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Paco Herrera toma nota de los guajes en su estreno

Paco Herrera, entre Torrecilla y Rogelio, sonríe al término del encuentro.
Paco Herrera, entre Torrecilla y Rogelio, sonríe al término del encuentro. / JOSÉ MARI LÓPEZ
  • El entrenador barcelonés observó al filial en Beasain en su primera aparición desde su llegada al Sporting

  • «Me parece que aciertan eligiendo a Paco», aseguró el exfutbolista Barkero, quien estuvo a las órdenes del técnico catalán en el Zaragoza

A más de medio millar de kilómetros del que será su centro de operaciones esta temporada, Paco Herrera inició ayer su andadura al frente del Sporting. La vitola de entrenador que mira con mimo a la cantera, pulida a lo largo de su dilatada el trayectoria, llevó al técnico barcelonés ayer hasta Beasain, donde quiso comprobar de primera mano las cualidades de las perlas del club más próximas al primer equipo.

La atención a las categorías inferiores de la entidad es una de las bases en el nuevo proyecto diseñado por Miguel Torrecilla, que desde su llegada a Gijón ha seguido muy de cerca tanto al filial como al conjunto juvenil rojiblanco. «Es mi trabajo seguir la cantera, todavía es pronto para valorar su evolución», indicó acerca de los mimbres para nutrir al primer equipo a corto plazo director el deportivo salmantino, que acompañó desde su llegada a los aledaños del municipal de Loinatz a Paco Herrera en su primera aparición en un escenario deportivo desde que se anunció su llegada al banquillo de El Molinón

El preparador catalán no perdió detalle del choque del filial sportinguista en una sofocante tarde en Beasain. Menos de media hora después de la llegada del autocar rojiblanco, Herrera apareció en el aparcamiento del estadio guipuzcoano y saludó cariñosamente a dos figuras históricas de Mareo como Nieto y Rogelio, viejos amigos fruto de sus vínculos con el club tras su paso por él en el tramo inicial de su carrera como centrocampista.

Junto a Manolo Sánchez Murias, a falta de quince minutos para el pitido inicial del encuentro entró en Loinatz para dirigirse al palco, donde presenció el duelo del conjunto dirigido por José Alberto López sentado entre Rogelio y Miguel Torrecilla, con los que intercambió con frecuencia comentarios. Antes de tomar asiento se fundió en un abrazo con José Javier Barkero, al que tuvo a sus órdenes durante la temporada 2013-2014 en Zaragoza. «Me parece que aciertan eligiendo a Paco. Con la pedazo de cantera que tiene el Sporting y él, que mira para ella, seguro que funciona y le saca provecho», aseveró el excentrocampista zurdo.

Aunque con baja frecuencia, la vena de entrenador de Herrera se apoderaba de él al gesticular sobre el desarrollo de alguna jugada con Rogelio y Torrecilla. Esbozó una sonrisa con los dos goles sportinguistas, se lamentó a los veinticinco minutos con una volea alta de Rubén tras una buena maniobra de Claudio y con gesto incrédulo, al igual que el director deportivo sportinguista, encajó el polémico penalti señalado por el colegiado en el tiempo añadido de la primera mitad.

«Lo tienen complicado por está el campo, muy irregular. El balón parece un conejo yendo hacia todos los lados cuando das un pase», explicó al descanso para valorar el oficio mostrado por el Sporting B en una tarde en la que los jugadores lucieron su madurez sin obviar que estaban siendo observador por un hombre que puede resultar decisivo para catapultar sus carreras. Respetuoso con los tiempos marcados por el club, que este mediodía le presentará de forma oficial en Gijón a una cita a la que Herrera emplazó a su representante Iñaki Ibáñez, presente ayer en Loinaz, el catalán no quiso referirse a su próximo reto profesional. El oficio de Dani Martín, que se ató con parsimonia su bota izquierda cuando el Beasain intentaba lanzar su arreón final, propició su último gesto alegre.

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