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La última bala del Sporting

Rubi, durante un partido de esta temporada en El Molinón, da instrucciones a sus futbolistas.
Rubi, durante un partido de esta temporada en El Molinón, da instrucciones a sus futbolistas. / CITOULA
  • El equipo de Rubi, que busca el triunfo en Anoeta, enfoca toda su atención en el Leganés

  • «El objetivo está a cinco puntos, quedan ocho finales por delante. Vamos», proclama Burgui

Disparado el Málaga, cuya matrícula ya se ve inalcanzable, la permanencia del Sporting se convirtió el miércoles por la noche en un ejercicio de optimismo exacerbado. La lógica matemática aguanta intacta, por el momento, porque la distancia con la tierra libre de peligro no parece insalvable, pero sí la tendencia del equipo de Rubi, incapaz de pegar un mordisco definitivo a esa barrera mental de los cinco puntos. La colección de gatillazos ante lo que se intuía como una oportunidad ha sido importante este año en episodios decisivos: Alavés (2-4), Celta (1-1), Deportivo (0-1) y Málaga (0-1), por poner los cuatro ejemplos más cercanos.

De las entrañas del vestuario del Sporting, en cualquier caso, ha salido una reacción de rebeldía contra una situación extrema a falta de ocho jornadas, en las que los jugadores anuncian batalla hasta que se consuma todo el crédito. La ruta ya ha sido recalculada. «Dura derrota la que sufrimos ayer -por el miércoles-. El equipo se dejó todo. El objetivo está a cinco puntos, quedan ocho finales por delante. Vamos Real Sporting», proclamó Burgui a través de las redes sociales. El objetivo que tiene el equipo es claro. Incluso Rubi lo admitió en la rueda de prensa del partido. El rival a derribar es el Leganés, apretándole psicológicamente con los próximos resultados, a la espera de que descarrile con la presión de sentir el aliento en la nuca. Igual que sucedió con el Girona. Lo mismo que pasó con el Getafe. No hay otro plan en la cuerda floja. Pero para que ese hilo de vida aguante el Sporting tiene que ganar dos partidos más que el Leganés, con un calendario calcado al de los gijoneses, con la única variación de que va con dos jornadas de adelanto el de los 'pepineros', que ya se libraron el miércoles del 'coco' del Real Madrid. El único elemento favorable que puede esgrimir el equipo rojiblanco en este pulso es la diferencia de goles, que tiene de su lado ante un escenario de empate a puntos.

En este viaje a tumba abierta el Sporting no puede desechar nada, ni siquiera la visita del cuadro 'merengue' a Gijón dentro de ocho días, emparedada dentro de la mediática eliminatoria de 'Champions' entre el Real Madrid y el Bayern, y a las puertas del clásico.

Tendrá que poner el contador a cero y empezar este lunes por Anoeta, con la nota positiva de que Rubi podrá armar el fútbol de su equipo sobre Mikel Vesga, quien, sin experiencia previa en Primera, se ha convertido en el faro del equipo, detonante de un síndrome de abstinencia terrible con su ausencia forzosa ante el Málaga.

La guerra psicológica

Al Leganés todavía le queda algún campo de minas, como la engañosa visita a El Sadar de este fin de semana, incluso la de El Madrigal, o el viaje del Espanyol a Madrid, pero en esa liguilla de ocho partidos el equipo de Rubi tiene que sacar tajada de cualquier tarde de fútbol, con independencia de lo que haga el equipo de Garitano, que ha ofrecido una regularidad superior al Sporting durante todo el campeonato. Los rojiblancos llevan en descenso desde la jornada ocho y el modesto equipo de Butarque ha conseguido eludir estas posiciones en las treinta jornadas que van de competición.

No está el Sporting para plantearse otros objetivos, con el Málaga disparado hasta los ocho puntos de ventaja, con el 'golaverage' favorable, lo mismo que el Deportivo, con seis puntos de margen que se amplían ante un escenario de igualdad por su superioridad en los dos partidos ante los rojiblancos. Al Sporting solo le queda la guerra psicológica.