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El Sporting se prepara para el impacto

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Nico Rodríguez y Javier Fernández se dirigen a presenciar un entrenamiento del primer equipo en Mareo esta temporada. / AURELIO FLÓREZ

  • El club recibirá 9 millones de euros de compensación en un posible descenso y otra cifra similar por los derechos de televisión

  • La amenaza del regreso a Segunda División plantea un nuevo escenario económico

El Sporting exprimirá su última oportunidad de supervivencia este domingo en Ipurúa, donde descenderá matemáticamente a Segunda si no logra una victoria ante el Eibar, al que debe tumbar para aguardar acontecimientos de sus rivales directos y ver si puede alcanzar la última jornada con un hilo de vida. En ese cara o cruz futbolístico, el club comienza a trabajar en los despachos con el escenario de un posible cambio de categoría, cada vez más cercano, que plantea unas reglas de juego muy distintas a las que imperan en la élite. Javier Fernández, presidente de la entidad y máximo responsable de la parcela económica en el Sporting, ha trabajado desde el principio con la posibilidad de tocar fondo a nivel deportivo, por lo que las cuestiones numéricas del proyecto han quedado siempre supeditadas de alguna manera a que pudiera desembocar el curso con el peor de los escenarios, como así parece.

Sin duda, el punto más delicado en un regreso a Segunda División se encuentra en el impacto económico, acentuado por una pérdida de ingresos millonaria. En cualquier caso, y ante un hipotético descenso a Segunda, el Sporting contaría la próxima temporada con una fuerte inyección de dinero procedente del fondo de compensación destinado a los equipos descendidos. Todavía no hay cantidades oficiales, pero la que correspondería al club gijonés se cifra en algo más de 9 millones de euros, aunque esta partida quedaría reducida en poco más de 7,5 debido a que el Sporting todavía tiene que deducir de sus ingresos 1,5 millones que quedaban pendientes del descenso de la temporada 2011-2012.

La mayor merma en una pérdida de categoría se detecta en los ingresos por televisión, que caerán en picado -más espectacularmente con el nuevo reparto- si los pronósticos se cumplen en este final de temporada. La cantidad definitiva a percibir está condicionada por distintos factores, como el perfil de los equipos que asciendan y el de los que desciendan a Segunda B. Con todo, se presupuesta una cifra que oscilará entre los 8 y 9 millones de euros, por los cerca de 40 millones del presente ejercicio.

Los contratos de los futbolistas contemplan también un recorte sustancial de sus emolumentos, que se reducirán al 50% aproximadamente para atenuar el impacto de la caída a la División de Plata. Los pagos a los jugadores, por otra parte, están al día y también los que se realizan a Hacienda.

Últimos plazos del crédito

Quedan pendientes, eso sí, dos últimos plazos en el calendario para liquidar el crédito trasladado a la entidad financiera germana IBB: 1,25 millones de euros serán pagados a finales de este mes de mayo y otra cantidad similar en junio, con lo que quedaría resuelto ese préstamo, cercano a los 10 millones de euros, que sirvió en su origen para liquidar la deuda que había pendiente con la Agencia Tributaria en diciembre de 2015.

Finiquitado este crédito, el calendario del club contempla el pago de 6,7 millones pendientes de la deuda concursal subordinada y la parte ordinaria, contabilizada en 1,7 millones de euros, que incluye la parte no reclamada por los acreedores, además de la deuda con el Ayuntamiento por las marcas, que se pagará en dos plazos: 250.000 euros en diciembre de 2017 y algo más de 900.000 en diciembre de 2018. Menos claro está el horizonte futbolístico.

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