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Sporting

La decepción de despertarse de un sueño

El equipo de recogepelotas, junto al túnel de vestuarios.
El equipo de recogepelotas, junto al túnel de vestuarios. / CITOULA
  • La decisión del club de cobrar a los abonados, unida a las vacaciones por Semana Santa, impidió que el estadio se llenara con la visita del Madrid

  • El Molinón recibió a su equipo con cierta frialdad, pero se encendió al ver posible sacar un resultado positivo

Las visitas del Real Madrid a Gijón han despertado siempre sentimientos encontrados. Cada movimiento del equipo blanco -su llegada al aeropuerto, su presencia en el hotel, su calentamiento- genera reacciones sin término medio. Ayer quedó demostrado en cuanto el autobús madridista enfiló la avenida de El Molinón rodeado de un imponente dispositivo policial.

Los silbidos y los abucheos se mezclaron entonces con algunos tímidos gritos de apoyo. Tres horas antes del partido había aficionados madridistas junto a la valla de seguridad de la puerta por la que entran los jugadores para coger sitio en primera fila. Sergio Ramos fue el único jugador que se detuvo para firmar una camiseta, mientras que Marcelo y Lucas tuvieron gestos cariñosos con un aficionado con discapacidad.

Desde primera de la mañana registró el estadio rojiblanco más movimiento del habitual. Muchos fueron los abonados sportinguistas que aprovecharon las horas previas para sacar su entrada, al ser declarada la visita del Real Madrid como día de ayuda al club. La decisión de cobrar a los habituales, unida a los desplazamientos por Semana Santa, impidió que El Molinón se llenara. Los 23.745 espectadores de ayer se quedan bastante lejos de los 24.503 del Sporting-Málaga o de los 25.800 del Sporting-Osasuna. Las visitas del Granada, del Dépor y del Atlético también atrajeron a más público.

Entre los aficionados madridistas que se repartieron salpicados por varias zonas del estadio -muchos menos que en otras ocasiones, con el grupo principal ubicado en la esquina noreste- hubo cierta decepción por la decisión de Zidane de reservar a Cristiano Ronaldo y a Gareth Bale de cara al partido de Champions. Algunos, mitad en serio mitad en broma, se lo recriminaron al francés cuando se sentó en el banquillo visitante. Las pancartas con las que algunos niños trataron de llamar la atención de sus ídolos para conseguir una camiseta no obtuvieron esta vez el resultado esperado.

Una de las imágenes de la jornada en El Molinón fue que por primera vez en su historia todo el equipo de recogepelotas estuvo formado por componentes de los equipos femeninos. Precisamente una de las abanderadas del deporte femenino en España, la nadadora Mireia Belmonte, siguió el encuentro desde el palco presidencial junto a su pareja, el piragüista Javi Hernanz.

El Fondo Sur recibió a los futbolistas del Sporting con una enorme pancarta con el lema 'Seremos de Primera otra campaña más'. Pese a que el partido comenzó con un ambiente frío -el anuncio por megafonía de la alineación rojiblanca apenas fue seguido- los goles de Cop y Vesga encendieron a la grada tanto como algunas decisiones arbitrales a favor del Madrid. En algún tramo del encuentro se volvió a escuchar un clásico de la época de Preciado: «Porque este año seguimos en Primera, y pobre del que quiera robarnos la ilusión».

Con el sportinguismo encendido al ver posible sacar algo positivo ante el actual campeón de Europa, los aficionados visitantes solo se hicieron notar con los goles de su equipo. El cruel destino, eso sí, les permitió devolver al resto del estadio en el último minuto un cántico que habían escuchado en varias fases del partido con un significado muy distinto: «Así gana el Madrid». El esfuerzo de los jugadores del Sporting fue reconocido por su público mientras enfilaban los vestuarios con una ovación que no podía ocultar la decepción del que despierta de un sueño.

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