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La pesada cruz de Víctor Rodríguez

Víctor Rodríguez en una jugada del partido de Liga de Primera División entre el Sporting y el Espanyol.
Víctor Rodríguez en una jugada del partido de Liga de Primera División entre el Sporting y el Espanyol. / CITOULA
  • El jugador catalán suma en el Sporting su cuarto descenso en los últimos cuatro equipos en los que ha militado

Hay futbolistas que caen de pie y otros que arrastran una cruz. Víctor Rodríguez no ha tenido fortuna en los últimos años a la hora de elegir sus equipos. El jugador catalán, una vez confirmada la bajada a los infiernos del Sporting, suma su cuarto descenso en los últimos cuatro equipos en los que ha jugado. Cabe precisar que no todos los reveses se han producido en el campo ya que el descenso del Elche fue administrativo, después de una notable campaña en la máxima categoría.

El 'vía crucis' del mediapunta, formado en la cantera del Barcelona, se inició en el Zaragoza. El conjunto entrenado entonces por Manolo Jiménez se desplomó en el tramo final de la competición y acabó en Segunda División. Víctor disputó 33 partidos, siendo uno de los fijos en el once maño durante aquella etapa.

El siguiente desengaño lo sufrió en Elche. Fue, sin duda, su mejor año en la elite. Fran Escribá fue su valedor durante un curso en el que jugó la casi totalidad de los encuentros. El equipo franjiverde, con pocos medios en comparación con otros rivales, completó una gran temporada logrando el objetivo de la salvación al término del curso. Sin embargo, las deudas acabaron condenándole, salvando al Elche del descenso.

El siguiente mal trago lo pasó en Getafe, también con Fran Escribá en el banquillo. Después de un inicio ilusionante, el conjunto azulón entró en una mala dinámica de resultados que le acabó condenando a luchar en las últimas jornadas por la salvación con el Rayo y el Sporting, cayendo la moneda del lado rojiblanco. Abelardo puso mucho interés en contar con su incorporación para la presente temporada. Empezó como titular en el equipo gijonés, convirtiéndose en las primeras jornadas en el estilete sportinguista. Sin embargo, su rendimiento fue a menos y acabó por salir de las convocatorias. Rubi echó mano de él para el último tramo de la campaña, marcando incluso un gol de falta al Espanyol. Su propósito para el curso que viene, si como parece sigue en Gijón, será resarcirse con un ascenso y quitarse así el sambenito de futbolista asociado a malos resultados deportivos.

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