El Comercio
Sporting

Una jornada de despedidas

Varios jugadores de la actual plantilla, durante el entrenamiento de ayer en El Molinón a puerta cerrada.
Varios jugadores de la actual plantilla, durante el entrenamiento de ayer en El Molinón a puerta cerrada. / AURELIO FLÓREZ
  • La situación de Cuéllar también insinúa un posible último partido en El Molinón después de nueve temporadas

  • Ocho futbolistas, entre los cedidos y Xavi Torres, dirán adiós mañana al Sporting

Quizá contenga un barniz de indiferencia por la importante desafección que hay en este momento con el proyecto tras el descenso de categoría, aunque el sportinguismo haya apretado hasta el último límite de la matemática. Pero muchos jugadores de la actual plantilla se despedirán mañana del Sporting y de El Molinón. Algunos por motivos contractuales y otros porque muy posiblemente abandonarán Gijón este verano. Rubi insinuó ayer un once continuista, con sus futbolistas más fiables, aunque no descartó cambios para recompensar a algún futbolista concreto.

«El equipo lo acabaremos de decidir mañana -por hoy-, pero quiero ganar el partido. Lo tengo muy claro. Ya saben que tenemos un once que ha acabado la temporada, pero eso no quita para que en alguna posición queramos premiar a algún jugador», anticipó. Independientemente del nombre de este caso concreto, ocho jugadores se despedirán mañana del Sporting por contrato. Siete por cesión (Douglas, Afif, Burgui, Cop, Vesga, Traoré y Elderson), mientras que Xavi Torres lo hará porque el límite del contrato que firmó en el verano contempla hasta el próximo 30 de junio.

A partir de ahí se abre un abanico de posibilidades, aparejadas a la planificación de la próxima temporada y la búsqueda de un equilibrio en los límites salariales de la plantilla. En ese sentido, el caso más llamativo es el de Iván Cuéllar, que podría jugar frente al Betis su último partido con el Sporting. El portero extremeño llegó a Gijón en 2008, con Manuel Preciado en el banquillo, y este sábado completará su novena temporada en el club gijonés, salpicada por innumerables recuerdos, entre ellos dos gravísimas lesiones, alguna jornada estelar, como la de Zorrilla, un ascenso y cuatro permanencias.

La continuidad del meta, con contrato hasta 2019, se antoja complicada. A sus 32 años, Cuéllar se encuentra en el mejor momento de su carrera y está abierto a un cambio de aires. El club, por su parte, necesita reajustar su económica al nuevo escenario y la ficha del portero es una de las más altas de la plantilla. En la otra parte de la ecuación, el gallego Diego Mariño se presenta como un relevo de garantías, aunque esta temporada únicamente haya tenido ocasión de participar en el encuentro disputado ante el Madrid en el Bernabéu (2-1) y en el choque de El Molinón frente al Granada (3-1). Los informes que hay sobre Whalley también son muy positivos para la asunción del rol de segundo portero.

El caso de Amorebieta

Otro futbolista que podría disputar su último partido si Rubi lo considera es Amorebieta. Aunque tiene contrato en vigor hasta 2019, su rendimiento ha estado por debajo de la fuerte inversión que el Sporting ha hecho por él, aunque tuvo algún repunte en el segundo tramo de la temporada. Con la llegada del nuevo director deportivo se estudiará su situación y las posibilidades que ofrece el mercado. Luego hay otras situaciones, como la de Meré, a quien el club pretende mantener en Segunda, aunque se esperan importantes ofertas por él, o Ndi.

También está por ver si Rubi concede a algún futbolista la posibilidad de desquitarse en parte de una mala temporada. Alberto Lora, por ejemplo, únicamente ha disputado noventa minutos con el técnico catalán, que no ha contado con él, pese a ser uno de los jugadores más utilizados en los últimos tiempos y uno de los hombres más respetados del vestuario, con una fuerte identificación con el club, muy querido por el aficionado.

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