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Sporting

El club apura en el cruce de caminos

Nico Rodríguez y Rubi se dan la mano antes del desplazamiento del equipo a Pamplona para medirse a Osasuna.
Nico Rodríguez y Rubi se dan la mano antes del desplazamiento del equipo a Pamplona para medirse a Osasuna. / DAMIÁN ARIENZA
  • Hasta Mareo han llegado ofrecimientos de varios directores deportivos, con conocimiento del técnico gijonés

  • Quiere agotar las opciones del equipo, pero ya analiza la situación de Nico Rodríguez

Con la vida del Sporting en las manos del Eibar, primero, y en una carambola gigantesca a dos bandas en cada jornada, después, el club se mantiene firme en su intención de apurar hasta el límite de la matemática para pasar página de manera oficial e iniciar la construcción del nuevo proyecto. Eso sí, los plazos podrían acelerarse si el Leganés derriba esta tarde el muro de Ipurúa, lo que propiciaría un escenario todavía más extremo e imposible para el remonte rojiblanco, con el único hilo del 'golaverage' al que agarrarse.

En Mareo, en todo caso, no cierran los ojos a lo que ya parece una realidad, especialmente tras la última derrota del Sporting en la temporada. Y desde hace tiempo se han empezado a valorar situaciones de futuro, especialmente la relativa a la dirección deportiva, con Nico Rodríguez muy cerca ya de abandonar el proyecto, aunque desde el club han manifestado siempre una escrupulosa postura con los plazos, insistiendo en la intención de consumir los tiempos de batalla por la permanencia por mínima que sea ya la esperanza.

Hasta el Sporting han llegado varios ofrecimientos, a través de intermediarios y personas cercanas a profesionales que desempeñan su carrera en el extranjero, de posibles candidatos a la dirección deportiva rojiblanca, aunque por el momento no han sido tenidos en cuenta. El propio Nico Rodríguez, que el viernes se desplazó hasta Villarreal para seguir en directo el partido en el Estadio de La Cerámica, ha estado informado de este movimiento de agentes, con algún encuentro, que no han tenido calado en el club.

La intervención quirúrgica a la que parece abocada la dirección deportiva se presenta con una extrema delicadeza. Una de las máximas que se reiteran en el Sporting es que no se tomará una decisión a la ligera, pese al descrédito que hay ahora mismo sobre la figura de Nico Rodríguez, mientras no haya un profesional en cartera, con un perfil convincente a ojos del club, para sucederle. El mercado no arroja soluciones claras ahora mismo porque, si se confirmase el descenso y con él la decisión de prescindir del director deportivo, el club aspiraría a encontrar un profesional con un perfil muy marcado: conocedor del mercado, con alta capacidad para negociar, sensible a la filosofía de Mareo -muy poco presente en este último año- y que asuma la singularidad del futuro proyecto. Esto último no es una cuestión menor. Con Rachid, Álvaro Bustos, Pablo Pérez y Julio de vuelta tras sus cesiones, habría ya unos 22 futbolistas con contrato en vigor para la próxima temporada en Segunda, en la que ya no estarían los seis cedidos, siete si se incluye a Cop, que no continuaría en caso de descenso.

El nuevo director deportivo tendrá que asumir esa situación porque la prioridad seguirá puesta en el saneamiento total de la sociedad, lo que se pondría en riesgo si el club se lanza a abordar muchas rescisiones contractuales incentivadas, con independencia de que haya jugadores a los que se les busque salida con esta fórmula porque no tengan encaje técnico en el futuro. Y los hay.

De Nico Rodríguez valoraban los gestores del Sporting el conocimiento adquirido de la casa y la infraestructura que contribuyó a crear, con un reducido grupo de ojeadores dispersos por distintos puntos del país y un amplio listado de jugadores en cartera, pero todo eso ha chocado con la práctica, en la que ha mostrado serios problemas en la negociación y en la selección de futbolistas, con Lacina Traoré, un delantero que llegó a Gijón con un gran déficit físico, como ejemplo más palmario, consumiendo su crédito en el club.

Más allá de esta situación, la salida de Nico Rodríguez, que llegó a Gijón con el beneplácito social en el verano de 2015, aunque su crédito ha decaído desde entonces, tendría que articularse en base a una negociación y un acuerdo económico. Al director deportivo gijonés le queda un año de contrato, que no incluye cláusula de despido por descenso, aunque en este supuesto experimentaría un recorte sustancial en su salario.

Rubi, la otra incógnita

La otra incógnita de la ecuación está en Rubi, quien por contrato solo seguirá en el Sporting con la permanencia en el bolsillo. Pero la situación del banquillo se presenta con una menor urgencia con respecto al caso anterior, que se resolverá antes. Porque el director deportivo, sea quien sea finalmente, será el encargado de decidir el nuevo capitán del proyecto, con un mercado más amplio en posibilidades. El consejo valora el trabajo del entrenador de Vilasar de Mar, muy implicado desde su llegada, pero la realidad es que este nunca se ha traducido en puntos y que la salida de Abelardo no ha modificado la realidad clasificatoria.

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