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Sporting

El técnico catalán aparca su futuro hasta el desenlace del curso con el Valladolid

  • «Torrecilla nunca se va a meter en esta situación, es muy riguroso y sabe que yo tampoco lo permitiría», asegura el exfutbolista rojiblanco

A las puertas de un decisivo encuentro en Reus, Paco Herrera fue cuestionado ayer en Valladolid por el interés del Sporting en incorporarlo a su proyecto, un día después de que Torrecilla reconociera en su presentación como nuevo director deportivo rojiblanco que «tengo una valoración muy alta de él». El técnico barcelonés fue inflexible a la hora de orientar toda la atención hacia el encuentro que su equipo, que ocupa el último puesto del 'play off', disputará mañana para tratar de garantizar su privilegiada situación antes del último encuentro del curso regular.

«No lo aceptaría ahora mismo en ningún sentido. Solo tengo un objetivo, clasificarnos, nada más. No permito otra cosa», manifestó para atajar cualquier interés rojiblanco en este punto decisivo del año. «Si yo dudara en eso, mi manera de entrenar trasladaría algo y no me puedo permitir eso, ni lo quiero para mi equipo. Deseo clasificarme y quiero conseguir otro éxito para el club y para mí, pero lo primero es clasificarnos», amplió.

Con las primeras impresiones de Miguel Torrecilla todavía muy frescas, incluida la referida al propio entrenador del Valladolid, Paco Herrera explicó sobre su relación con el director deportivo salmantino que «es amigo mío», pero contrapuso frente a un posible interés el decisivo escenario que pisa el Valladolid. «Miguel nunca se va a meter, es riguroso, y, además, sabe que yo tampoco lo permitiría».

Sin cláusula de renovación

El exfutbolista del Sporting también aclaró que en el contrato que firmó en el verano con el Valladolid por una temporada no figuraba ninguna cláusula de renovación, ni siquiera si el club pucelano lograse el ascenso en las próximas semanas a través del 'play off'. «No», replicó Herrera, quien, por otra parte, insistió en que «deseo que esto se alargue y que consigamos el objetivo y, una vez conseguido, llegará el momento de plantearnos todos la cuestión que haya».

El entrenador catalán ha vivido un año muy convulso, en el que ha llegado a estar al borde de la destitución. La goleada recibida en el Sánchez Pizjuán frente al Sevilla Atlético (6-2), en la jornada 34 del calendario, provocó una severa crisis que amagó con llevarse por delante a Herrera. El club decidió continuar con él en el banquillo y el equipo remontó contra pronóstico para alcanzar el 'play off'.

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