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Alen Halilovic, presionado por Filipe Luis.
Alen Halilovic, presionado por Filipe Luis. / ÁNGEL MEDINA G.

Alen Halilovic regresa a El Molinón como amenaza de Las Palmas

  • El mediapunta, que no tuvo presencia en la Bundesliga, vuelve a Gijón como principal referencia ofensiva rival

Alen Halilovic se plantará el sábado en el césped de El Molinón vestido de amarillo, el del mal fario, representando una seria amenaza para el conjunto rojiblanco. «Es un jugador que conduce muy rápido, con un desborde muy bueno», recordaba ayer Jorge Meré, que dejaba en el aire sus preferencias a la hora de vigilar a un futbolista del perfil del croata o a otro, puro músculo, como Kevin-Prince Boateng, ausente en Gijón junto a Jesé y el pasional Marko Livaja, compatriota de Halilovic. «Es un jugador muy habilidoso con el balón y hay que estar encima de él. Si le dejas espacios, te la puede liar en cualquier momento», remataba.

Halilovic regresará a Gijón, donde jugó cedido el curso pasado, en medio de una temporada extraña en la que sus expectativas se han visto achatadas, con voces que reprochan a su entorno la mala gestión de su carrera. El pasado verano tomó una decisión trascendental cuando antepuso el pedigrí de su destino a sus posibilidades reales de jugar.

El Hamburgo, el equipo en el que militó Kevin Keegan a finales de los setenta, se hizo con la propiedad de sus derechos por cinco millones de euros. En el contrato, el Barça se reservó una opción preferencial de recompra por 10 millones de euros que ahora está muy lejos de pretender ejecutar. Porque su estrella, con el equipo del rombo hundiéndose en la clasificación, no iluminó. Con seis partidos a su espalda, solo uno como titular, el jugador y el club acordaron un distanciamiento y su traslado hasta Las Palmas, como cedido por lo que resta de temporada y la siguiente.

Un rol secundario

En las islas, con mucho ruido desde que Quique Setién rechazara la oferta de renovación, tampoco alumbra con intensidad, aunque haya jugado algo más, participando en 15 encuentros, seis de ellos dentro del once. Sigue ocupando un rol secundario. El sábado, en cualquier caso, la responsabilidad ofensiva recae en su genio y en el de Jonathan Viera. Y en el Sporting saben que es tan capaz de esfumarse de un partido como de provocar un incendio mayúsculo.

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