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Iván Cuéllar, durante el calentamiento, con Diego Mariño a su espalda. / PALOMA UCHA

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El Sporting afina su puesta a punto

  • Cuéllar volvió a detener dos penaltis en el entrenamiento de ayer, marcado por las buenas sensaciones

Se marchitaba ayer el entrenamiento cuando uno de los partidillos finalizó con empate sin goles. «¡Penaltis!», decretó Rubi con el silbato en la boca y una amplia sonrisa. Justo después, Mariño, con ganas, encajaba a regañadientes que los porteros no podían participar en los disparos. Ahí la contienda se adentró en el terreno de Cuéllar, quien no dio tregua a los lanzadores que tenía delante. Le buscó las cosquillas y los nervios a Lillo, al que paró el penalti; a Nacho Cases -«a mí no me hagas la 'paradinha' esa, ¡eh!», le espetó con sorna-, al que adivinó adivinó la intención, aunque la potencia del disparo dobló su brazo y el balón entró; y a Juan Rodríguez, al que también detuvo su lanzamiento. «Esas botas no son para un defensa», le bromeó antes.

Además de acentuar el estratosférico nivel que Cuéllar ha alcanzado ahora mismo ante los penaltis -lleva detenidos dos en competición, por los cuatro que apunta la Liga a Diego Alves, el especialista más reputado del país en esta faceta-, la anécdota refleja el buen rollo que se desprendía del entrenamiento de ayer, con una carga de trabajo bastante importante. Los jugadores alcanzarán el partido del domingo ante el Sevilla en un buen tono físico y sicológico, lanzados por la victoria ante el Granada.

Fue muy aplaudido, también, un control de Lacina Traoré, que pinchó un balón caído desde una altura considerable y que finalizó con un buen gol en un partido de dimensiones reducidas, mientras Nico Rodríguez observaba parte de la sesión.

Moi Gómez, al margen

Por otra parte, Moi Gómez se resintió de sus molestias en el tobillo derecho y no participó en la sesión de ayer con el resto del grupo. El mediapunta se sumó al trabajo que realizan al margen Fernando Amorebieta y Borja Viguera. El defensa hispanovenezolano será sometido en las próximas horas a una prueba para ver si puede llegar a tiempo al encuentro del domingo. En contraposición, Víctor Rodríguez, ausente el día anterior por una contusión, trabajó ayer de forma parcial con sus compañeros, aunque procuró evitar las acciones de golpeo.

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