor por el carácter aguerrido de Amorebieta, poco dado a rehuir el contacto con el rival, más bien al contrario. Por eso, el club le mantiene como duda para el duelo en Nervión. Probablemente haya que esperar para despejarla hasta mañana o muy posiblemente el jueves, cuando se tome una decisión definitiva. En cualquier caso, insisten desde el club, el defensa está poniendo toda la carne en el asador para llegar al encuentro, con un esfuerzo mayúsculo por su parte, redoblando su trabajo en los entrenamientos y en los días libres.

La lesiones nunca llegan en buen momento, pero en el caso del defensa de Cantaura esta ha sido especialmente inoportuna. Amorebieta es uno de los futbolistas que han elevado de una forma más estimable su nivel desde la llegada de Rubi al banquillo de El Molinón. El defensa apenas se ha perdido partido desde aquel empate frente al Betis en el Villamarín, en el que participó de manera activa. El técnico solo ha prescindido de él por causas de fuerza mayor, como en la actual coyuntura, o cuando la competición ha incrustado un partido entre semana, en un tramo cargado de competición, obligándole a aventurarse por el camino de las controvertidas rotaciones. Sucedió en la incómoda cita en el Camp Nou, en la que no compareció por decisión de Rubi.

Hasta ese momento, la temporada de Amorebieta había discurrido en tonos grises, con partidos muy discretos y desafortunados, salvo el arranque del curso que, en sintonía con el grupo, inició prometedor. Luego, con un goteo constante, la importante apuesta que había hecho el club para incorporarle fue cogiendo un tono sombrío, de decepción, alterado en los siete partidos que lleva bajo la batuta de Rubi. Cierto es que en estos últimos tiempos también ha tenido algún lunar, como en la visita del Alavés, cuando cometió un penalti inocente, o el día del Atlético, aunque en aquella jornada hubo varios matices más para explicar el empacho goleador de Gameiro y los espacios con los que se encontró el delantero. En esta nueva etapa pesan más sus buenas actuaciones.

Poderío físico

La preocupación de Rubi se sustenta en el poderío físico de Amorebieta, necesario en un partido de envergadura ante un rival que tiene peloteros gigantescos como N'Zonzi (1,96 metros) o Vicente Iborra (1,95). Sin ser una referencia ofensiva en las acciones de estrategia, el zaguero es sin ninguna duda el futbolista más eficaz a nivel defensivo por las alturas del Sporting. La prueba está en que de los 97 duelos que ha disputado ha salido airoso en 63, lo que revela un 64% de eficacia, un dato al que no se acerca ningún otro jugador rojiblanco.

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