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El Sporting buscará dos extremos para enriquecer el ataque

El Sporting echa de menos sus alas
  • Los técnicos concluyen que hay un peligroso excedente de futbolistas que pueden actuar en la mediapunta de forma más específica

  • Miguel Torrecilla busca el enriquecimiento del ataque con la contratación de uno o dos extremos

El Sporting se agarra a Miguel Torrecilla y Paco Herrera para que, a través del mercado de verano y una combinación de ingeniería técnica y habilidad profesional, puedan equilibrar un proyecto muy desajustado en algunas zonas sensibles del juego. Hay varias posiciones que ocupan muchos ratos de reflexión del director deportivo salmantino, como la defensa, que ahora mismo está enclavada entre dos enormes interrogantes. Pero saltando una línea, a un pelotazo de distancia, se detecta un desequilibrio agudo a la espalda de los delanteros que pervive tras la partida de Jony el verano anterior.

El análisis de los técnicos concluye que la plantilla actual dispone de varios jugadores ofensivos de segunda línea con un perfil muy similar, dibujando una especie de embudo para los ataques del Sporting. Ahora mismo hay muy pocas posibilidades de fútbol por las bandas en el primer equipo -en este momento estaría Álvaro Bustos como un extremo específico auténtico y la posibilidad, siempre presente, de adelantar y consolidar a Isma López en su demarcación más natural-. Por abajo, tampoco se detectan demasiadas alternativas en el filial, donde Isma Cerro es el futbolista que más se acercaría a ese rol, aunque sin llegar a ser un jugador de banda clásico. El Sporting B adolece del mismo mal.

Existe, por el contrario, un excesivo número de futbolistas en el proyecto con tendencia natural a moverse entre líneas, lo que requerirá de una cirugía técnica, algún reciclaje o, por lo menos, una reflexión para buscar ese punto de equilibrio en el ataque, persiguiendo aumentar el repertorio ofensivo que ahora mismo parece muy previsible y alejado de la línea de cal. Hubo muchos momentos en la pasada temporada en los que se echó de menos más velocidad y descaro por las bandas, autopistas de larga distancia reservadas casi siempre para los laterales o para Burgui, intermitente en su rendimiento global del año.

Víctor Rodríguez, Moi Gómez, Dani Ndi y Pablo Pérez, recién aterrizado de Alcorcón con un importante tute en sus piernas y con el que cuentan los técnicos, ofrecen alternativas muy parecidas, aunque cada uno se manifieste con un fútbol diferente. En el mismo abanico está Carlos Carmona, que, por razones del guión, ha rendido a buen nivel en el Sporting corriendo siempre por la banda derecha. No se ha significado, en todo caso, por ser un jugador veloz, con desborde y facilidad para enviar centros al área rival. El mallorquín tiene otras virtudes muy apreciadas -habilidad para hacer goles desde su posición, disciplina táctica, trabajo defensivo y un muy buen manejo del balón-, pero no es un extremo puro.

Salvo alguna reconsideración por los imponderables del mercado, Torrecilla y Paco Herrera cuentan con ellos para armar el nuevo proyecto -está pendiente de estudio el caso de Dani Ndi, quien termina contrato y no hay ningún movimiento que apunte hacia su renovación-, pero creen que alguno tendrá que reciclarse en otras labores para tener cabida en el proyecto. Hay necesidad de tener más futbolistas concretos para cada posición.

Pablo Fernández, por su parte, será reclamado para hacer la pretemporada con el primer equipo. Hasta su etapa juvenil actuaba como extremo, desplazado a la banda, pero su imponente físico (1,91 metros) le ha ido reubicando como un futurible delantero centro con talento para iniciar aventuras personales cuando el balón desciende al piso. No será, en principio, una alternativa para que el Sporting vuelva a batir las alas tras la partida de Jony.

Regreso de Álvaro Bustos

Miguel Torrecilla baraja en los despachos la contratación de uno o dos jugadores de banda que tengan profundidad, velocidad y desborde, una carencia que se detecta ahora mismo en el proyecto, a la espera de ver qué sucede con el zurdo Álvaro Bustos, con el que todavía no hay una decisión adoptada tras regresar de su cesión la pasada temporada con el Mirandés. Hay datos que avalan esa corrección. El Sporting se despidió de Primera como uno de los equipos que menos centros enviaban al área rival, con uno de los peores porcentajes de la categoría, aunque mejorase sus números en el tramo final para terminar con unos guarismos más decorosos.

La libreta de Herrera permanece cerrada de momento. El técnico necesita que Torrecilla avance en los despachos para comenzar a trazar el boceto del que será el nuevo Sporting, que navegará entre la herencia de la pasada temporada y la búsqueda de una renovación efectista.

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