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El Sporting se entrega a la épica

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Fiesta rojiblanca. David Barral, Diego Camacho y Sergio Matabuena abrazan eufóricos a Mate Bilic, autor del gol de la victoria en el partido disputado en el Estadio José Zorrilla en 2009. / JOAQUÍN BILBAO

  • El Zaragoza del curso 2011-2012 fue capaz de recortar seis puntos con un pleno en tres jornadas

  • Es el único precedente equiparable a la situación actual en la historia de la Liga, con el equipo maño hundiendo al Villarreal

El Sporting lo ha fiado todo a la épica. A un final de temporada excelso y perfecto. Un tres de tres, esperando una última debilidad del Leganés, alejado de la zona de castigo durante todo el año, pero incapaz de espantar el riesgo. Siempre ha visto problemas en el retrovisor el equipo de Garitano, personalizados en los últimos meses por el conjunto rojiblanco. Pero lo cierto es que, desde que la competición asumió el formato de los tres puntos por victoria y eliminase el sistema de la promoción por la permanencia, no hay muchos precedentes en la historia que invocar en una situación tan límite como la del Sporting, aunque no sería la primera vez que un equipo remonta seis puntos en las tres últimas jornadas.

Ya lo hizo el Zaragoza en la temporada 2011-2012. El ritmo de puntuación, en todo caso, no estaba en mínimos históricos como ahora, que anuncia un toque de fondo. Manolo Jiménez, que reemplazó en la jornada 18 al mexicano Javier Aguirre, lideró la mayor remontada que se recuerda en las diecisiete últimas temporadas de la Liga. Su equipo hizo pleno en esas tres finales decisivas y en su furioso demarraje hundió contra pronóstico al Villarreal, sorprendido descendido junto al Sporting y al Racing. «No teníamos más cojones que darlo todo, y es lo que hemos hecho», sentenció entonces emocionado el técnico andaluz, quien explicó sobre su cometido que «he marcado un camino, he sido exigente, un poco padre y un poco hermano, pero son los jugadores los que han sacado las fuerzas». Nadie olvida la imagen de Fernando Roig, presidente del 'submarino amarillo', descendiendo por las escaleras de El Madrigal con la mirada perdida.

No había un descosido tan profundo como el actual en la 2008-2009, con el Sporting a dos puntos de Osasuna, pero resulta una experiencia igualmente extrapolable al momento presente por la fiabilidad manifestada por el equipo gijonés. Desahuciado y herido en su orgullo en Almería, el equipo de Manuel Preciado ganó sus tres últimos partidos y abrazó la permanencia. Para el recuerdo quedará aquel trozo de papel, escrito por el técnico de Astillero, que fue pasando a toda su plantilla en el depresivo viaje de vuelta desde los Juegos del Mediterráneo: «tres partidos, nueve puntos». La cuenta de resultados salió, aunque por el medio hubo que sufrir y soportar una tarde agónica en Zorrilla en la que Cuéllar estuvo superlativo.

Pensar en cada partido

Interviene Iván Hernández, ahora segundo entrenador del Sporting B, presente en aquella apasionada jornada, con un mensaje para la plantilla actual. «Les diría que piensen solo en ganar este fin de semana y a partir de ahí ya se verá. No creo que deban pensar mucho más allá. Ganar el fin de semana y ver qué hace el Leganés y así sucesivamente», sostiene, para conceder sobre el objetivo que «lo veo posible, no con un porcentaje muy elevado, pero se pueden sacar los tres partidos y que el Leganés solo gane uno». A renglón seguido desempolva la cita de Zorrilla y rememora que «fue un partido de mucha tensión, que pasó muy rápido, y recuerdo con el tiempo ver las imágenes de Míchel, Maribona y Cote con una botella de agua, todos muy nerviosos en el banquillo, además de la mano de 'Pichu' (Cuéllar)». Aunque, matiza, «aquella temporada es verdad que dependíamos de nosotros».

En un peldaño inferior, el Mallorca de la 2004-2005 contrarrestó los tres puntos que le separaban de la continuidad en la categoría sumando siete en tres jornadas. Igual que el Almería nueve años después. Y el propio Sporting el curso pasado, con dos victorias y un empate para formalizar su inscripción en el siguiente curso en la élite. También el Granada, caminando siempre con éxito por el alambre hasta este año, una temporada antes. Cierto es que estas reacciones finales siempre resultan producto de la desesperación y hay ocasiones en las que el chute llega tarde y se manifiesta insuficiente. Al Celta no le sirvieron de nada los nueve puntos que sumó en el curso 2006-2007, quedándose a un pírrico empate de la salvación, establecida por el Athletic de Bilbao, que se libró por los pelos.

El Sporting ha llegado vivo a este punto, que no es poco en una temporada dantesca y en la que sigue vivo por la incapacidad del Leganés, y está obligado a entregarse a la épica.

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