El Comercio
Sporting

CON LA MAREONA

De procesión a Pamplona

fotogalería

Isma López, en el centro, ejerció de anfitrión.

  • Cerca de 2.000 aficionados se quedaron sin premio en El Sadar

Pamplona recibió al Sporting el sábado con los brazos abiertos, con una animada sesión de vermú que aprovechó el sportinguismo, que ya se había puesto en ruta a primera hora del día. Algunos, no obstante, habían ejercido de avanzadilla el día anterior. Como Diego Vázquez, al frente de la representación de la peña sportinguista Los Gemelos. No faltaron habituales como Tino, del restaurante La Almadrava, ni 'Milinko', nervioso con el partido. Y eso que no había comenzado a sobrevolar el balón por El Sadar.

  • FOTOSLa Mareona, incondicional con el Sporting en Pamplona

  • FOTOSLa Mareona, incondicional con el Sporting en Pamplona (II)

  • CrónicaEmpate insuficiente en Pamplona

El sportinguismo hizo una demostración de fuerza, con casi 2.000 aficionados en ruta y una nutrida representación de las peñas. Entre ellas, Maliayo, Casa Kilo, Nacho Cases, El Cencerru, Portería Sur, Manjarín, Nunca Caminarás Solo, La Regence, Langreo, Miluca, El Tasqueru, Villa de Nava, El Canijo de Candás y Carbayín.

La calle Estafeta fue un punto obligado de reunión del sportinguismo, desesperado al final de la tarde con el tropiezo de su equipo. Jorge Guerrero, junto a sus padres y varios peñistas, intercambian impresiones tres horas antes de la cita. Mientras tanto, algún aficionado coincidía con Isma López por esa zona centro, donde reside cuando regresa a Pamplona, de paseo. Todavía le duraba el mosqueo por no poder estar a disposición de Rubi para el partido.

Mari, la frutera de Candás, y su marido, Genaro Menéndez, confiaban en la victoria del Sporting, bendecido antes por lo sucedido en El Madrigal, pero que se quedó corto. En la grada de El Sadar sufrió Avelino Buera, presidente de la peña Sidrería Sporting, que acudió acompañado de su mujer Puri. Iban a por los tres puntos, pero la tarde comenzó torcida con las decisiones de Gil Manzano.

Ellos pudieron ir de rojiblanco a la grada visitante. Otros aficionados, diseminados por El Sadar, tuvieron menos suerte. Escondían sus bufandas para que no les fueran retiradas fuera del perímetro limitado para los visitantes, aunque el colorido rojiblanco estuvo presente. La peña Mate Bilic Los Collacios se lanzó a la aventura. Muchos de sus socios fueron sin entrada, pero no pararon durante la mañana hasta garantizar su presencia en El Sadar, que resultó cruel.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate