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Sporting | Los nervios entran en juego

  • El Leganés visita a un Athletic que se juega la sexta plaza mientras que el Deportivo tiene el siempre difícil reto de ganar en Villarreal

  • El club gijonés quiere llegar con vida a la última jornada y presionar a sus rivales directos

Eibar, Villarreal y Athletic son los equipos que este fin de semana recibirán a los conjuntos que pugnan por no acompañar a Osasuna y Granada a Segunda División. Sobre el papel, el rival del Sporting es el más débil, al menos, atendiendo a la clasificación. El conjunto armero buscará el domingo defender la octava plaza que ocupa en la actualidad para poder lograr la mejor posición en la historia de la entidad. Sin olvidar que terminar la Liga en dicha posición significa ingresar dos millones de euros más que lo que percibirá el noveno clasificado.

Desde tierras vascas aseguran que los tres puntos ante el conjunto rojiblanco son vitales para sus intereses porque despedirán la temporada en el Camp Nou ante un Barcelona que se jugará el campeonato hasta el final con el Real Madrid.

Esta batalla, la de la octava plaza, se competirá en Eibar en medio de un sinfin de rumores sobre el futuro de gran parte de la plantilla. El buen trabajo realizado por los hombres de Mendilibar no pasa inadvertido y equipos como el Valencia y el Alavés ya se empiezan a interesar por los jugadores del cuadro ibarrés, algo que puede distraer al rival.

«Se tiene que notar quién se está jugando la vida». Es el lema que el vestuario rojiblanco no ha dejado de repetir desde que el Deportivo visitó El Molinón el pasado 5 de marzo. Las intenciones de la plantilla pasan por ganarlo todo y presionar a sus rivales. En este aspecto, la parcela psicológica jugará un importante papel, algo que los rojiblancos quieren aprovechar en la última jornada.

Las cuentas en Mareo pasan por una victoria en Ipurua y sendas derrotas del Deportivo y el Leganés. De ser así, las posibilidades del Sporting de quedar en Primera División aumentarían porque las combinaciones de lograr el objetivo serían mayores. «Llegan unas jornadas de mucha tensión en las que puede pasar de todo», recordó Carlos Carmona esta semana. El extremo también piensa en una última jornada en la que los nervios puedan con las cabezas. Y en ese aspecto el cuadro de Rubi partiría con cierta ventaja porque en las últimas temporadas las plantilla se desenvolvió a la perfección para lograr los objetivos en el último suspiro.

Sobre el encuentro del Sporting se manifestó el defensa del Deportivo Arribas. El central coincidió con Medilibar en Osasuna y aseguró que el técnico «no va a permitir que sus futbolistas se relajen». En La Coruña, la actitud para afrontar estas semanas es diferente. Mientras que en Gijón nadie habla de los rivales y se centran en ganar el próximo partido, en el cuadro gallego también se mira de reojo al Sporting. «Se están jugando quedar octavos y cuanto más arriba más prestigio será para ellos y para cada jugador», insistió el zaguero sobre el Eibar. Sin duda, una muestra de que los nervios están a flor de piel en el conjunto que marca la salvación.

El Deportivo tiene ansiedad

El Deportivo de La Coruña sufre de ansiedad, así lo admitió Germán Lux. El guardameta suma seis temporadas defendiendo la portería deportivista y esta semana aseguró que en el vestuario «hay ansiedad, pero no miedo».

El mismo jugador explicó los motivos de la inquietud que se ha adueñado del vestuario: «Hace un par de semanas que tenemos el objetivo a una victoria y no la hemos conseguido».

La moral en la ciudad gallega está por los suelos. Pese a que un punto libraría al Deportivo de la quema, siempre que el Leganés sume un punto más y el Sporting no logre ganar los dos partidos que le quedan, la visita del Espanyol a Riazor el pasado fin de semana dejó más que tocados. El conjunto perico llegó a La Coruña sin opciones de jugar en Europa y fue capaz de adelantarse en el marcador por partida doble. Leo Baptistao guió a su equipo hacia la victoria tras un grave error de Arribas. Un síntoma de que las piernas no funcionan de la misma manera bajo presión.

El que respira algo más tranquilo es el Leganés. Al menos así lo hacen ver desde la capital de España. Tras la goleada cosechada ante el Betis el pasado lunes, Herrerín, guardameta pepinero, no dudó en asegurar que «tenemos el 98% de la permanencia».

El portero optó por un discurso mucho menos conservador que el de su entrenador. Mientras Garitano comentó que «aún no lo hemos hecho todo, será difícil sumar un punto más», el jugador lo ve más factible porque «el Sporting necesita ganar los dos partidos y que nosotros perdamos ante el Athletic y el Alavés en casa».

Pese al optimismo que mostró Herrerín y la convicción con la que ve al Sporting en Segunda División, al futbolista no le gustaría «tener que esperar a la última jornada. Esto podía ser no apto para cardíacos. Cuanto antes se consiga mejor». Un nuevo ejemplo de que tanto el Deportivo como el Leganés no quieren llegar una última jornada que apunta a agónica.

Para que el último partido de la temporada tenga como invitados especiales la tensión, los nervios y la angustia, el Sporting tiene que regresar con los tres puntos de Ipurua. Es la único que vale. De no ser así, los rojiblancos perderán la categoría el mismo domingo independientemente de los resultados que cosechen los rivales.

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