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Nico Rodríguez, en Mareo.
Nico Rodríguez, en Mareo. / A. F.

El silencioso adiós de Nico

  • El gijonés se va del Sporting por la puerta de atrás, sin hacer ningún pronunciamiento sobre sus dos años en el club

Muy poco se ha hablado de la salida de Nico Rodríguez del Sporting. Su adiós, que se produjo unas horas antes de que el club hiciera oficial la llegada de su sucesor, se se consumó con un comunicado por parte del consejo de administración confirmando así todos los pronósticos que lo situaban desde días antes fuera del Sporting tras el descenso. A pesar de que algunos integrantes del club alimentaron la incertidumbre sobre su futuro, lo cierto es que pocos creían que podía seguir en el cargo después del fracaso con el que se cerró el curso.

En los días que siguieron al descenso, en la penúltima jornada, Nico Rodríguez siguió con su agenda, cerrando diversas cuestiones que estaban encima de su mesa. Sin embargo, a medida que lo días pasaban su figura cada vez pasó a ser un elemento decorativo.

El trayecto de las puertas de las oficinas hasta su coche era el único momento en el que se podía ver al exdirector deportivo, que tan solo esperaba que se llevará a cabo la liquidación de su compromiso. Una firma con la que cobrará un porcentaje de la próxima temporada, ya que a su contrato con el Sporting aún le quedaba un año de duración.

«El consejo de administración del Sporting quiere agradecer a Nicolás Rodríguez la labor desempeñada durante estas dos temporadas deportivas, deseándole que obtenga en el futuro los mayores éxitos profesionales y personales posibles». Con estas breves palabras se oficializó el cambio en la parcela deportiva en la entidad rojiblanca, un comunicado que pasó inadvertido en una jornada en la que los focos los acaparaba Miguel Torrecilla, su sucesor en el cargo.

Hasta la fecha, Nico Rodríguez no ha querido realizar declaraciones para hacer balance de sus dos años como profesional en el club. En sus últimos días en el Sporting ya evitó pronunciarse sobre su situación ante la insistencia de los periodistas y ahora, que está fuera de la entidad, parece que no tiene previsto cambiar sus intenciones. Se va sin hacer ruido ni controversias.

El exdirector deportivo del Sporting se va con la espina clavada de no haber podido concluir el proyecto que echó a andar en el verano del 2015. Su llegada se produjo con una sanción al club, por parte de la Liga, con la que no se pudo fichar a ningún futbolista. Así pues, su labor se centró en cerrar varias cesiones para completar la primera plantilla rojiblanca. Una tarea con la que se empezó a vislumbrar una relación atípica entre un director deportivo y un entrenador. Abelardo Fernández se adueñó públicamente de las cesiones de Sanabria y Halilovic gracias a su relación con el Barcelona y especialmente con Luis Enrique.

Un verano sin castigo

Hace un año, en el verano del 2016, Nico Rodríguez tuvo vía libre para configurar, junto al 'Pitu', una plantilla remozada para dar un paso más hacia el crecimiento de la entidad en la parcela deportiva. Trece fueron las incorporaciones que se sellaron durante la pretemporada en medio de nuevas muestras públicas, por parte de Abelardo, de que en su relación con Nico seguía arrastrando muchas tensiones y no se habían limado asperezas.

El transcurso de la temporada no ayudó, en absoluto, al encargado de la parcela deportiva. Las críticas por haber dejado Mareo de lado e incorporar a trece jugadores comenzaron a coger fuerza mientras el equipo abandonaba la zona alta de la clasificación para hundirse en los puestos de descenso. En ese aspecto, el exdirector deportivo no se arruga y en su entorno admite los errores cometidos en su paso por Gijón. Unas equivocaciones que le llevaron a abandonar el Sporting cuatro meses después de que lo hiciera Abelardo con su cuerpo técnico.

La salida del entrenador gijonés dejó a Nico Rodríguez como único responsable para intentar evitar el descenso al final de la temporada. Su decisión fue la de apostar por Rubi. En la presentación del preparador catalán, Nico aseguró que Abelardo no había sacado el máximo rendimiento a la plantilla.

Con el técnico llegaron tres futbolistas. Vesga fue el único fichaje que estuvo a la altura, pese a que el rendimiento del centrocampista fue de más a menos. En los últimos encuentros del vitoriano se vio a un jugador con la energía justa después del desgaste que le supuso aterrizar en Gijón y convertirse en una de las piezas claves del equipo.

El consejo de administración depositó toda su confianza en el gijonés, por lo que hizo un esfuerzo económico para incorporar a Lacina Traoré y Elderson el último día del mercado invernal. El delantero estaba llamado a marcar las diferencias sobre el terreno de juego, pero su participación en Gijón terminó por desesperar al sportinguismo. El equipo no pudo reaccionar y el descenso llegó en la penúltima jornada. El fracaso de Nico Rodríguez como secretario técnico dio paso al inicio del nuevo proyecto rojiblanco con Miguel Torrecilla como encargado de la parcela deportiva. El hombre al que se agarra el sportinguismos para volver a Primera.

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