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El Sporting mide su talla en Nervión

  • Los rojiblancos buscan el golpe de efecto de una victoria en el Pizjuán en plena despedida de Monchi

  • Rubi mantiene la esencia de su propuesta, a la que regresará Traoré en ataque y Amorebieta en el centro de la zaga, para combatir el poderío físico del Sevilla

Se cuela el Sporting este mediodía en un perímetro extraño y revuelto, como un visitante inoportuno. Desde que el ordenador trazara el camino de la temporada, el calendario le otorga este domingo la condición de forastero en el Ramón Sánchez Pizjuán, pero poco o nada se habla estos días del equipo de Rubi en el barrio de Nervión, absorto y ocupado en otras cosas. El Sevilla está enredado en diseñar la fórmula para la transición más delicada de toda su historia, desde que el reputado Monchi hiciera pública esta semana su deseo de medir su valía profesional en otras latitudes, y, para colmo de males, Argentina le ha enviado un SOS a Jorge Sampaoli para que este agarre el timón de la albiceleste y evite un fracaso de proporciones bíblicas si no logra clasificarse para el Mundial de Rusia.

El Sporting lleva toda la semana interpretando las señales de humo que llegan desde el Sur y el ambicioso mensaje lanzado por Rubi en la rueda de prensa del viernes no fue casual. Aunque la relación del equipo rojiblanco con este campo es francamente tormentosa, con tan solo una victoria en veintitrés años en una clara alergia a la flor de azahar, el equipo rojiblanco persigue hoy la dentellada perfecta en el domicilio de un equipo 'Champions', defensor de la tercera plaza. Tiene una gruesa corteza que roer, en todo caso, para pinchar la zona blanda de este Sevilla, que emite señales de desinfle, pero que hace algo más de un mes era presentado como la bandera del mejor fútbol de la Liga.

La empresa es homérica por la categoría del rival, elevado a los altares del fútbol mundial por el ojo clínico de su director deportivo saliente. Pero acorta algún metro esa distancia la excepcional atmósfera que envuelve la cita tras ese mediático descabezamiento, así como el prometedor momento que atraviesa la troupe de Rubi, que ha embellecido su cuadro con un empate en Valencia y una victoria ante el Granada. Dos jornadas sin perder suponen un oasis dentro de una larga trayectoria de constante hambruna. Otra victoria hoy abre la puerta de par en par al escenario anhelado por Rubi de situarse a un partido de la permanencia, con un febril Sporting-Málaga en tres días y a falta de nueve jornadas. El Leganés amagó ayer en Anoeta con provocar una irremediable flojera de piernas en sus rivales directos, pero terminó sumando un empate tras verse en ventaja.

La literatura de la previa resultó accidentada por igual. En Sevilla lamentan la 'gripe' de la internacionalidad, con Mercado y Rami caídos, pero el parte de guerra que presentaron en Mareo también fue de magnitud. En el equipaje, de hecho, todavía asomó alguna incertidumbre. Aunque embalado al comienzo de la semana por la duda sobre su estado físico, Fernando Amorebieta finalmente se subió al avión del Sporting y lo hizo con aspecto de titular, en contraposición al descabalgamiento definitivo de Cop, con el físico castigado de su paso por la selección y de tregua en Gijón. Arriesgó lo justo Rubi con el hispanovenezolano, no obstante, por lo que insinuó la convocatoria de Juan Rodríguez. Y no hizo la maleta Víctor Rodríguez, en su caso por decisión técnica, permaneciendo en la ciudad junto al resto de los lesionados y los sancionados: Douglas y Meré.

Elementos de altura

Necesita hoy Rubi la mejor interpretación del fútbol de los suyos para salir a primera hora de la tarde por la puerta grande del Pizjuán. También demanda la contienda elementos de altura, como el hispanovenezolano, Mikel Vesga y, sobre todo, Lacina Traoré, ante un equipo que ha sumado 12 goles originados en la probeta. Se anuncian por ahí problemas. El entrenador de Vilasar de Mar ha consumido buena parte de la semana entre simulacros defensivos de saques de esquina, faltas y distintas posibilidades que puede alumbrar el laboratorio de Sampaoli, con más medios.

Un mes se cumple hoy de la última victoria del Sevilla, que encadena tres resultados sin festejo más el batacazo de 'Champions' frente al Leicester. Ahora mismo, el lado blanquirrojo de la ciudad navega en un mar de nostalgia y depresión por un futuro difícil de descifrar, en medio de una pequeña crisis de identidad futbolística que no ayuda. Pretende Sampaoli que el Sporting sirva como analgésico a esta coyuntura en el primer partido de despedida de Monchi, aunque la fotografía de su adiós está acordada con la visita del Deportivo, dentro de unos días.

Para ello, Jovetic precipitó su vuelta. No está previsto que salga de inicio, en una libreta en la que el técnico argentino se estruja la cabeza para buscar la mejor fórmula para preservar el equilibrio de su sistema con tres centrales, aunque no es descartable a tenor del embrujo que el montenegrino tiene para la imponente hinchada del Pizjuán, ante la que el Sporting tiene que dar su mejor talla para lanzar el esprint final.