El Comercio
Sporting

Lágrimas sin consuelo tras el final del partido

Quini recibe el consuelo de un aficionado a la salida del campo de Ipurua.
Quini recibe el consuelo de un aficionado a la salida del campo de Ipurua. / DAMIÁN ARIENZA
  • Los 300 sportinguistas que acudieron a Ipurua no pudieron contener el llanto una vez que se consumó el descenso a Segunda División

La afición no dejó solo a su equipo pese a las escasas posibilidades que tenía el Sporting de continuar en Primera División. Cerca de 300 seguidores colorearon de rojiblanco el sector destinado en Ipurua para la afición visitante. Un viaje que tardarán en olvidar por el trágico final que desciende de categoría al cuadro de Rubi.

El arranque del encuentro comenzó a torcer los rostros de los seguidores porque las dos primeras acciones de peligro las firmó el Eibar. El balón estrellado en el larguero por Adrián dejó sin aliento a los aficionados. No fue hasta la primera media hora cuando los aplausos se hicieron notar tras la portería defendida por Riesgo. Un gol anulado a Carmona contuvo la alegría de 'La Mareona' que estalló con la celebración, tres minutos después, del único tanto que se vio en Ipurua.

El gol de Burgui fue festejado por todo lo alto porque el primer paso para seguir vivos en la competición se había dado. Lo más complicado, que era ganar lejos de casa, se estaba consiguiendo y además el Leganés perdía su compromiso en Bilbao con un tanto de Aduriz. Así es como se llegó al descanso, con los tres puntos, virtualmente en el bolsillo y con uno de los dos resultados de los que dependía el Sporting favoreciendo a los rojiblancos. Fue el único cuarto de hora en el que el sportinguismo pudo descansar y dejar de lado la tensión acumulada en los primeros 45 minutos. Fue entonces cuando los cánticos de 'La Mareona' se escucharon en Éibar. Tres puntos separaban a los rojiblancos de la salvación a falta de un encuentro, por lo que las posibilidades de lograr la permanencia seguían intactas.

El segundo acto trajo consigo las peores noticias de la tarde. Las sonrisas de las 20.45 horas terminaron en llantos ante el gol del Leganés. Muchos no pudieron aguantar las lágrimas cuando la radio anunció el empate el conjunto madrileño en San Mamés. Las mentes de los sportinguistas se trasladaron tanto a Villarreal como a Bilbao a la espera de un tanto del Atlhetic o del Villarreal que dieran vida al Sporting.

De poco servía la victoria rojiblanca en Éibar porque los demás resultados no estaban siendo los esperados. Tanto el submarino amarillo como los 'leones' de Valverde buscaron la victoria hasta el último momento mientras el sportinguismo esperaba un nuevo milagro en los instantes finales.

Con el pitido final en Ipurua llegó también el de Villarreal. El Deportivo estaba salvado. Un minuto después, el Leganés aseguró la permanencia con un punto en un campo tan complicado como San Mamés.

Los jugadores del Sporting permanecieron sobre el terreno de juego para despedir a su afición. Las lágrimas fueron las protagonistas de una trágica despedida. El adiós a la Primera División se produjo fuera de casa a falta de una jornada.

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