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Eibar - Sporting | El Sporting invoca un milagro

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Rubi, pensativo, observa a sus futbolistas durante el entrenamiento en el número 1. / Damián Arienza

  • Los rojiblancos necesitan ganar al Eibar y que los resultados de los rivales directos acompañen para llegar al último partido con opciones

  • Rubi mantendrá su esquema clásico para buscar los tres puntos ante un rival que quiere garantizar la octava plaza

El Sporting lanza esta noche una moneda al oscuro cielo de Eibar sin ninguna posibilidad de que caiga de canto, debatiéndose durante noventa largos minutos de balón entre la vida en la categoría y el perecimiento definitivo en la élite. Su catastrófica temporada ha desembocado en un callejón sin salida, cerrado a cal y canto por los flancos, con la victoria ante el corajudo equipo que lidera Mendilibar como única fórmula para alcanzar la última semana del calendario con un bocado de ilusión. Pero, tan extrema es la situación, que incluso en ese triunfante escenario podría perder el Sporting su estatus si al Deportivo y al Leganés les llegan las fuerzas para puntuar contra pronóstico a la misma hora en Villarreal y Bilbao, respectivamente.

El sportinguismo tiene bien masticadas las cuentas. A nadie le pillará por sorpresa si el mazo cae esta noche sobre las espaldas del proyecto, certificando el descenso de categoría por la vía matemática. En los despachos ya se cocina un futuro en Segunda División, con nuevos nombres y una ruptura con el 'arquitecto' anterior. Pero, con todo, una pequeña esperanza subsiste en el ambiente, inspirada en esa legendaria y rara costumbre del Sporting para sobrevivir a lo imposible, escapista de fracasos. A ese pequeño porcentaje de vida y ese talento para resucitar en el último segundo se aferra Rubi, que también pondrá esta noche en juego su futuro, enfrentando su propuesta a otra que parece colosal en este punto de mediocridad rojiblanca.

Comparece el Sporting a la desesperada en Ipurúa después de que el Leganés dinamitara el lunes frente al Betis su remonte. La cita no admite grises, solo victoria, ante uno de los proyectos más respetados del fútbol español por su fiabilidad y solvencia en competición. Todo un hueso. Al Sporting le separan del Eibar 27 larguísimos puntos y un proyecto sin contradicciones, continuista, además de una sociedad totalmente saneada y meritoria por la conversión de una localidad de paso en Guipúzcoa, de menos de 30.000 habitantes, en el hogar del octavo mejor equipo de Primera. Para más inri, un ídolo del sportinguismo, Mate Bilic, sirve como ojos y oídos a su dirección deportiva.

En la previa Rubi se presentó sin florituras para la contienda, harto de aventuras con las que tratar de sacudir el árbol en busca de fruto, avanzando una propuesta continuista con el 4-1-4-1, el traje que mejor le ha sentado a su grupo dentro de una nefasta línea de resultados. La libreta deja una página en blanco para posibles novedades, con la alternativa abierta de alinear desde el arranque a alguien tan inesperado como Lacina Traoré para ver si el Eibar envida con más reservas. No está el técnico, en cualquier caso, demasiado satisfecho con el rendimiento del gigante cedido por el Mónaco.

En el último ensayo de la semana también se asomaron en el hipotético equipo titular del Sporting, además del futbolista de Costa de Marfil, jugadores como Víctor Rodríguez -por la izquierda- o Carlos Castro -como segundo punta-, aunque parece poco probable que el entrenador de Vilasar de Mar se aleje de la fórmula que le ha procurado una miaja más de competitividad en los encuentros. Sin duda esta incluye a Carlos Carmona, un ingrediente elemental a estas alturas, así como un lujo demasiado grande como para relegarlo de nuevo al banquillo. El futbolista mallorquín volvió a formar parte ayer de una generosa convocatoria de 21 futbolistas, calcada a la de la jornada anterior, con los descartes de Afif, Dani Ndi y Elderson, a sumar a los lesionados Lillo y Borja Viguera, todos en Gijón

Poco que ver con Las Palmas

Necesitan los rojiblancos ofrecer esta noche su mejor nivel y combatir con otro espíritu diferente al de la última jornada. El Eibar tiene poco que ver con Las Palmas, que camina en chanclas en este final de temporada y está peleado consigo mismo dentro de un proceso degenerativo. Lo de hoy es una historia bien distinta, combustible para la teoría que anticipa el descenso a Segunda. Hay pocos estrategas tan respetados en Primera División como José Luis Mendilibar, quien promete batalla hasta el último segundo de competición, pese a que su equipo ya ha tocado un nuevo techo en su historia, sacando todo el zumo posible a sus futbolistas, que han llegado a flirtear con la Liga Europa.

Advierten en esta localidad de que la conquista de la octava plaza no es un objetivo menor, prometiendo guerra por ello esta noche. El Eibar es una roca, un grupo que combina el fútbol vasco de siempre, con intensidad sin límite, con las gotas de calidad que procuran elementos tan singulares como Pedro León, Inui o el propio Adrián, que se despide de Ipurúa. Un equipo fajador por dentro, cómodo en el cuerpo a cuerpo, y volador por las alas. Con un brazo ejecutor, Sergi Enrich, que siempre tiene el colmillo afilado. Once dianas lleva.

Contra esa bandera pelea el equipo de Rubi, principal sufridor en una jornada límite de transistores. Ya no hay marcha atrás salvo que sea para escenificar la caída al pozo. El Sporting está contra las cuerdas. Su talento para la resurrección y los milagros se prueba en Ipurúa, en un más difícil todavía, necesitado de un gesto cómplice de San Mamés y Villarreal. Toda ayuda será poca este domingo.

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