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Sporting

Las decisiones de Gil Manzano desquiciaron a los rojiblancos

Gil Manzano habla con Sergio que le pide la segunda amarrila para Fausto, a su lado en el suelo.
Gil Manzano habla con Sergio que le pide la segunda amarrila para Fausto, a su lado en el suelo. / UC HA
  • El colegiado extremeño anuló un gol legal a Burgui y pasó por alto un penalti de Oier en la segunda mitad

Corría el minuto 17 del partido cuando Burgui recibió un balón en profundidad, se plantó delante de Sirigu y, con un disparo cruzado, batía la portería de Osasuna. El extremeño, sin embargo, no tuvo tiempo ni de celebrar su gol. Al alzar la vista comprobó que el juez de línea había levantado su banderín por un presunto fuera de juego que la televisión se encargó de desmentir. La acción llegó con 0-0 en el marcador y pudo condicionar enormemente el desenlace del partido, ya que poco después llegó el gol de los navarros. Fue la primera de las jugadas polémicas en la que influyó el colegiado Gil Manzano, muy discutido por los sportinguistas durante toda la tarde de ayer.

Dejando al margen el gol mal anulado a Burgui, la actuación del árbitro extremeño dejó varias sombras en perjuicio del Sporting. Tampoco afinó al pasar por alto la segunda tarjeta amarilla a Fausto Tienza en el inicio de la segunda mitad tras una fea entrada sobre Mikel Vesga en el centro del campo. Petar Vasiljevic, el entrenador de Osasuna, sí que tomó buena nota de la falta de su jugador y lo sustituyó en la jugada posterior por Fran Mérida para evitar males mayores para su equipo.

La última de las jugadas polémicas llegó poco después de la expulsión perdonada a Fausto Tienza, en una acción muy similar a la del gol anulado a Burgui, pero con distinto desenlace. El atacante del Sporting pisó el área de Osasuna tras otro buen pase en profundidad y recibió una patada de Oier al intentar disparar. El contacto fue más que suficiente más desbaratar una clara ocasión de los de Rubi. Las protestas de Burgui y de sus compañeros no sirvieron de nada.

Las tres decisiones de Gil Manzano desquiciaron a los jugadores del Sporting, que abandonaron El Sadar visiblemente molestos.

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