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«Conozco al árbitro y se equivocó en dos jugadas claves»

Babin y Cop protestan al árbitro después de una jugada de ataque en el área de Osasuna.
Babin y Cop protestan al árbitro después de una jugada de ataque en el área de Osasuna. / PALOMA UCHA
  • La plantilla ya piensa en el partido del martes. «Si no ganamos al Espanyol no merecemos estar en Primera», reconoce el capitán Roberto Canella

  • Burgui señaló al colegiado por haber anulado un gol y no haber pitado un penalti

«Me voy muy cabreado, muy frustrado y muy triste». Así es como abandonó Burgui El Sadar después de que el Sporting lograra un empate que dejó con un mal sabor de boca tanto a Osasuna como al conjunto gijonés.

El futbolista no pudo callarse al salir del vestuario y aseguró que «el árbitro se equivocó en dos jugadas claves en un partido muy importante para nosotros». La primera a la que hace referencia Burgui es al fuero de juego que se le señaló al cuarto de hora del comienzo del partido: «Esa jugada, que terminó en gol, hubiera cambiado el partido por completo».

La otra acción a la que alude el atacante es un posible penalti que no le señalaron nada más arrancar el segundo acto. «Si hubiera pitado, habríamos empatado nada más comenzar la segunda parte», lamentó. Además, Burgui añadió que al árbitro lo conocía porque también es extremeño.

No fue el único que habló de la actuación de Gil Manzano. Carmona aseguró que «los árbitros algunas veces te dan y otras te quitan y en esta ocasión nos ha perjudicado». También Víctor Rodríguez declaró que «en una jugada clave se equivocó y es una pena porque nada hubiera sido igual. El partido se habría puesto a nuestro favor».

Dejando al colegiado al margen el capitán del Sporting, Roberto Canella fue el hombre más sincero a la hora de analizar lo que transcurrió durante los noventa minutos que se jugaron en Pamplona. «No hicimos un buen partido. Vinimos a por los tres puntos y en ningún momento tuvimos buenas sensaciones durante el encuentro», explicó el lateral, que admitió irse con un sabor «agridulce» tras haber marcado y no poder celebrar una victoria ante el colista de la competición.

Ahora faltan cinco jornadas para el final y la distancia con la salvación sigue siendo importante. Pese a que el Leganés se encuentra a cuatro puntos y no a cinco, como estaba al comienzo de la jornada, el lateral tiene claro que el martes ante el Espanyol no se puede fallar: «Si no ganamos en El Molinón no merecemos estar en Primera División». Además de Canella, Carmona también quiso dejar atrás el empate cosechado ante Osasuna porque «no hay tiempo para lamentaciones, tenemos dos días para preparar el próximo partido y tenemos que centrarnos en eso», argumento el mallorquín.

El extremo tiene claro que los empates no sirven de mucho a las alturas que se encuentra la temporada y recalcó que «tenemos que hacer muchos más puntos que el Leganés en los cinco partidos que faltan, no será fácil, pero hay que darlo todo en el campo para lograr la permanencia». Carmona fue sustituido en la segunda mitad por Víctor Rodríguez. El catalán actuó por la banda derecha en los últimos minutos y explicó que «cuando entré en el campo el partido se convirtió en un corre calles». Fue precisamente en ese momento cuando el Sporting consiguió marcar dos goles en tres minutos: «Empezamos a creer tras el gol de Canella y estuvimos muy cerca de ganar el partido».

El exjugador del Getafe quiere ser optimista para lo que queda de competición y aseguró que «nos vamos a agarrar a lo que sea para intentar quedarnos en Primera».

La incógnita de los lanzadores

Dos libres directos tuvo el Sporting a la frontal del área de Osasuna. El primero de ellos lo ejecutó Burgui y su disparo se fue desviado. El segundo, en el tiempo añadido fue para Douglas que tampoco acertó a rematar entre los tres palos porque su disparo se estrelló en la barrera. En las dos jugadas Duje Cop quiso probar fortuna. Hay que recordar que el croata anotó dos faltas desde la frontal del área esta temporada.

«Parece que no tenemos claro quién lanza las faltas», comentó el delantero algo cabreado con el asunto. Su español no es perfecto y no quiere hacer declaraciones por si se malinterpretan sus palabras, pero en esta ocasión dejó claro que no estaba conforme con la decisión de sus compañeros aunque intentó suavizar sus declaraciones al explicar que «cuando un compañero se siente con confianza lo mejor es dejar que tire». Esas fueron las únicas palabras del máximo goleador del equipo antes de abandonar el estadio navarro.

El último en abandonar el vestuario rojiblanco fue Carlos Castro. El delantero, autor del gol del empate, tuvo en sus botas la victoria tras una buena jugada colectiva: «En cuanto quise mirar a la portería tenía a guardameta encima mío. No me dio tiempo a disparar a un lado y poder marcar».

Al futbolista de Ujo se le vio dolido por no haber podido ganar a Osasuna. «Cada vez quedan menos jornadas y la distancia sigue siendo de dos partidos con el Leganés», aseguró el rojiblanco. Al igual que su compañero de vestuario Roberto Canella, fue de los más sinceros de la plantilla: «Todo el mundo sabe, y nosotros también sabemos, que la permanencia está muy complicada».

Pese a la decepción de solo haber sumado un punto ante el último clasificado de la Liga, el atacante quiso dejar un mensaje positivo para encarar de la mejor manera posible el próximo encuentro en El Molinón ante el Espanyol. Castro dijo que «hay que intentar pensar que hemos recortado un punto al Leganés y que el objetivo de la salvación está un pasito más cerca».

Por último, la afición del Sporting también tuvo su protagonismo en las palabras de los futbolistas rojiblancos. Canella no dudó en agradecer el apoyo que recibieron durante el partido: «Empatamos gracias a ellos, no tengo ninguna duda. Al final se les escuchaba más a ellos que a los seguidores de Osasuna».

El lateral, al igual que Víctor Rodríguez, Carmona, Burgui y Carlos Castro solicitaron un último empujón para el encuentro del martes. Burgui deseó que «El Molinón esté lleno porque lo necesitamos más que nunca».

Y es que el encuentro ante el conjunto catalán podría significar el punto y final a una agónica temporada en la que la permanencia marcará mínimos históricos en el fútbol español.

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