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El sueño de Montes Cabeza

El sueño de Montes Cabeza
  • Vega-Arango rechazó la reiterada propuesta del presidente del Sevilla para fichar a Joaquín en el inicio de la década de los años 80

Nunca un presidente se desgastó tanto en el intento de un fichaje como el sevillista Eugenio Montes Cabeza con el centrocampista rojiblanco Joaquín. El dirigente hispalense se encontró con el obstáculo de Manuel Vega-Arango, que dio respuestas negativas en todo momento.

Montes Cabeza, que presidió el Sevilla entre 1972 y 1984, insistió en hacerse con los servicios de Joaquín Alonso. En algunos momentos dio imagen de ser una obsesión del presidente sevillista. En 1981 se produjo la primera ofensiva, después de que el Sporting hubiera sido segundo y tercero en las dos campañas anteriores. En cada encuentro en el que el Sporting se enfrentaba al Sevilla salía el nombre del espigado futbolista rojiblanco en los almuerzos de protocolo entre ambos clubes, pero la respuesta siempre fue la misma: «Joaquín no está en venta». La negativa del club gijonés fue tan tajante que no hubo ni opciones a hablar de dinero, aunque el presidente hispalense mostraba la disposición de que fuera Manuel Vega-Arango quien fijara una cifra.

Joaquín había tenido unos inicios complicados. Llegó al Sporting procedente del Astur, club que estaba presidido por Enrique Casas, quien fue fichado por el Sporting para hacerse cargo de la secretaría técnica de la entidad rojiblanca, a propuesta de la directiva de Ángel Viejo. Su primera gestión fue traer el futbolista ovetense, quien tuvo una primera temporada de rojiblanco cedido en el Gijón Industrial, para pasar la segunda con Novoa en el filial, entonces denominado Deportivo Gijón.

La llegada de Vicente Miera fue clave porque el técnico cántabro hizo una apuesta fuerte por Joaquín, cuyo estilo de juego no resultaba agradable para un sector de la afición rojiblanca en una época en la que la grada de El Molinón era tremendamente exigente con el equipo. El centrocampista ovetense tardó en convencer a los más críticos, hasta que se hizo con las riendas del equipo, con autoridad y personalidad. Y así siguió hasta el mes de junio de 1992, cuando anunció su retirada, con un respaldo total de todos sus entrenadores, con una vinculación especial en el caso de Novoa.

Tras el ascenso de 1977, el Sporting empezó a codearse con los mejores. Logró su primera clasificación para jugar la Copa de la UEFA, le disputó un título de Liga al Real Madrid, llegó a la final de la Copa en dos ocasiones y el estilo de juego de los gijoneses era espectacular. Los goles de Quini eran un reclamo, que fueron la base de que se fuera al Barcelona en el verano de 1980. También Ferrero era apetecido por los técnicos del Real Madrid y de los azulgrana, pero el derecho de retención jugaba a favor de los clubes. Pasó lo mismo en el caso de Joaquín, el sueño de Montes Cabeza y la preocupación de los entrenadores sevillistas.

Marcajes férreos

Joaquín era uno de los objetivos en marcajes férreos que preparaba el técnico Manolo Cardo ante el Sporting. Al veterano Pablo Blanco le tocó en varias ocasiones controlar al centrocampista rojiblanco, con una vigilancia espectacular.

El Sevilla es uno de los equipos al que Joaquín se enfrentó en más ocasiones y, junto al Valladolid, Cádiz y Osasuna, es ante el que el exjugador rojiblanco sumó más victorias ligueras, con doce en 27 partidos.

Después de las negativas de Manuel Vega-Arango, a Eugenio Montes Cabeza llegaba la segunda parte de la historia, porque, conocedor del valor que le daba el Sevilla, el objetivo de Joaquín era aprovechar la ocasión para que se le mejorara el importe de su contrato. Las negociaciones resultaban complicadas, sobre todo tras quedar abolido el derecho de retención, ya sin la presión de Montes Cabeza, que había dejado la presidencia sevillista. El centrocampista rojiblanco, que negociaba con la ayuda de su padre, acababa llegando a un acuerdo después de discrepancias en los planteamientos económicos que, al final, eran salvables.

En aquellas épocas, el Sporting tenía un potencial deportivo superior al Sevilla, lo que también influía para que los dirigentes rojiblancos mantuvieran el bloque. Ahora, la historia es diferente.