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Mikel Vesga protege un balón ante la presión de Isco.
Mikel Vesga protege un balón ante la presión de Isco. / ELOY ALONSO

Vesga se gradúa en Primera con matrícula

  • El centrocampista vitoriano completó su faena más redonda en la élite ante el Madrid con la asistencia a Cop y su estreno goleador

Si el genio de Isco, multiplicado por su inspiración divina, no se hubiera manifestado ante el Sporting como una elemento insobornable, muy posiblemente Mikel Vesga habría resultado el futbolista más influyente del partido disputado el sábado en El Molinón. Ante la magnitud colosal del rival, con un claro ascendiente en el fútbol que alumbró el partido, en una cita crítica para el futuro del proyecto, el centrocampista abrochó su faena más completa en Gijón, redondeada con una asistencia de alta escuela y un meritorio gol, en un descuelgue suyo a la zona de vanguardia.

Desde hace tiempo se masca en Gijón con una pizca de envidia sana, dentro de una temporada depresiva, la desgracia del Sporting y la buena suerte del Athletic, que cuenta con un proyecto de jugador notable dentro de una plantilla ambiciosa. Llevaba el club gijonés siguiendo la pista a Vesga desde el verano, obsesionado en contratar un jugador de esas características, cuando Ernesto Valverde dejó con un portazo a Abelardo con la miel en los labios y sin un elemento que ha terminado por revelarse fundamental en Gijón. En el momento que concluya la temporada, Vesga regresará a Lezama dejando atrás una profunda huella, en una temporada lastrada por una planificación catastrófica, en la que ha sido un oasis dentro de un desierto de desaciertos.

Ante el Madrid, con el Sporting como un flan, el balón siempre encontró una luz en los pies de este futbolista, que cumplió la semana pasada 24 años, indiscutiblemente la mejor incorporación del año por su rendimiento regular y continuado en el tiempo, alejado de la poca estabilidad que ha mostrado el colectivo. No tuvo mucha posesión de balón el conjunto rojiblanco, que terminó con un 31%, pero la que cató siempre pasó por las largas piernas del vitoriano, que dio unos 39 pases, con 52 toques en total, siempre con un plan en la cabeza. Y no solo en la creación. Vesga fue junto a Lillo el futbolista de campo del Sporting que más balones recuperó (8), aunque también el que más arriesgó, con 18 pérdidas.

El centrocampista, propiedad del Athletic, ha sido el hilo conductor hacia un salto de calidad del equipo gijonés, que, sin terminar de despegar, ha experimentado un antes y un después desde su llegada. Mérito de Rubi y, también, del propio Vesga, sobre el que ha crecido el fútbol del colectivo, aunque este impulso no le haya dado todavía para alcanzar el mínimo de calidad en la clasificación.

Fantástico pase

Nada encogido ante el Madrid, su pierna izquierda alumbró la jugada del primer gol, en el minuto 13, en una fantástica cuchara que encontró el desmarque cómplice de Cop a la espalda de Nacho y Sergio Ramos. El croata embelleció todavía más la asistencia con una buena definición. No se quedó ahí el centrocampista, que ensayó una vez el disparo a puerta y estrenó su casillero de goles en la élite con un cabezazo que superó la posición adelantada de Casilla, en un avance suyo a la primera línea de fuego.

Dentro de las sacudidas que Rubi ha pegado al once, el centrocampista vasco ha sido una pieza inamovible. Hasta el momento suma 11 partidos, con 915 minutos disputados. Únicamente se descabalgó de la titularidad por descanso ante el Barcelona en el Camp Nou, solicitado en el segundo acto en plena goleada azulgrana, y se perdió forzosamente la visita del Málaga a Gijón por sanción. El sábado firmó una actuación de matrícula.

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