Sporting
Rubi observa a sus futbolistas durante la vuelta al trabajo del equipo en Mareo.
Rubi observa a sus futbolistas durante la vuelta al trabajo del equipo en Mareo. / DAMIÁN ARIENZA

El Sporting se juega su última vida

  • El triunfo del Espanyol en Butarque concede una nueva oportunidad al equipo en Pamplona

  • A falta de seis jornadas, el conjunto de Rubi se mantiene a cinco puntos del Leganés, que no consigue despegar

No quedaba ni un alma en Mareo, tan solo algún rezagado como Isma López que en ese momento trabajaba con los fisios, cuando Leo Baptistao obsequió con una última oportunidad de vida al Sporting desde la cementada estructura de Butarque (0-1). A la hora del vermut mañanero, el Espanyol tuvo en sus manos el destino del vulnerable conjunto de Rubi, que salió ileso del crítico trance, pese al riesgo evidente y real de que el Leganés despegara con una victoria hasta los ocho puntos de renta definitiva. Pero se le incendiaron los motores y permanece en tierra, con el barro por los tobillos. El brasileño no se apiadó del cuadro 'pepinero' en la acción que le regaló el tiempo de prolongación. Marcó y una jornada voló del calendario. Faltan seis partidos para el final y el Sporting tiene que recortar esos inamovibles cinco puntos.

A Pamplona ha de ir el conjunto gijonés este sábado, en busca del reenganche en su enésima oportunidad de una desesperante sucesión de desaprovechamientos, en un partido de alto voltaje ante un equipo que exprime sus últimas y escasísimas opciones de permanencia, a diez puntos del Leganés, y que ya se centra más en embellecer de alguna forma su currículum en el final de la temporada. No será un partido de digestión sencilla porque el contador de tropiezos no da más de sí. Osasuna es el peor local de la categoría, pero allí ya se atragantó el Leganés hace un par de semanas, cuando los aficionados de El Sadar celebraron por fin la primera victoria del curso. Tiene capacidad, en ese sentido, para llevarse por delante a alguno de los rivales que tiene sobre su cabeza, con un nivel muy parejo. Al Sporting lo seguirá el Granada en la penúltima jornada. Osasuna resolverá parte del enigma.

«El de Pamplona será una final para nosotros; un partido de vida o muerte», asumió Rubi antes del encuentro frente al Real Madrid. Recogió ayer el guante Isma López, portavoz del vestuario en un inicio de mañana nerviosa, aún sin revolver lo de Butarque, aunque no estará a disposición del técnico de Vilasar de Mar para El Sadar por una inoportuna sanción: «Tenemos un encuentro especial y bonito allí para conseguir la victoria. Todavía quedan puntos por jugar. Si hacemos las cosas bien tenemos muchas posibilidades de conseguir el objetivo».

Permanencia más barata

Tiene Rubi el ojo repartido con lo de casa y lo que sucede en el Sur de Madrid. Porque no llega al esprint final el Leganés en su mejor momento. La temporada se le ha hecho larga al equipo de Garitano, que ha encadenado tres derrotas consecutivas, precedidas de otros tantos empates. La última victoria quedó perdida en su retrovisor, el 4 de marzo en Butarque frente al Granada, que también fracasó en la jornada dominical, sin capacidad para sacudir al Celta y adelantar al Sporting. Tampoco está para tirar cohetes el equipo gijonés, que enlaza otras tres derrotas en un tramo en el que la parte baja suele arder porque los implicados empiezan a reaccionar a lomos de la desesperación. Este año no arranca el motor y el tiempo pasa para desesperación de todos.

Con 18 puntos en juego, el inmovilismo se mantiene en la parte baja. Nadie reacciona y la mayor parte de los expertos estadísticos vaticinan la permanencia más barata desde que la Liga funciona con el formato de los tres puntos. Con su derrota de ayer, el Leganés se situó como el peor antepenúltimo en la historia de Primera en este punto exacto del calendario. Y cada día parece más cercano un escenario como el que se dio hace dos temporadas, cuando algunos equipos abrazaron la supervivencia en la categoría con 35 puntos, algo nunca visto. Ese horizonte es más que razonable en este momento. Incluso ambicioso. El Sporting, que solo contabiliza cinco victorias y siete empates, está a trece puntos de esa cifra, que el Leganés tiene más cerca.

A esa realidad se agarra Isma López. «No hemos ganado muchos partidos los de abajo y, si el Leganés sigue con la dinámica que ha tenido hasta ahora y nosotros ganamos más partidos de los que la gente piensa, podemos dar ese salto de calidad», considera el jugador. «Sería el típico milagro que llevamos haciendo dos años», asume el navarro, curtido en situaciones extremas. Esta requiere una literatura más épica y el primer episodio se abre en Pamplona.