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Sporting | «Burgui, quiero ser como tú»

Burgui firma autógrafos a los más pequeños.
Burgui firma autógrafos a los más pequeños. / Damián Arienza
  • Más de un centenar de niños arropan al Sporting en su vuelta al trabajo en Mareo

  • «Mucha suerte el sábado, entrenador», le susurró con timidez Álvaro Martínez, de 6 años, a Rubi

Una llamativa cabellera rubia se acerca a Burgui al final del entrenamiento. No levanta un palmo, pero su espontaneidad y garbo disparan sonrisas por todos los rincones de Mareo. El pequeño Rubén lleva toda la camiseta estampada con las firmas de media plantilla del Sporting. La mañana ha sido excitante y provechosa en Mareo, embellecida por un sol de justicia y la cercanía con los futbolistas del primer equipo. Y, aunque su ídolo es Alberto Lora, se ha quedado prendado del extremo cedido por el Real Madrid. «Aparte de Lora quiero ser como tú», señala en el acercamiento. Le suelta eso y se retira con rapidez. Burgui no puede más que romper a reír.

En otro punto, Izán Platas, de cinco años, busca con su mirada a Ndi entre la marabunta de jugadores. «Son muy amigos», comenta su padre José Manuel. «Dani es muy bueno», dice Izán. El camerunés le obsequió con su camiseta hace unas semanas y juntos pasaron un buen rato peloteando en la pista que hay en el aparcamiento de Mareo.

Estas pequeñas historias se suceden en una mañana alegre, un oasis dentro de un momento de delicadeza extrema, preocupación y depresión. Al anuncio del club de la apertura de la sesión a los niños, aprovechando la festividad de Semana Santa, responden más de un centenar de pequeños sportinguistas, perfectamente uniformados, que corretean por los alrededores de Mareo, pelotean por el número 2, hasta que la sesión finaliza y pueden fotografiarse junto a sus ídolos.

Entre ellos, jugando con un balón, se distingue también al hijo de Rubi, que compite en las categorías inferiores del Sporting y está un poco alejado del bullicio. Su padre, precisamente, es uno de los más reclamados por los más pequeños. «Mucha suerte el sábado, entrenador», le susurra con mucha timidez Álvaro Martínez, de 6 años, después de guardar su turno en la cola que se forma en el césped del número 1 al final del entrenamiento.

La pequeña Irati, de Santurce, viene a saludar a Mikel Vesga. «Soy del Athletic», dice ante su padre, Rubén, natural de Gijón, que preferiría que le tirase más el rojiblanco del Sporting. El centrocampista vitoriano se toma su tiempo con ella y posa para todas las fotos que le hacen sus progenitores. Diego también ha conseguido una instantánea con el joven jugador. Y los hermanos Iván y Raúl, de 6 y 9 años, respectivamente, llegados de Zaragoza, aunque oriundos de Gijón. «Se pasa mal desde la distancia», concede su padre Rubén García sobre el momento del equipo.

Encontrar la inspiración

Cop dedica un generoso cuarto de hora a atender las peticiones que le llueven de todas las esquinas de camino al vestuario de Mareo. Borja Fernández, de Candás, le recibe con un taco de cromos de futbolistas del Sporting, en el que Carmona sale alguna vez repetido, mientras se afana en localizar el del croata, que aparece de los últimos. «Muchas gracias. Tenéis que ganar el sábado al Madrid y ojalá marques», le suelta. A lo que el delantero asiente con una simpática mueca, mientras firma una camiseta. La jornada se extiende hasta el mediodía y los futbolistas cargan pilas. Nada mejor que la sonrisa de un niño para encontrar la inspiración.

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