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Sporting

Un derbi norteño

Montes es abrazado por Pocholo y Solabarrieta, con Amengual sumado a la celebración, tras marcar el gol del triunfo ante la Real, en 1965.
Montes es abrazado por Pocholo y Solabarrieta, con Amengual sumado a la celebración, tras marcar el gol del triunfo ante la Real, en 1965. / E. C.
  • Los duelos entre el Sporting y la Real, con abundante presencia de hinchas visitantes en los dos campos, pueden considerarse de rivalidad

Desde que se enfrentaron por primera vez, el 10 de noviembre de 1940, en el derribado Atocha, los encuentros entre el Sporting y la Real Sociedad tienen un carácter de rivalidad, marcado por la presencia de las dos aficiones en los desplazamientos de su equipo. Incluso en partidos que pueden considerarse intrascendentes en la clasificación, el colorido de las gradas es notable. Los encuentros entre sportinguistas y realistas pueden considerarse como uno de los derbis norteños más relevantes.

Quizá la etapa de mayor rivalidad fue en los años 60, porque tanto los gijoneses como los donostiarras lucharon en las primeras plazas de la clasificación por volver a Primera, en una década en la que ambos tuvieron altibajos en Segunda. La temporada de mayor competitividad fue en 1966-1967, en la que los guipuzcoanos consiguieron el ascenso por un punto de diferencia, el que sumaron en la última jornada al empatar en Puertollano. El triunfo del Sporting sobre el Langreo en la última jornada sólo permitió jugar la promoción ante el Sevilla. En las campañas precedentes, el Sporting había sido mejor que la Real, pero sin más premio que otra promoción, también perdida, ante el Espanyol de Kubala. En cualquier caso, los marcadores entre ambos rivales eran habitualmente ajustados, con partidos emocionantes, con incertidumbre hasta el final. Un ejemplo fue el disputado en octubre de 1965, en El Molinón, que se resolvió con un gol de Miguel Montes a ocho minutos del final, con un ambiente espectacular en las gradas.

Atocha siempre fue un campo complicado. Con las dimensiones justas del terreno de juego, entre la línea de banda y la balaustrada lateral no llegaba al medio metro de distancia, por lo que la cercanía de los espectadores era una presión añadida para los jugadores visitantes, quienes en cada saque de banda sufrían la pasión de los aficionados locales.

El feudo donostiarra no es de los peores destinos para el Sporting, según las estadísticas. Los rojiblancos puntuaron en el San Sebastián en el 45% de sus visitas, con ocho victorias y doce empates en 44 encuentros ligueros. Los buenos recuerdos están jalonados de triunfos gijoneses.

Uno de ellos fue en la última visita a Atocha, en 1992, en la que los goles de Scotto y Emilio Gutiérrez encarrilaron un triunfo que solo puso en duda un tanto de Oceano. En San Sebastián se llegó a comentar que la portería gijonesa estaba protegida por la Virgen de la Madera. En el debut en Anoeta, en 1994, un gol de Muñiz sirvió para consolidar la categoría y dar paso a la renovación de García Remón. El último gol de triunfo fue de Diego Castro, en la temporada del ascenso de Preciado. Fue una campaña en la que los donostiarras jugaban con los rivales que dejaba el Sporting dos jornadas después. Se rumoreó que los rivales de los realistas tenían primas por ganar al Sporting, si ascendía la Real. Dos jugadores del desaparecido Salamanca llegaron a admitirlo públicamente, pero sin que tuviera ninguna trascendencia. El último gol gijonés en Anoeta fue marcado por De las Cuevas, que es uno de los ocho jugadores que anotaron dos tantos en el campo donostiarra. La lista de bigoleadores rojiblancos la completan Sánchez, Peiró, Biempica, Juan Eraña, Quini, Abel y Morales.

El partido de esta noche, que será la visita 45 del Sporting a San Sebastián en un partido liguero, es un derbi marcado por las circunstancias de ambos equipos, cuyas trayectorias son bastante diferentes. Los donostiarras llevan una línea de regularidad, apoyados en una política de cantera, con una plantilla en la que cuenta con dieciséis jugadores de la cantera realista, de una relación de 25. En cambio, en el primer equipo del Sporting sólo hay cinco de Mareo. El miércoles jugaron tres.

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