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Babin, abatido en el césped de Ipurúa, después de que se confirmase el descenso del Sporting a Segunda División.
Babin, abatido en el césped de Ipurúa, después de que se confirmase el descenso del Sporting a Segunda División. / DAMIÁN ARIENZA

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Real Sporting | Babin: «La afición tendría que darnos patadas en el culo»

  • «Si no llega a haber el cambio de entrenador me habría planteado salir del Sporting»

De intrascendente a referente, Jean-Sylvain Claude Babin (Corbeil-Essonnes, Francia, 1986) cierra la puerta de su taquilla de Mareo por última vez antes de iniciar las vacaciones. Su primer viaje con el Sporting, gripado por el descenso, ha sido extremo en su pellejo, con un comienzo muy plomizo y un desenlace prometedor, bendecido por El Molinón. De esa temporada con ausencia de grises habla el defensa para EL COMERCIO, sin racanear en explicaciones, ni confesiones.

-¿Cómo se encuentra?

-Ha sido un año muy complicado. Ahora toca descansar, estar con la familia y los amigos. Desconectar un poco y estar preparado para la vuelta al trabajo.

-Al contrario que el Sporting, usted ha ido de menos a más en la temporada.

-Lo de esta temporada ha sido una experiencia nueva para mí porque no tuve la regularidad de siempre por culpa de las lesiones. Lo del gemelo me apartó dos meses y luego llegó una rotura, con otro mes más. Me costó entrar en el equipo, aunque creo que terminé los últimos meses en una grandísima forma.

-¿Hay alguna opción de que no siga?

-Tengo contrato hasta 2019, es un hecho, pero no me importaría seguir en Segunda con un proyecto bueno y si se mantiene el entrenador y la base del equipo, que creo que es importante. Me siento muy querido por la afición. No me importaría seguir.

-Apunta con insistencia a la continuidad de Rubi.

-Él sabe qué es jugar en Segunda. Lo hizo con el Girona, al que llevó al 'play off'. Con el Alcorcón, de hecho, me enfrenté a él. Es muy competitivo y ya le hemos pillado la forma de jugar. Sus ideas son muy claras y creo que ganaríamos tiempo. En Segunda cualquiera nos puede ganar. Hay que ser humilde, trabajador y dominar muchas fases del juego: el balón parado, las segundas jugadas...

-Usted conoce muy bien la Segunda División. ¿En qué cree que radica el éxito del Levante?

-El Levante lo hizo muy bien. Actuó muy rápido desde el descenso con los fichajes y la continuidad de los futbolistas. El entrenador (Juan Ramón López Muñiz) conocía muy bien la categoría. No hicieron las cosas a última hora.

-¿Hasta qué punto le influyó la salida de Abelardo y la llegada de Rubi?

-No le voy a mentir. Es verdad que con el 'Pitu' estuve lesionado dos meses, pero sentía también que prefería jugar con Meré y Fer (Amorebieta). Es algo respetable. Pero Rubi ya me puso el primer día, en la visita al Villamarín, que jugué con Fer y conseguimos dejar la portería a cero. Tuve la desgracia de lesionarme, pero volvió a contar conmigo y se agradece.

-¿Tocó fondo en el Camp Nou?

-Mi peor momento fue ante el Villarreal en El Molinón, en diciembre, cuando fui sustituido en el minuto 35 de la primera parte. Sigo sin entender el cambio. Estuve muy fastidiado ese día. ¿El del Camp Nou? Sabía que no era normal fallar tanto, pero después de un mes parado era probable que nos pasaran por encima los mejores. Sabía de mis posibilidades. En todos los equipos que he estado siempre he terminado jugando.

-¿Se planteó salir en el invierno?

-Sí. Nadie lo sabe. Ni mi madre. Si no llega a haber un cambio de entrenador sí me planteaba salir. Tengo 30 años, conozco la categoría. Venía de un equipo en el que era uno de los capitanes y no me sentía importante. Hay que decir las cosas como son.

-¿Y si ahora no sigue Rubi?

-Pero no es mi decisión y tengo contrato. Soy futbolista, no presidente, ni directivo. No tengo arte en esto. Me gustaría que siguiera el entrenador porque comparto sus ideas y hay unos datos que me hacen creer y pensar que es muy válido para el Sporting, pero a partir de ahí no depende de mí. Y a ver qué pasa conmigo. Tengo contrato, pero a lo mejor me dice el club que no cuenta conmigo.

-Menciona mucho a su madre. ¿Ha estado muy preocupada por la temporada?

-Como todas las madres de futbolistas. Es normal, pero ya le he dicho que no vivo en la calle (sonríe), ni tampoco se ha muerto nadie. El Sporting subirá otra vez el año que viene.

-¿Se ve preparado para asumir un reto de la envergadura de un ascenso a Primera?

-Sí. Pero como le he dicho, si se va toda la gente importante, no voy a hacer nada solo. Me siento querido aquí y quiero un proyecto bueno. Igual es un paso atrás para dar dos o tres hacia delante, que es lo que me dice mi madre.

-¿Ya le ha dicho a Jorge Meré que no se vaya?

-Hay que entender que Meré tiene 20 años, es internacional sub 21 y posee unas condiciones enormes. Tiene que pensar en su futuro y en lo mejor para él y su familia. La gente entenderá que si tiene que salir, tiene que salir.

-¿Le afecta la marcha de Nico Rodríguez?

-Me afecta directamente. Le tuve cinco temporadas y le considero más que un director deportivo. He hecho mis mejores años con él. Me siento totalmente responsable de su situación, igual que de la del descenso a Segunda del equipo.

-¿Qué impresión se lleva de su primer año en Gijón?

-Sabía dónde metía los pies. La afición no nos ha fallado nunca. Ni en los momentos difíciles, cuando a lo mejor tenían que darnos patadas en el culo. Es para quitarse el sombrero. No estuvimos a la altura y siguieron ahí. En el último partido nos pidieron volver al campo para aplaudirnos. El Sporting es un club grande y es un honor vestir su escudo.

-¿Le ha sorprendido?

-Sí. Por la experiencia que tengo en otros sitios, en Granada mismo, parecen dos mundos distintos en los que no se juega al mismo deporte. El Sporting es un club grande, con una afición muy identificada.

-¿Cómo ve la próxima temporada en Segunda?

-He visto un poco, pero tampoco he mirado mucho. Quiero olvidarme un poco del fútbol, pasar tiempo con mi familia y con mi mujer, que ha sufrido mucho.

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