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Sporting | La épica nunca pasa de moda

Varios jugadores del Sporting, eufóricos, celebran el gol de Diego Castro, el primero por la izquierda, en 2007.
Varios jugadores del Sporting, eufóricos, celebran el gol de Diego Castro, el primero por la izquierda, en 2007. / JOSÉ MARI LÓPEZ
  • El Sporting se agarra al recuerdo de la última victoria en Anoeta, hace ya nueve años

  • Los rojiblancos, a la desesperada, necesitan los tres puntos ante un rival que encadena cuatro jornadas sin ganar

20 de octubre de 2007. Sastre golpea un balón mordido en Anoeta. Avanza débil, a ras de suelo y en una órbita incorrecta, sin aparente peligro. La defensa 'txuri urdin' sale al fuera de juego ante la cándida ofensiva del Sporting, pero la picardía callejera de Diego Castro le hace descolgarse para cazar el balón, perfilarse para la definición y vencer a Riesgo sin despeinarse. Así se escribe la historia de un ascenso, con más de 3.000 sportinguistas en la grada de Anoeta y Preciado en el banquillo, y se dibuja el recuerdo de la última victoria en San Sebastián del equipo rojiblanco.

«Fue un partido clave. Dimos un paso al frente en aquel momento, un golpe encima de la mesa en un campo tan complicado como Anoeta. Recuerdo, además, que en aquel equipo estaban jugadores como Álvaro Novo, Xabi Prieto y más tarde llegaría Martí», rememora Rafel Sastre con la perspectiva del tiempo. La mayoría de los detalles del encuentro están en una nebulosa, con muchos kilómetros de césped en sus piernas, aunque concede con guasa que «me acuerdo que vino mucha gente de Gijón al partido, entre ellos unos amigos de una tienda de deportes del Natahoyo, que nos trajeron dos bizcochos de manzana con mermelada. ¡Vaya viaje que nos pegamos a la vuelta entre eso y la victoria!».

No se presenta tan agradecido el desplazamiento del curso 2016-2017, nueve años después de aquella última victoria y con el equipo agarrado por la yema de los dedos a la categoría. Después de haber rumiado de sobra lo que suceda mañana con el Leganés en El Sadar, el Sporting deberá salir a tumba abierta a Anoeta. «Ya va tocando que se rompa esa dinámica en San Sebastián y que el Sporting vuelva a ganar otra vez allí», desea el exfutbolista Gerard Autet, partícipe en aquella última victoria, quien reconoce que «soy de los optimistas porque quedan muchos puntos por disputarse y puede lograrse, aunque van a ser todo finales y hay que arriesgar un poco más porque los empates van a servir de poco ya».

Aunque median 27 larguísimos puntos entre ambos equipos, un mundo en Primera, la Real Sociedad no es precisamente un equipo que infunda pavor en su territorio. El equipo de Eusebio, con un equilibrio como local y como visitante, es el anfitrión más discreto de entre los diez primeros clasificados. Suma por el momento 25 puntos, no hace excesivos goles en Anoeta (22) y lamenta bastantes en su portería (20). A eso se añade una pérdida de fuelle en las cuatro últimas jornadas, sobrepasadas sin una sola victoria, lo que ha aprovechado el Athletic para meterse en Europa.

Pero, con todo, nadie tiene dudas de que será un encuentro de complejidad alta. «La Real tiene un sistema de juego muy específico, siempre intentando llevar la iniciativa, y tratará de jugar con la urgencia del Sporting», avisa Gerard, quien comparte el recuerdo de aquel 20 de octubre a modo de inspiración: «Ganamos con merecimiento y jugamos muy bien, sacando el balón desde atrás. Disfruté mucho ese partido y espero que se repita el resultado este lunes».

Un golpe encima de la mesa

En el minuto 87 de aquel encuentro, en un movimiento táctico de Preciado, compareció Raúl Cámara, ahora en las filas del Tenerife, que parafrasea a Sastre. «Aquel partido fue el golpe encima de la mesa. Fue cuando dijimos 'estamos aquí y queremos subir'», concluye el bravo lateral. Desde las islas, no cierra todavía la puerta a la esperanza del Sporting: «El tropiezo contra el Málaga fue duro, pero la historia de ese club siempre nos demuestra que nunca hay que bajar los brazos. El equipo apretará seguro y cinco puntos no son una distancia insalvable, además de que le veo capacitado para ganar en San Sebastián». La épica nunca pasa de moda.

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