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Sporting | Pablo Fernández, el talento que no tiene medida

Pablo Fernández en el entrenamiento.
Pablo Fernández en el entrenamiento. / D. Arienza
  • El candasín se convirtió el miércoles en el primer canterano en estrenarse con Rubi: «Es un sueño hecho realidad debutar con el equipo del que eres desde niño», asegura

No fue el mejor día para el sportinguismo, pero sí uno que recordará toda su vida Pablo Fernández (Candás, 1996), el canterano que irrumpió en El Molinón a falta de nueve minutos para el final del partido ante el Málaga. «Es un sueño hecho realidad, por lo que cualquier jugador pelea, debutar con el equipo del que es desde niño, pero también me queda un sabor agridulce por la derrota», resume el '26' rojiblanco, descrito en su día de forma prometedora por Abelardo: «Es un jugador que mide 1,90 metros, es potente, las aguanta, es buen rematador y eso cuesta dinero. Vamos a tratar de exprimirle al 200% para ver si lo tenemos en casa».

Con 19 años -tiene 20 ahora-, el entrenador gijonés ya se lo llevó el pasado verano de gira a Arcos de Valdevez, en Portugal, donde dejó un buen regusto en los amistosos, aunque su debut oficial se ha cocinado a un fuego más lento del esperado. Salvo por algún amistoso intersemanal, la temporada le borró de la actividad del primer equipo, hasta que Rubi le reclamó el martes ante la baja de Duje Cop, especulando ya con la posibilidad de jugar con dos delanteros. «Estoy muy contento, pero quería ganar y lo principal era eso. No jugamos todo lo mejor que pudimos, pero no merecimos perder», enfatiza el delantero, horneado como extremo, una faceta que le ha otorgado una poco frecuente sensibilidad con el balón a un jugador que mide 1,91 metros.

Enfatizan en Mareo que tiene un pie hábil y buenos fundamentos técnicos en una estampa imponente. «Puede ser un delantero referencia debido a la estatura que tiene, pero, pese a esas características, como toda la vida jugó en banda derecha tiene mucha movilidad para descolgarse y generar fútbol», radiografía José Alberto López, entrenador del Sporting B. Su historia se escribe pegado a la línea de cal, primero en las categorías inferiores del Sporting y, después, en el Vitoria de Perlora y en el Candás. Y en La Mata pegó el 'estirón'. Era un juvenil de segundo año y ya jugaba con el equipo de Tercera. «Coincidió que el Sporting le recuperó y a mí también», recuerda el técnico del filial, muy presente en el desarrollo de este futbolista en los últimos años.

Con el División de Honor rojiblanco, en su último año formativo, terminó de despegar. En un partido en Santander, después de una reflexión entre Manolo Sánchez y José Alberto, se estrenó como delantero y ofreció un encuentro notable, con gol, pese a la derrota gijonesa. Con el filial ha disputado este año 27 partidos, lo que releva su importancia en el esquema del Sporting B, en los que ha marcado 15 goles, manteniendo esa dualidad que le permite jugar de '9' y también pegado a la línea de cal, pero ya sin los cometidos de un extremo puro. El miércoles se convirtió en el cuarto futbolista del filial que toma impulso este año hasta el primer equipo tras Juan Rodríguez, Rubén y Cristian Salvador, debutante en la Copa, aunque el candasín tiene la singularidad de ser el único que es un producto genuinamente de Mareo.

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