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Autocrítica y nuevo proyecto

La victoria a domicilio del Sporting ante el Eibar no ha podido evitar el descenso de categoría cuando falta una jornada para acabar la Liga. Las probabilidades para salvarse exigían no solo lograr los seis puntos que quedaban en disputa del campeonato, sino que perdieran los rivales directos, Leganés y Deportivo. El empate de estos, en San Mamés y en Villarreal, respectivamente, ha convertido en inútil el logro de los tres puntos por parte del Sporting, que junto con la victoria en el último partido en El Molinón, ante Las Palmas, ha servido para maquillar una trayectoria que ha sido desastrosa desde el segundo mes de competición. Para enderezar el rumbo, el consejo de administración trató de buscar un revulsivo al forzar el cambio en el banquillo, dejando Abelardo su puesto a Rubi. Pronto se vio que el problema no era de entrenador, sino de proyecto. En efecto, los cambios realizados durante el verano, al cambiar de modelo, pasando del Sporting de ‘los guajes’ a una plantilla madura con jugadores experimentados, no dieron el fruto deseado. Una apuesta técnica respaldada por el club que solo sirvió para distanciar a parte de la afición, que estaba muy identificada con una plantilla joven, crecida en Mareo. Probablemente, el primer error consistió en no apostar de forma decidida por retener jugadores que habían sido claves en la permanencia del equipo.

El descenso de categoría es siempre la constatación de un fracaso. De nada sirve regodearse en la derrota colectiva, pero es necesario hacer autocrítica para no incurrir en los mismos errores. El presidente, Javier Fernández, asumió ayer «toda la responsabilidad» como principal directivo y accionista. Un buen primer paso antes de iniciar el camino que el Sporting debe recorrer para volver al lugar que merece su historia. Es preciso contar con otros mimbres para tratar de volver a Primera, pero para ello es necesario que la propiedad del club tenga claro la necesidad de pergeñar un proyecto de futuro. A priori, hay dudas sobre su deseo de llevarlo a cabo, porque no hace mucho tiempo que los principales responsables del club estaban en la tesitura de desvincularse vendiendo su participación. En la parcela técnica, el equipo liderado por Nico Rodríguez ha quedado completamente tocado tras el fracaso de una propuesta por la que la entidad llegó incluso a sacrificar la figura de Abelardo, uno de los artífices del ascenso y permanencia en Primera División. Sin embargo, la llegada de Rubi al banquillo no ayudó en absoluto a mejorar la situación. En su caso, su contrato estaba vinculado a una permanencia que no se ha conseguido. Los fichajes del mercado de invierno fueron además un auténtico fiasco. Aunque el descenso llene de tristeza a toda la familia sportinguista, hay que mantener la confianza en la capacidad que tiene el Sporting de salir adelante superando las pruebas más difíciles.

Con una afición simpar, una cultura futbolística acreditada y la historia de las últimas décadas, con el Sporting compitiendo con los mejores equipos, no hay razones para pensar que no se superará el escollo. Es importante no cometer más errores, basarse en las fortalezas del club, con la mareona y la escuela de fútbol como grandes activos, y reemprender el rumbo con unos objetivos claros tanto en la organización del club como en el plano deportivo. El Sporting mantiene el respaldo de una afición, en parte crítica con la gestión, pero ejemplar en su defensa del equipo. El apoyo institucional al club forma parte también de los elementos que juegan a favor de la entidad. La única actitud imperdonable sería no sacar las enseñanzas necesarias.

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