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El nuevo Sporting de Kike Mateo

Kike Mareo, en julio de 2016, durante su última visita a Mareo. Abajo, escudo del Sporting Sangonera.
Kike Mareo, en julio de 2016, durante su última visita a Mareo. Abajo, escudo del Sporting Sangonera. / Aurelio Flórez
  • El exrojiblanco ha fundado un club de fútbol base en Murcia con un guiño en su nombre al equipo gijonés

En la foto de contacto de su teléfono móvil, Kike Mateo (Murcia, 1979) aparece armando su pierna derecha en el Santiago Bernabéu con la camiseta del Sporting. La imagen corresponde al primer partido del entonces equipo de Preciado en el estadio blanco tras su ascenso a la máxima categoría, una etapa que marcó al murciano a un nivel incluso humano. «En Gijón es donde me sentí verdaderamente futbolista, donde disfruté como nunca de fútbol. Antes de llegar al Sporting, yo era del Murcia, pero ahora soy sportinguista hasta la muerte», asegura emocionado en conversación con ELCOMERCIO desde su tierra natal, donde reside en la actualidad.

El enamoramiento de Kike Mateo con Gijón y con el Sporting tuvo su origen en un flechazo en el verano de 2007. «Cuando me firmaron tenía otras seis ofertas, en algunas me pagaban incluso el doble, pero yo quería triunfar allí, tenía un pálpito. Quería jugar en El Molinón y acerté», recuerda. El exrojiblanco, que hasta entonces solo conocía la cara menos glamurosa del fútbol con su paso por clubes deSegunda y Segunda B como el Orihuela, el Lorca, el Eibar y el Hércules, se convirtió desde el partido de su debut en uno de los líderes del equipo que devolvió al Sporting a la máxima categoría tras diez años en el desierto.

Kike Mateo salió de la entidad rojiblanca en 2010, tres temporadas después de su llegada. Disputó 88 partidos oficiales, si bien es cierto que con el ascenso perdió protagonismo en los planes de Preciado. En su currículo quedaron anotados los goles que marcó en el Santiago Bernabéu y en el Camp Nou en la campaña de su debut en Primera, aunque al jugador murciano hubo momentos que le impactaron más. «Cuando subimos, los últimos cuatro meses de Liga fueron una locura. La Real Sociedad nos apretaba, pero estábamos arropados por El Molinón y ganábamos una semana y otra. Me acuerdo del partido contra el Granada 74, el Córdoba, el Castellón... ¡Aquello fue impresionante!», explica Kike Mateo. Diez años después aún sigue visionando los vídeos de esos encuentros.

Lejos de Gijón, Kike Mateo continuó su carrera en el Elche, el UCAMMurcia, el Orihuela y el Lorca. En una de sus últimas temporadas en activo sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla de la que se recuperó completamente, aunque en la actualidad apenas practica fútbol. «Juego a tenis y hago montañismo. No quiero correr riesgos», reconoce.

Un proyecto ilusionante

Ahora, Kike Mateo está volcado en su faceta como entrenador. En abril asumió el banquillo del Ciudad de Murcia, en Tercera. Para la próxima temporada su proyecto es más humilde, pero también más personal: «He montado un club en el pueblo donde vivo, el Sporting Sangonera, haciendo honor a mi Sporting de Gijón. La semana que viene empezamos a entrenar. Quiero hacer varias categorías inferiores y un equipo sub 23, aunque dependerá de los niños que vengan, porque aquí no tengo tanto tirón como en Gijón».

Con este proyecto, Kike Mateo espera «poder enseñar a los chavales todo lo que no me enseñaron a mí» y continuar creciendo en los banquillos, porque el paso definitivo tiene claro cuál es el que le gustaría dar. «Me quiero ir a vivir a Gijón. Ahora estoy en mi tierra formándome como entrenador, pero mi objetivo es llegar algún a entrenar al Sporting o al filial». El Sporting Sangonera arranca, tal vez también como punto de partida de Kike hacia su Sporting de siempre.

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