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Sporting

Un combate de puñetazos al aire

Un combate de puñetazos al aire
  • Con la diferencia en la clasificación, ambos se presentan al final como dos gotas de agua, con un rendimiento pobre y una tendencia pareja

  • El Sporting solo ha sumado dos puntos en este cargado mes de abril, por un único empate del Leganés

Casi como dos gotas de agua, en un mar de mediocridad, el Sporting y el Leganés abrazan el último acto de la obra compitiendo sin convencer a nadie, aunque los 'pepineros' hayan sido capaces de obtener un mayor rédito de su propuesta que defienden a día de hoy, en un año que amenaza con la salvación más barata de la historia de la Liga. El impulso numérico con el que llegaban los desesperados en otras temporadas a este punto decisivo del curso contrasta con el inmovilismo que se detecta este. Sirva como referencia que el equipo rojiblanco únicamente ha sido capaz de agarrar dos puntos en los cinco últimos partidos, condensados en lo que va de abril, un mes que se anunciaba decisivo antes de que se cruzara en el calendario. En el caso del Leganés, más liberado por la pobreza de resultados de sus perseguidores, la tendencia negativa se agudiza en esta misma franja: solo un empate en las cinco últimas citas de la competición.

La supervivencia se ha convertido más que nunca en una pelea entre mediocres, un combate de puñetazos al aire que presenta grandes semejanzas entre sus máximos exponentes, salvo por la renta de los cuatro puntos que por el momento salva de la quema al equipo de Garitano, al que ha bastado hasta el momento con salir a competir.

A los dos equipos, que firmaron su última victoria ante el Granada, les restan cinco partidos para el final de la temporada; tres de ellos con el calor de su graderío, de donde han rescatado 14 puntos. De ese paquete final de compromisos, solo dos de sus rivales pujan por Europa de forma descarada -Villarreal y Eibar, con el Sporting; Eibar y Athletic, con el Leganés-, con el resto tratando de firmar un final de año decoroso: Las Palmas, Betis y Alavés. Puede que el Espanyol pueda tener algún motivo más el martes, pero ha perdido bastante la onda con el sexto puesto.

La carta que maneja el Leganés, en cualquier caso, es de momento ganadora. Los cuatro puntos de ventaja con los que compite le permiten fallar sin daño, sobre todo si a su espalda, como sucedió este sábado y ya pasó en alguna ocasión precedente, se encuentra con un rival que se funde bajo presión y cuando la curva propicia el adelantamiento. El contador de oportunidades desperdiciadas por los rojiblancos no da abasto: Alavés, Celta, Deportivo, Málaga, Osasuna...

«Está claro que esta es una semana clave», proclamó ayer Sergio Álvarez, que puso voz a la desesperación por la que atraviesa el proyecto, cerca de definir su horizonte. Para bien o mal, abril se corona con dos partidos en cuatro días para el Sporting, que recibirá mañana al Espanyol y el viernes se la jugará en El Madrigal. Una jornada más de relajo disfrutará Asier Garitano, que competirá en Butarque el miércoles con Las Palmas, descafeinado en la segunda fase de la competición, y el domingo visitará Ipurúa para medir la fiabilidad del Eibar.

En esta frenética carrera de final de temporada, al equipo madrileño le vale con firmar el mismo ejercicio, incluso algo peor, que los rojiblancos, que conviven con el riesgo de caerse del alambre con cualquier estornudo. La cuenta mental más directa del Sporting, por contra, dice que el Leganés tendría que tropezar dos veces para que la situación se prestase al adelantamiento. Para ello, claro, el equipo de Rubi tiene que rentabilizar los pinchazos por lo menos con una victoria y un empate. Lo que no ha sido capaz de hacer hasta el momento.

Sobrevivir con igualdad

El equipo madrileño juega con su renta y el Sporting, con la amenaza de que si alcanza un escenario de igualdad de puntos sobrevivirá en Primera a costa del hundimiento 'pepinero', que tiene perdido el 'golaverage' particular. Del vestuario de Mareo solo salen proclamas definitivas. «Si hay un equipo de los de abajo que se puede salvar es el Sporting, porque es el que más puntuación tiene», considera Rubi. «Si no ganamos en El Molinón no merecemos estar en Primera», asevera Canella con el rabillo del ojo puesto en el Espanyol. «Nos vamos a agarrar a lo que sea para tratar de seguir en esta categoría», concluye Víctor Rodríguez.

El pulso comienza mañana frente al Espanyol y, a diferencia del fin de semana, con el Sporting abriendo juego. El equipo de Rubi necesita de forma imperiosa la victoria para romper psicológicamente al Leganés, que saldría a jugar al día siguiente con un solo punto de ventaja sobre el Sporting. El entrenador catalán se refugiará esta tarde en la intimidad de El Molinón (18 horas) para velar armas y engrasar la maquinaria para el combate, que necesita ya impactar en carne y no cortar viento.

Y no anda muy sobrado el Leganés de fuerza psicológica en este momento, derrumbado en los dos últimos encuentros en el último suspiro, cuando abrazaba dos suculentos puntos que habrían desesperado al Sporting. Mañana los madrileños reciben a Las Palmas, salvado desde hace tiempo y que avanza en la temporada con ritmo canario, irregular y menos protagonista que en la primera vuelta.

Traoré y Lillo

En la vuelta al trabajo del Sporting ayer en Mareo, Lacina Traoré y Lillo se mantuvieron con un trabajo específico al margen del grupo. Con la apretada agenda del equipo rojiblanco, que mañana tiene una cita de altura, el club intuye que será muy precipitado el retorno de ambos para el partido ante el cuadro 'perico', en el que no podrá combatir Moi Gómez después de ver su quinta cartulina amarilla en El Sadar. Sí que se reenganchó al grupo Juan Rodríguez, que tenía un esguince de tobillo. En cualquier caso, el entrenador catalán dispondrá de munición real para la contienda, con todos sus futbolistas más decisivos al servicio de la causa y desesperados por dar caza al Leganés.

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